La industria automotriz argentina cerró julio con un panorama dual: retroceso en la producción y las exportaciones, pero un mercado interno aún en expansión. Según la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), la producción alcanzó 37.112 unidades, con una baja del 13,4% respecto de junio y del 16,5% frente a igual mes del año pasado. En el acumulado de enero a julio, se produjo un incremento del 10,1% interanual, totalizando 287.590 vehículos.
Exportaciones bajo presión
La venta de vehículos al exterior mostró un retroceso más marcado que la producción. En julio, las exportaciones sumaron 18.225 unidades, una contracción del 19,9% mensual y del 35,7% interanual. El volumen acumulado en siete meses fue de 147.879 unidades, un 4,7% inferior al de 2024.
Brasil continúa siendo el principal destino, con el 65,2% de participación, aunque con una caída de 11.065 unidades respecto al año pasado. Otros mercados como Chile, América Central y Perú incrementaron sus compras, compensando parcialmente la merma brasileña. En términos relativos, las exportaciones representaron el 49,1% de la producción mensual y el 51,4% del total acumulado.
Un mercado interno que sostiene el ritmo
En contraste, la demanda doméstica mostró fortaleza. Las ventas a concesionarios alcanzaron 50.186 unidades en julio: una baja del 16,1% frente al mes previo, pero un salto del 51,9% respecto de julio de 2024. Entre enero y julio, se entregaron 349.187 unidades a la red comercial, lo que implica un crecimiento del 79% interanual.
El repunte se explica por una mayor disponibilidad de vehículos nacionales y por la recomposición de inventarios, tras las dificultades que había provocado la disrupción en las cadenas de suministro.
Segmentos y perspectivas
En julio, la producción de automóviles retrocedió 28,1% interanual, mientras que la de utilitarios cayó 5,5%. La baja en las exportaciones fue más profunda en automóviles (-58%) que en utilitarios (-17,6%). En el mercado interno, en cambio, ambos segmentos mostraron subas significativas: 63,9% en automóviles y 73% en utilitarios en lo que va del año.
De cara a los próximos meses, el desempeño del sector dependerá de tres factores: la evolución de la demanda en Brasil, principal socio comercial; la disponibilidad de crédito para el consumo interno; y la estabilidad de las variables macroeconómicas, especialmente el tipo de cambio y el ingreso real.
En un contexto de desaceleración productiva y menor tracción externa, las terminales automotrices deberán ajustar su estrategia, definiendo con precisión el destino de cada unidad producida entre un mercado interno en expansión y un comercio exterior en retroceso.











