Importar o producir: con los incentivos monetarios al revés
La flamante ministra de Economía argentina asume con una pesada herencia y como en los últimos casos con funciones y margen de acción acotada.

No tiene bajo su órbita sectores de la economía clave, como lo son producción, la recaudación y la entrada o salida de divisas.
Por Dario Epstein (*)
Argentina sigue sin consolidar un Ministerio que tenga el poder suficiente para intentar solucionar los problemas de la gente. En ese marco, hay señales respecto a los próximos pasos. Según definiciones de la propia Ministra no habrá devaluación, pero sí más controles y acuerdos de precios. Todo esto dentro del marco de la lucha contra la inflación. Quiero rescatar una frase de la vice presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que es clarísima: “El deporte nacional de los argentinos es comprar dólares al oficial”. La frase da en el clavo. Los incentivos monetarios están al revés. Bajo el modelo actual la mejor forma de hacerse de activos al dólar oficial es importar. La contracara es vender dólares al oficial (algo que nadie quiere) y eso se logra exportando. Esto no hace a la dolarización de los portafolios, ya que cuando se compra un departamento, un auto o un electrodoméstico, por citar algunos ejemplos, en general ya están valuados a un dólar no oficial. Esto hace al flujo de comercio exterior, la balanza comercial y los incentivos. Mientas China, Japón y los ya viejos Tigres asiáticos lograron un gran desarrollo en base a exportaciones, nosotros invitamos a todos a no exportar. Rápidamente, ante la demanda para importar cualquier cosa, nos quedamos sin divisas, restringiendo así la importación en forma desordenada. Entonces, miles de empresas que dependen de insumos importados paralizan su producción, sus ventas y en un segundo paso, probablemente se achiquen. El faltante de oferta de productos, sumado a la permanente emisión monetaria alimenta la inflación. Personalmente creo que los cepos y los torniquetes a la producción son siempre, en el largo plazo, perjudiciales. Pero acá estamos hablando de algo peor: aun cuando el modelo económico elegido fuera desarrollar la producción nacional, sustituir importaciones y aumentar las exportaciones, la política económica y los incentivos a la gente, los comerciantes y los empresarios--grandes o pequeños--, están al revés.
(*) Di
rector de Research for Traders
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