El capítulo argentino del Informe de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), elaborado por IAE Business School, presenta un cambio significativo en las preocupaciones de los empresarios del país. Mientras que a nivel global los riesgos geoeconómicos, como aranceles, sanciones y controles tecnológicos, predominan en la agenda, en la Argentina la atención se desplaza hacia la insuficiencia de servicios públicos y protecciones sociales, el empleo, la actividad económica y la polarización social.
La difusión del informe, realizada la semana previa a la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, resalta que, a diferencia de las tendencias internacionales donde la confrontación geoeconómica es central, la realidad local está marcada por problemáticas estructurales. Según el relevamiento, los principales riesgos identificados por los líderes empresariales argentinos son la insuficiencia de servicios públicos y protecciones sociales —incluidos la educación, la infraestructura y el sistema previsional—, la falta de oportunidades económicas o desempleo, el deterioro de la economía (recesión o estancamiento) y la polarización social.
La comparación entre la edición 2026 y la anterior muestra que la inflación y la deuda pública dejan de figurar entre los riesgos centrales para la Argentina. En su lugar, emergen con fuerza preocupaciones relacionadas con la provisión de bienes públicos y la cohesión social. Se mantienen, sin embargo, dentro del radar la recesión económica y la desigualdad.
Damián Falcone, profesor de Gestión del Riesgo en IAE Business School, señaló: “El Informe de Riesgos Globales 2026 del WEF evidencia una marcada disonancia entre la agenda global y la realidad latinoamericana: mientras las economías desarrolladas priorizan la confrontación geoeconómica, América Latina aparece desacoplada de esas preocupaciones y concentrada en problemas estructurales propios”. Además, agregó: “La evolución de los riesgos muestra un corrimiento desde la urgencia inflacionaria hacia desafíos más estructurales. Si en 2023 y 2024 la agenda estaba dominada por la inestabilidad financiera, hoy el relativo éxito en la estabilización monetaria da paso a riesgos asociados a la economía real”.
En palabras de Falcone, “actualmente, la recesión y, especialmente, la insuficiencia de los servicios públicos desplazan a la dinámica de precios del centro de la escena, lo que indica que el país dejó de temer a la inestabilidad financiera para enfrentarse a desafíos más profundos, vinculados a la fragilidad del tejido social y la viabilidad de su infraestructura básica”.
El informe se basa en una encuesta realizada entre marzo y junio de 2025, que relevó la opinión de 64 altos ejecutivos en la Argentina. El horizonte de análisis considera riesgos de corto plazo, con foco en el impacto potencial sobre empresas y sociedad. De acuerdo con la información difundida, el documento constituye una herramienta clave para que los líderes identifiquen y prioricen amenazas futuras.
“No obstante, es solo un primer paso”, advirtió Falcone. “Resulta fundamental comprender cómo estos riesgos afectan a los distintos modelos de negocio, identificar sus interacciones con los diversos stakeholders —clientes, proveedores, socios comerciales o reguladores— y evaluar su criticidad para priorizarlos y responder de manera proactiva”.












