La corrupción empeora a nivel mundial y también se observan retrocesos en democracias establecidas, en un contexto de deterioro de largo plazo del liderazgo para combatirla. Ese diagnóstico surge del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, publicado el 10 de febrero de 2026 en Berlín por Transparencia Internacional.
En su 31ª edición, el IPC registró una caída en el grupo de países con puntajes altos: el número de naciones con una puntuación superior a 80 se redujo de 12 hace una década a solo cinco en 2025. En paralelo, el informe ubicó entre las democracias con deterioro a Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido, Francia y Suecia.
El reporte también identificó un patrón de represión del espacio cívico. Desde 2012, 36 de los 50 países con descensos significativos en la puntuación del índice redujeron libertades de expresión, asociación y reunión. Ese recorte, señaló la organización, dificulta que periodistas y sociedad civil puedan denunciar la corrupción.
En 2025, los jóvenes encabezaron protestas contra la corrupción, especialmente en países ubicados en la mitad inferior del IPC, donde las puntuaciones se estancaron o bajaron en la última década. En Nepal y Madagascar, los manifestantes cuestionaron a los líderes por abusar del poder y por no brindar servicios básicos y oportunidades económicas; esas protestas derivaron en la caída de ambos gobiernos.
Transparencia Internacional advirtió que la ausencia de un liderazgo político audaz en la lucha mundial contra la corrupción debilita los esfuerzos internacionales y reduce la presión para impulsar reformas en países de todo el mundo. En ese marco, la organización planteó la necesidad de renovar el liderazgo político mediante la plena aplicación de leyes, el cumplimiento de compromisos internacionales y el fortalecimiento de la transparencia, la supervisión y la rendición de cuentas.
También incluyó entre sus ejes la protección del espacio cívico, con el fin de los ataques contra periodistas, ONG y denunciantes, y el freno a iniciativas que restrinjan a la sociedad civil independiente. Además, pidió cerrar lagunas legales que permiten el movimiento transfronterizo de dinero corrupto, con mayor transparencia sobre beneficiarios finales y regulación de facilitadores profesionales.
“La corrupción no es inevitable”, dijo François Valérian, presidente de Transparencia Internacional.











