El ascenso social se logra por la corrupción o herencia

Un nuevo informe marca que el 45% de los encuestados piensa que la mejor manera de progresar es a través de la deshonestidad o la herencia patrimonial. Por Florencia Pulla.

Algunos dicen que el compás moral argentino está desajustado; otros que solo nos vemos cómo queremos vernos. Lo cierto es que el último estudio del a Universidad de Palermo en conjunto con la consultora TSN Gallup arrojó resultados más que interesantes sobre ese tejido endeble que es la clase media argentina.  Entre ellos, el más importante quizás sea el que muestra que el ascensor social para 45% de los encuestados se logra a través de la corrupción.

 

Pero hubo otros resultados. La encuesta, que se realizó a más de 1000 hogares, indaga los aspectos que afectan la percepción que tiene la población respecto a las distintas clases sociales; qué es lo que hace que uno pertenezca a un estrato y cuál sienten que deben pertenecer. ¿Por qué? Según explica Gabriel Foglia, el proyecto tiene como objetivo “analizar las condiciones materiales del contexto y del entorno que incluyen en la felicidad de las personas”.

 

 

Todos de clase media

 

Según el informe, el 88% de los argentinos se considera parte de la clase media o media baja, incluso cuando muchos de estos encuestados pertenecen al segmento ABC1 o al segmento D y E. Ningún entrevistado se identificó como perteneciente a la clase alta y sólo el 2% se reconoció en la clase Media-Alta. Un 10% se identificó como clase baja.

 

En cuanto a los factores que para los argentinos determinan o condicionan el acceso a los niveles más altos de la sociedad, el 24% del total de los encuestados lo atribuye al fraude o la corrupción, seguido por la herencia familiar (21%), la educación (16%) y el esfuerzo (13%).

 

El 29% del total de los encuestados entiende que la ubicación de las personas menos favorecidas se debe al nacimiento y el ambiente en que las personas viven. Las menores posibilidades de educación son el segundo factor explicativo más mencionado (26%), y luego, la falta de esfuerzo (19%).

 

Si bien existe una gran dispersión entre lo que consideran que es el ingreso de la clase más rica de la población, la mitad de los encuestados mencionan importes de más de $50.000 en una familia tipo de cuatro personas. En relación a los ingresos mensuales percibidos por la clase más pobre de la población, el 70% de la población cree que el ingreso de quienes pertenecen a esta clase no supera los $8.000. La mayoría coincide que para que una familia tipo no pertenezca al segmento más pobre de la población debería tener ingresos entre los $10.000 y $20.000.

 

Con respecto a las políticas redistributivas, 5 de cada 10 personas está totalmente de acuerdo o de acuerdo con que el Estado utilice dinero proveniente de los impuestos que pagan los sectores de mayores ingresos para aplicarlo en los programas sociales para los sectores más pobres de la sociedad. Siendo que la mayoría de los encuestados no se reconoce como de clase alta, este apoyo a las políticas redistributivas puede deberse a que pocos responden identificándose con aquellos que deberán pagar los impuestos que financien estas políticas.

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