La dinámica de los mercados de granos estuvo atravesada durante la semana por el contexto financiero internacional, con tensiones geopolíticas, movimientos en el dólar y cambios en las carteras de inversión globales. En ese marco, los fondos especulativos volvieron a posicionarse en commodities agrícolas, con compras concentradas especialmente en maíz y trigo.
“Cuando se estabilizó el frente financiero y se calmó la tensión entre Estados Unidos e Irán, los fondos regresaron a los granos”, dijo Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. El análisis ubica a esos dos cultivos como los principales receptores de la recomposición de posiciones, luego de un período en el que los inversores habían migrado desde bonos hacia metales preciosos.
En soja, el escenario muestra dos realidades. En Brasil, la recolección ya cubre el 5% del área y las principales consultoras privadas elevaron sus proyecciones a más de 181 millones de toneladas. Además, China volcó sus compras hacia Sudamérica tras cumplir su compromiso de importación con Estados Unidos.
En Argentina, la siembra está prácticamente finalizada, pero la condición hídrica óptima cayó al 64%. Al mismo tiempo, el 30% de la soja de primera ya está en período crítico, especialmente en la zona núcleo. “Argentina atraviesa una ola de calor y falta de lluvias que está afectando los cultivos de primera”, dijo Romano, y advirtió que la evolución de las precipitaciones en febrero resultará determinante para las expectativas productivas.
El maíz ofrece señales más firmes. A nivel global, las exportaciones de Estados Unidos siguen muy activas, con compromisos que ya superan el 80% del total anual proyectado, un nivel alto para esta época del año. En el plano local, la condición del cultivo cayó al 46% en la categoría Buena/Excelente por el estrés térmico, aunque se mantiene como el mejor registro para este momento del ciclo en los últimos cinco años.
La comercialización también mostró un salto: en una sola semana se vendieron 1,64 millones de toneladas, que cubren el 13,7% de la producción estimada 2025/26. Romano sostuvo que los maíces tempranos ya habían pasado la floración cuando se instaló la seca y que el maíz tardío aún tiene margen de recuperación si vuelven las lluvias en febrero.
El trigo aparece como el foco principal por el ritmo exportador. Con un dólar débil, problemas climáticos en el hemisferio norte y una cosecha récord local, Argentina gana participación en mercados tradicionales de Europa y el norte de África. El line-up marca 1,98 millones de toneladas, el doble del promedio para esta época, y los envíos de noviembre y diciembre ya batieron récords.
Con un saldo exportable estimado en 20 millones de toneladas, el trigo se consolida como el cultivo con mejores perspectivas para Argentina en el arranque de 2026.











