Chirac y Bush miran hacia adelante sin olvidar el pasado

Los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y Francia, Jacques Chirac, decidieron mirar hacia delante, en su primer encuentro cara a cara después de los desacuerdos sobre Irak.

La conversación de Bush y Chirac fue “muy buena, útil, positiva y cordial”, con un tono “cálido y amistoso” y marcada por “la voluntad de trabajar juntos”, según la portavoz del presidente de Francia y de turno del G8, Catherine Colonna.
Los dos, agregó, “quieren mirar hacia delante” y que las relaciones no sean “prisioneras del pasado”, agregó en rueda de prensa, al recalcar que las diferencias están “asumidas” y, para Francia, “la amistad y la solidaridad van unidas con la franqueza (…) Así es cómo concebimos las relaciones”.

Según fuentes francesas, Bush invitó a Chirac a viajar a EEUU, lo que se planea para el próximo otoño.
Se trata de una visita a Washington, no al rancho del presidente de EEUU en Texas, un privilegio que reserva a quienes considera como estrechos y fieles aliados. Hace unas semanas, el propio Bush indicó que “no sería mañana” cuando invitaría a Chirac a su rancho tejano.

El pasado, pues, no está olvidado y cada uno se mantiene en las posiciones que tuvo durante la crisis, en la que Francia abanderó, junto con Alemania y Rusia, la oposición a los planes de guerra de Washington en Irak.
Pero los dos líderes quieren centrarse ahora en el futuro que, con respecto a Irak, pasa por cooperar en la reconstrucción del país, una labor que ningún país puede llevar a cabo por su cuenta, según admite Washington, indicó Colonna.

El propio Bush, tras evocar el “período difícil” entre los dos países por la oposición de Francia a la intervención armada en Irak, señaló que ahora “estamos de acuerdo” en hacer de éste un país “libre y próspero”, gobernado por los propios iraquíes, lo que “tomará tiempo”, pero “juntos podemos” lograrlo.

Chirac deseó éxito a Bush y le expresó su total apoyo en sus reuniones en Egipto con líderes árabes y, en Jordania, con los primeros ministros israelí, Ariel Sharón, y palestino, Abu Mazen, para impulsar la aplicación de la “Hoja de Ruta”, plan de paz de EEUU, la Unión Europea, Rusia y la ONU para resolver el conflicto y que prevé la creación de un Estado palestino viable en 2005.

La forma de abordar los temas de Siria y Líbano en el marco de un acuerdo de paz global fue discutido por los dos presidentes.
Bush escuchó los consejos que le dio Chirac, que tiene mucha experiencia en tratar con Siria y Líbano, según fuentes de la Casa Blanca.

EEUU y Francia desean trabajar “juntos” por la paz en Oriente Medio, una paz que debe ser duradera y global, recordó el Elíseo, mientras el propio Bush afirmaba que entendía la necesidad de cooperar con todos sus aliados, “como Francia”, para avanzar.

Los dos líderes, por otra parte, compartieron la misma preocupación por el programa nuclear de Irán, indicaron ambas partes, un tema en el que también estuvieron de acuerdo Chirac y su colega ruso, Vladímir Putin, que se reunieron por separado.

Sobre Afganistán, Chirac anunció a Bush el envío de fuerzas especiales francesas que operarán con las de EEUU en ese país, una decisión que responde a un deseo de Washington, pero también al de Francia de participar en la “estabilización”.
El Elíseo no reveló el número de los efectivos ni su misión, ligada aparentemente a operaciones antiterroristas.

Los líderes del G8 adoptaron, precisamente, nuevas iniciativas para reforzar la lucha contra el terrorismo, en particular medidas para evitar que misiles portátiles acaben en manos terroristas, además del endurecimiento de los controles para promover la seguridad aérea.

También decidieron un plan de acción para desarrollar las capacidades de la lucha contra el terrorismo a escala internacional, con el adiestramiento de efectivos de países que no tienen los medios.
Citaron los programas nucleares de Irán y de Corea del Norte, al reafirmar la necesidad de reforzar la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva.

Se esperaba que Bush diera a sus colegas detalles sobre su propuesta para el registro de barcos y aviones con “cargas sospechosas”.
El presidente de EUU abandonó Evian después del almuerzo de trabajo dedicado a los temas de seguridad con rumbo a Oriente Medio, acortando así un día su participación en la cumbre.

Fuente: EFE

La conversación de Bush y Chirac fue “muy buena, útil, positiva y cordial”, con un tono “cálido y amistoso” y marcada por “la voluntad de trabajar juntos”, según la portavoz del presidente de Francia y de turno del G8, Catherine Colonna.
Los dos, agregó, “quieren mirar hacia delante” y que las relaciones no sean “prisioneras del pasado”, agregó en rueda de prensa, al recalcar que las diferencias están “asumidas” y, para Francia, “la amistad y la solidaridad van unidas con la franqueza (…) Así es cómo concebimos las relaciones”.

Según fuentes francesas, Bush invitó a Chirac a viajar a EEUU, lo que se planea para el próximo otoño.
Se trata de una visita a Washington, no al rancho del presidente de EEUU en Texas, un privilegio que reserva a quienes considera como estrechos y fieles aliados. Hace unas semanas, el propio Bush indicó que “no sería mañana” cuando invitaría a Chirac a su rancho tejano.

El pasado, pues, no está olvidado y cada uno se mantiene en las posiciones que tuvo durante la crisis, en la que Francia abanderó, junto con Alemania y Rusia, la oposición a los planes de guerra de Washington en Irak.
Pero los dos líderes quieren centrarse ahora en el futuro que, con respecto a Irak, pasa por cooperar en la reconstrucción del país, una labor que ningún país puede llevar a cabo por su cuenta, según admite Washington, indicó Colonna.

El propio Bush, tras evocar el “período difícil” entre los dos países por la oposición de Francia a la intervención armada en Irak, señaló que ahora “estamos de acuerdo” en hacer de éste un país “libre y próspero”, gobernado por los propios iraquíes, lo que “tomará tiempo”, pero “juntos podemos” lograrlo.

Chirac deseó éxito a Bush y le expresó su total apoyo en sus reuniones en Egipto con líderes árabes y, en Jordania, con los primeros ministros israelí, Ariel Sharón, y palestino, Abu Mazen, para impulsar la aplicación de la “Hoja de Ruta”, plan de paz de EEUU, la Unión Europea, Rusia y la ONU para resolver el conflicto y que prevé la creación de un Estado palestino viable en 2005.

La forma de abordar los temas de Siria y Líbano en el marco de un acuerdo de paz global fue discutido por los dos presidentes.
Bush escuchó los consejos que le dio Chirac, que tiene mucha experiencia en tratar con Siria y Líbano, según fuentes de la Casa Blanca.

EEUU y Francia desean trabajar “juntos” por la paz en Oriente Medio, una paz que debe ser duradera y global, recordó el Elíseo, mientras el propio Bush afirmaba que entendía la necesidad de cooperar con todos sus aliados, “como Francia”, para avanzar.

Los dos líderes, por otra parte, compartieron la misma preocupación por el programa nuclear de Irán, indicaron ambas partes, un tema en el que también estuvieron de acuerdo Chirac y su colega ruso, Vladímir Putin, que se reunieron por separado.

Sobre Afganistán, Chirac anunció a Bush el envío de fuerzas especiales francesas que operarán con las de EEUU en ese país, una decisión que responde a un deseo de Washington, pero también al de Francia de participar en la “estabilización”.
El Elíseo no reveló el número de los efectivos ni su misión, ligada aparentemente a operaciones antiterroristas.

Los líderes del G8 adoptaron, precisamente, nuevas iniciativas para reforzar la lucha contra el terrorismo, en particular medidas para evitar que misiles portátiles acaben en manos terroristas, además del endurecimiento de los controles para promover la seguridad aérea.

También decidieron un plan de acción para desarrollar las capacidades de la lucha contra el terrorismo a escala internacional, con el adiestramiento de efectivos de países que no tienen los medios.
Citaron los programas nucleares de Irán y de Corea del Norte, al reafirmar la necesidad de reforzar la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva.

Se esperaba que Bush diera a sus colegas detalles sobre su propuesta para el registro de barcos y aviones con “cargas sospechosas”.
El presidente de EUU abandonó Evian después del almuerzo de trabajo dedicado a los temas de seguridad con rumbo a Oriente Medio, acortando así un día su participación en la cumbre.

Fuente: EFE

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