La Iglesia Católica brasileña consultará a la población si el país debe reevaluar el pago de la deuda externa, al que atribuye la desatención a los problemas sociales, en una acción que generó preocupación en el gobierno. La consulta, promovida también por sindicatos y entidades sociales de todo el país, pretende recoger la opinión de los brasileños sobre el pago de la deuda externa publica, calculada en US$ 96.000 millones, y la continuación del convenio con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Para pagar la deuda externa, el gobierno está aumentando la deuda social´´— dijo el miércoles a la prensa el padre Alfredo Goncalves, de la Pastoral Social católica— y agregó “Lo que se paga en deuda está faltando para invertir en educación, salud y reforma agraria´´.
El ministro de Hacienda—Pedro Malan— reaccionó airado a la iniciativa de la iglesia, respondiendo que sus promotores le hacen “un flaco favor al país al plantear el tema”. El presidente Fernando Henrique Cardoso citó el martes al presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB)–Jaime Chemello– para discutir el referendo, tras lo cual, el portavoz presidencial –Georges Lamaziere– dijo que el mandatario coincide con la apreciación del ministro Malan.
Goncalves comentó que las 50 organizaciones participantes de la consulta preguntarán en escuelas, sindicatos y plazas públicas de todo el país, del 2 al 7 de septiembre, si el gobierno debe continuar pagando la deuda externa sin una auditoría pública. Consultará también si se debe mantener el actual acuerdo con el FMI, que establece rígidas metas fiscales, y si el gobierno central y los gobiernos locales deben “continuar usando gran parte del presupuesto público para pagar la deuda interna´´.
A su vez, partidos de oposición presentaron en junio un proyecto de ley para realizar una consulta similar, cuyos resultados serían vinculantes para el gobierno.
La Iglesia Católica brasileña consultará a la población si el país debe reevaluar el pago de la deuda externa, al que atribuye la desatención a los problemas sociales, en una acción que generó preocupación en el gobierno. La consulta, promovida también por sindicatos y entidades sociales de todo el país, pretende recoger la opinión de los brasileños sobre el pago de la deuda externa publica, calculada en US$ 96.000 millones, y la continuación del convenio con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Para pagar la deuda externa, el gobierno está aumentando la deuda social´´— dijo el miércoles a la prensa el padre Alfredo Goncalves, de la Pastoral Social católica— y agregó “Lo que se paga en deuda está faltando para invertir en educación, salud y reforma agraria´´.
El ministro de Hacienda—Pedro Malan— reaccionó airado a la iniciativa de la iglesia, respondiendo que sus promotores le hacen “un flaco favor al país al plantear el tema”. El presidente Fernando Henrique Cardoso citó el martes al presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB)–Jaime Chemello– para discutir el referendo, tras lo cual, el portavoz presidencial –Georges Lamaziere– dijo que el mandatario coincide con la apreciación del ministro Malan.
Goncalves comentó que las 50 organizaciones participantes de la consulta preguntarán en escuelas, sindicatos y plazas públicas de todo el país, del 2 al 7 de septiembre, si el gobierno debe continuar pagando la deuda externa sin una auditoría pública. Consultará también si se debe mantener el actual acuerdo con el FMI, que establece rígidas metas fiscales, y si el gobierno central y los gobiernos locales deben “continuar usando gran parte del presupuesto público para pagar la deuda interna´´.
A su vez, partidos de oposición presentaron en junio un proyecto de ley para realizar una consulta similar, cuyos resultados serían vinculantes para el gobierno.