Bienes y servicios retroceden y hunden al PBI
El resultado negativo de agosto en el estimador mensual de actividad económica sería una señal de un mayor deterioro del PIB: al retroceder el sector de bienes y servicios del estancamiento irá a la caída, según la UNSM.
El panorama económico y financiero que elabora el Centro de Investigación y Medición Económica de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Martín, con la firma de Enrique Déntice, subraya que el proceso recesivo en la industria, acumula 15 meses y supera al promedio de las recesiones que atravesó el país, en el último cuarto de siglo.
Esto nos estaría dando la pauta de la poca capacidad de los sectores manufactureros como de servicios para recibir los estímulos de los planes del gobierno para reactivarlos.
Producto de la ausencia de divisas, la provisión de insumos importados explica desde lo estructural la compleja situación, que genera la restricción de DJAI retenidas por casi USD5.000 millones y que se completa con una ausencia de inversiones desde el 2010, perceptibles en la alta capacidad ociosa de la industria.
El estrés económico posee distintos elementos; el nivel de precios internos, la situación con los holdouts y su relación con la escasez de divisas, abren interrogantes más que despejarlos.
Las caídas operadas en los precios de los productos primarios: soja y maíz, (con 35% y 25%, respectivamente), nos hacen pensar que lo preocupante no es ya la caída sino la tendencia.
El pedido de liquidación de divisas a los exportadores de cereales y oleaginosos, es un tema espinoso pues los dueños de las cosechas son los productores y son quienes deciden si venden o no.
Mientras tanto, las expectativas se presentan poco favorables en los sectores empresarios y la mayor incertidumbre pasa por las decisiones de: ventas y personal ocupado. En los próximos 180 días, estos serán los temas dominantes. Tampoco hay demanda de pesos (que nos da la muestra de la preferencia del público por divisas) y el nivel de reservas bajo (aprox. USD26.700 millones) no observado desde agosto de 2006.
Simplificadamente la situación presenta tres elementos problemáticos: 1) la caída de precios en los productos primarios, 2) la suba de precios internos y 3) la incertidumbre relativa en la negociación con los holdouts cuya manifestación se percibe en el nivel de actividad que no logra acceder a financiarse con ingresos de divisas por exportaciones o créditos, generando un bloqueo en términos de importaciones, que ya estaría impactando en el 50% de los sectores.
Si no entran divisas vía exportaciones, tampoco hay colocación de deuda, no se ven grandes modificaciones en la política cambiaria, el sistema seguirá ajustando por la baja de consumo del sector familias y operando sobre expectativas.
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