El sector agrícola nacional atraviesa un período decisivo ante la evolución de los mercados de trigo, maíz y soja, en medio de una coyuntura internacional marcada por la incertidumbre respecto a las compras chinas de soja estadounidense y la volatilidad de precios.
En el plano global, los precios de la soja en Chicago registraron una pérdida de firmeza, mientras persiste la incógnita sobre la continuidad de las compras chinas y el volumen de las 12 millones de toneladas comprometidas. La soja brasileña mantiene cotizaciones inferiores y los recientes negocios se dirigieron a reservas estatales. Los stocks en los puertos chinos permanecen elevados y se han reportado reducciones en la piara de cerdos, lo que modera la demanda de harina. En Estados Unidos, la actividad de molienda se sostiene, aunque existen rumores de que el gobierno podría posponer la prohibición de importar materia prima, por presión de la industria procesadora. En Brasil, el avance de la siembra se ralentizó debido a lluvias intermitentes, y SAFRAS ajustó su estimación de producción a 178 millones de toneladas.
Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, señaló: “El foco internacional está en China, pero para Argentina el impacto más directo pasa por cómo se acomodan nuestros precios y por la dinámica real de oferta del trigo y del maíz”.
En el mercado local de soja, el volumen de operaciones disminuyó, pero los precios se mantuvieron firmes por necesidades puntuales de compradores. La siembra presenta demoras respecto del año anterior debido a excesos de lluvia. Romano advirtió: “Los compradores están convalidando precios porque necesitan mercadería, pero es una ventana que podría cerrarse rápido”.
El maíz mostró señales internacionales moderadas, con Brasil registrando un alto nivel de exportaciones y stocks, lo que podría limitar la salida del producto argentino. A nivel interno, se espera que el stock de campaña se traslade al año próximo y los cultivos de la nueva cosecha exhiben buena calidad, con proyección de oferta abundante. Las nuevas declaraciones de exportación para noviembre y diciembre activaron los precios y generaron ventas.
En cuanto al trigo, la oferta global continúa en aumento, con producciones ascendentes en Australia, Rusia y Europa. Argentina atraviesa su pico de cosecha con más de 2.500 camiones diarios a la descarga y precios en baja para entrega inmediata. No obstante, la demanda de buques y nuevas declaraciones de ventas mejoran las expectativas. Romano explicó: “El mercado mostró el ajuste que necesitaba. Con un margen razonable y buques esperando carga, podríamos ver precios más sostenidos hacia adelante”.
Un aspecto relevante es la calidad del trigo, con rindes elevados pero niveles de proteína por debajo del 10%, lo que genera sobreprecios para el cereal de mejor calidad y descuentos FOB para operaciones con baja proteína. Romano sostuvo: “Es clave que el productor conozca la proteína de su trigo para negociar calidad, ya sea con la exportación o pensando en un segundo tiempo con los molinos”.
Finalmente, se prevé menor volumen de operaciones internacionales por el feriado de Thanksgiving en Estados Unidos y continúan los esfuerzos diplomáticos para encauzar el conflicto entre Rusia y Ucrania.












