Aranceles al acero: un tiro en el pie para Trump

El presidente anunció un arancel de 25% a todas las importaciones de acero y aluminio.

El anuncio del presidente norteamericano de aplicar fuertes aranceles a las importaciones de acero y aluminio “durante largo tiempo” podría generar medidas retaliatorias por parte de sus socios comerciales. La medida, principalmente orientada a impedir la entrada de esos metales procedentes de China, se aplicará indiscriminadamente a todos los demás países, según anunció.

 

Fiel a su costumbre de usar las redes sociales como vehículo de comuniciación, Trump tuiteó diciendo que Estados Unidos había sido “diezmado por el comercio injusto y las malas políticas”.

 

Los principales socios comerciales reaccionaron indignados. Canadá y la Unión Europea ya anunciaron que aplicarán medidas retaliatorias. México, China y Brasil también están evaluando la forma de contestar.

 

Los productores de Canadá, el principal país exportador de acero y aluminio a Estados Unidos, anunciaron que los nuevos aranceles pueden disparar una guerra comercial. Canadá adoptará “medidas de respuesta” para defender sus intereses comerciales si se aplican esos aranceles puesto que por su condición de exportador número uno, Canadá consideraría inaceptable cualquier restricción a su acero y aluminio”, dijo la ministro de Relaciones Exteriores Chrystia Freeland.

Los riesgos

Lo que más preocupa no es que los metales sean más caros sino la posibilidad de que todo el sistema comercial del mundo quede debilitado. Concretamente Trump anunció un arancel de 25% al acero importado y de 10% al aluminio importado explicando que las prácticas comerciales de otros países hacen peligrar la seguridad nacional de Estados Unidos al debilitar la producción interna.

Recordemos que un arancel no es otra cosa que un impuesto aplicado a una clase particular de bienes importados. Si la administración Trump actúa de acuerdo con los comentarios que el presidente realizó el jueves, una compañía que ingresa a Estados Unidos US$ 100.000 en acero fabricado en Canadá tendría que pagarle al gobierno US$ 25.000, con lo cual aumenta el precio. Los aranceles son una clásica herramiente a disposición de cualquier gobierno para proteger a sus industrias nacionales y aumentar sus ingresos.

Si la administración actúa de acuerdo…

El anuncio del presidente sorprendió a propios y ajenos en el gobierno. El mismo jueves muchos de sus aliados le imploraban que cambie de parecer. Si bien sus críticas a las prácticas comerciales de China y otros países han sido la característica principal de su vida pública, parece que los detalles de la política que acaba de anunciar no fueron trabajados lo suficiente. La Casa Blanca no ha comunicado detalles sobre cómo será la implementación de esa medida.

¿Cuál es la lógica de la medida?

Los productores norteamericanos de acero y aluminio se quejan desde hace mucho de las prácticas desleales de los competidores extranjeros, especialmente los subsidios estatales chinos que fomentan la producción. Esto puede inundar el mercado global de metales, deprimir los precios y convertir a la producción estadounidense en menos productiva de lo que podría ser. Los funcionarios comerciales han intentado revertir esto de diversas maneras. George W. Bush decidió en 2002 imponer un arancel de 30% al acero. Pero la suya era una ley mucho más restringida orientada a salvaguardar las industrias nacionales dañadas por las importaciones. El gobierno de Trump incursiona en territorios mucho menos conocidos al basar los aranceles en la preocupación por la seguridad nacional – Sección 232 de una ley implementada durante la Guerra Fría. El argumento es que con la producción nacional de metales debilitada, Estados Unidos queda en situación vulnerable en la eventualidad de un conflicto que alterara los flujos comerciales.

Por lo tanto, será intensa la discusión en los próximos días para tratar de persuadir al presidente de que excluya de la medida a los metales de sus aliados militares. Parece, sin embargo, que el presidente no presta oídos a esas advertencias.

¿Quién gana y quién pierde?

Los grandes ganadores son las industrias siderúrgicas y de aluminio estadounidenses, Los perdedores más inmediatos son las industrias que dependen del acero y el aluminio como insumo y que deberán pagar un precio más alto. Eso incluye a las grandes industrias de la nación: los sectores automotor, aeroespacial, de equipos pesados, la construcción y la electrónica.

Después del anuncio del presidente, Wall Street reflejó la situación. Subieron 7% las acciones de U.S. Steel and Century Aluminum y cayeron más o menos 3% las de Ford, Caterpillar y Boeing. También cayeron las acciones de Apple.

Para el público consumidor esto significaría que todos los productos que contienen metales serán más caros.

 

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