América latina estancada

El BID presentó un informe sobre desarrollo en América Latina. Algunos índices preocupantes : en la Argentina hay 38% de conformidad con la democracia y la misma cifra de índice de criminalidad.

Según un informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo, en los últimos 50 años, el ingreso per capita de los latinoamericanos creció apenas 1,5% y actualmente no llega a representar 30% del ingreso promedio de los países desarrollados. América Latina se encuentra ubicada en el quinto lugar de la clasificación mundial, detrás del sudeste asiático, oriente medio y Europa del este, cuando medio siglo atrás estaba segunda.

El ingreso actual per capita en Latinoamérica es de sólo US$ 3.100 anuales, lo que la posiciona entre las regiones de peor performance.

El informe del BID da a conocer, también un sondeo de opinión. 60% de los latinos señala un aumento de la pobreza y de la polarización social. Pero el BID rescata algunos progresos relacionados con el desarrollo humano (reducción de la mortalidad infantil y aumento de la esperanza de vida). En cuanto a educación, los progresos se han evaluado como “muy precarios”.

Las tasas de criminalidad registradas son alarmantes: Argentina detenta 38%. El Banco afirma que la impunidad, la corrupción y la ineficacia de los gobiernos para proporcionar servicios esenciales, son una constante en la región.

Otro dato a observar seriamente: mientras en otros países – como Uruguay – el nivel de conformidad con la democracia supera 60%, en la Argentina sólo llega a 38%.

Estos datos muestran una clara y profunda desintegración del corpus social. El capital social se encuentra fracturado, desgastado por magros salarios, escasa o nula capacidad de proyección y acenso social y profunda marginación de grandes sectores. Donde no funciona el corpus social, se instala la violencia; el individualismo a ultranza y la falta de referentes -el ciudadano medio no confía en sus representantes religiosos ni políticos- señalan la existencia de un terreno propiciatorio para la explosión agudas crisis sociales.

Sería imprescindible que gobierno y oposición, junto con los empresarios y el tercer sector, comenzaran a estudiar seriamente estos indicadores y establecieran estrategias conjuntas de acción. Sólo con un trabajo serio y mancomunado entre los tres sectores, puede comenzar a reconstruirse el capital social; es un trabajo arduo y a largo plazo, por lo tanto, hay que comenzar ya (habría que haber comenzado hace mucho); dentro de un par de años será demasiado tarde.

Si se encara con responsabilidad y voluntad política, pueden establecerse algunas estrategias inmediatas, de muy bajo costo y de altísima efectividad e impacto. Falta la decisión de aunar esfuerzos.

María Valeria Ceron

Según un informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo, en los últimos 50 años, el ingreso per capita de los latinoamericanos creció apenas 1,5% y actualmente no llega a representar 30% del ingreso promedio de los países desarrollados. América Latina se encuentra ubicada en el quinto lugar de la clasificación mundial, detrás del sudeste asiático, oriente medio y Europa del este, cuando medio siglo atrás estaba segunda.

El ingreso actual per capita en Latinoamérica es de sólo US$ 3.100 anuales, lo que la posiciona entre las regiones de peor performance.

El informe del BID da a conocer, también un sondeo de opinión. 60% de los latinos señala un aumento de la pobreza y de la polarización social. Pero el BID rescata algunos progresos relacionados con el desarrollo humano (reducción de la mortalidad infantil y aumento de la esperanza de vida). En cuanto a educación, los progresos se han evaluado como “muy precarios”.

Las tasas de criminalidad registradas son alarmantes: Argentina detenta 38%. El Banco afirma que la impunidad, la corrupción y la ineficacia de los gobiernos para proporcionar servicios esenciales, son una constante en la región.

Otro dato a observar seriamente: mientras en otros países – como Uruguay – el nivel de conformidad con la democracia supera 60%, en la Argentina sólo llega a 38%.

Estos datos muestran una clara y profunda desintegración del corpus social. El capital social se encuentra fracturado, desgastado por magros salarios, escasa o nula capacidad de proyección y acenso social y profunda marginación de grandes sectores. Donde no funciona el corpus social, se instala la violencia; el individualismo a ultranza y la falta de referentes -el ciudadano medio no confía en sus representantes religiosos ni políticos- señalan la existencia de un terreno propiciatorio para la explosión agudas crisis sociales.

Sería imprescindible que gobierno y oposición, junto con los empresarios y el tercer sector, comenzaran a estudiar seriamente estos indicadores y establecieran estrategias conjuntas de acción. Sólo con un trabajo serio y mancomunado entre los tres sectores, puede comenzar a reconstruirse el capital social; es un trabajo arduo y a largo plazo, por lo tanto, hay que comenzar ya (habría que haber comenzado hace mucho); dentro de un par de años será demasiado tarde.

Si se encara con responsabilidad y voluntad política, pueden establecerse algunas estrategias inmediatas, de muy bajo costo y de altísima efectividad e impacto. Falta la decisión de aunar esfuerzos.

María Valeria Ceron

Notas Relacionadas

Suscripción Digital

Suscríbase a Mercado y reciba todos los meses la mas completa información sobre Economía, Negocios, Tecnología, Managment y más.

Suscribirse Archivo Ver todos los planes

Newsletter


Reciba todas las novedades de la Revista Mercado en su email.

Reciba todas las novedades