miércoles, 4 de febrero de 2026

Rocket Lab consolida su despegue en el mercado aeroespacial y bursátil

La compañía neozelandesa-estadounidense se fortalece como actor clave en lanzamientos espaciales y sistemas satelitales. Su acción en el Nasdaq alcanzó máximos históricos, impulsada por contratos con el gobierno de EE. UU. y el desarrollo del nuevo cohete Neutron.

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Desde su fundación en 2006 por el ingeniero Peter Beck, Rocket Lab ha recorrido una trayectoria ascendente que sintetiza la evolución del sector espacial en el siglo XXI: agilidad técnica, integración vertical y orientación dual hacia los mercados comercial y gubernamental. Su primer hito relevante —el desarrollo del cohete Electron, diseñado para misiones de baja carga— se consolidó en 2017 con su primer lanzamiento exitoso. Desde entonces, la empresa ha realizado más de 68 misiones, incluidas dos en menos de 48 horas durante junio de 2025, marcando un récord operativo en lanzamientos consecutivos desde la misma plataforma.

La expansión de Rocket Lab no se limitó a sus capacidades de lanzamiento. A través de adquisiciones estratégicas —como la compra de Sinclair Interplanetary, SolAero Technologies y recientemente Geost por USD 330 millones— la firma ha incrementado su participación en el desarrollo de satélites, servicios de defensa y sistemas espaciales completos, apuntando a una solución integral para clientes que van desde empresas tecnológicas hasta agencias gubernamentales de inteligencia.

Este enfoque dio frutos concretos. En mayo de 2025, Rocket Lab completó la revisión crítica de diseño (CDR) para la constelación T2TL‑Beta de la Space Development Agency, un paso fundamental en el suministro de capacidades de defensa de nueva generación para Estados Unidos. Paralelamente, el avance del cohete Neutron, parcialmente reutilizable y orientado a cargas medianas, representa la apuesta más ambiciosa de la empresa: ingresar en el mercado de lanzamientos dominado por SpaceX, con la primera misión prevista para el segundo semestre de 2025.

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Ese posicionamiento estratégico se reflejó con nitidez en su cotización bursátil. En lo que va del año, las acciones de Rocket Lab (NASDAQ: RKLB) acumulan una suba del 75%, alcanzando recientemente un máximo intradía de USD 45,48, muy por encima de su promedio histórico. Según MarketWatch, la suba responde a una combinación de anuncios técnicos, aumento en el ritmo de lanzamientos y recomendaciones de analistas: Citi elevó su objetivo a USD 50 y KeyBanc a USD 40, citando expectativas de ingresos cercanos a USD 2.600 millones hacia 2029, con más de 20 misiones anuales del Neutron.

Sin embargo, no todo es entusiasmo sin reservas. Sitios especializados como SimplyWall.st y Trefis advierten que el valor actual de la acción —que cotiza a 34 veces las ventas proyectadas— podría resultar excesivo si la empresa no logra cumplir sus ambiciosos objetivos. Aunque reconocen que Rocket Lab tiene una base financiera sólida y un crecimiento proyectado superior al 60% anual, su rentabilidad aún es baja y depende fuertemente de contratos gubernamentales.

Aun así, en el contexto actual —marcado por tensiones geopolíticas, cambios regulatorios en Estados Unidos y disputas entre gigantes como Elon Musk y Donald Trump—, Rocket Lab aparece como un “jugador confiable”. El propio Peter Beck, en declaraciones a Business Insider, subrayó que el equilibrio institucional de su empresa, sin los vaivenes de personalidad que afectan a competidores, constituye una ventaja apreciada por los clientes gubernamentales y corporativos.

Para analistas como los de Cantor Fitzgerald, el sector aeroespacial ofrece una vía de escape frente a los riesgos de aranceles y desacoples tecnológicos entre potencias. En ese escenario, Rocket Lab consolida su lugar como proveedor confiable y técnicamente robusto, con una agenda marcada por hitos de ingeniería, expansión industrial y un firme ascenso bursátil.

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