Canadá decidió elevar al espacio a la categoría de “capacidad soberana” dentro de su Estrategia Industrial de Defensa. La definición apunta a ordenar compras militares y reducir la dependencia de proveedores externos. Para las empresas locales, el mensaje es claro: si pueden ofrecer sistemas incluidos en esa lista, tendrán prioridad en el nuevo esquema de adquisiciones.
La estrategia identifica diez capacidades soberanas. Entre ellas, el espacio queda en un grupo reducido junto con aeroespacial, municiones, sistemas digitales (incluida tecnología cuántica), soporte en servicio, protección del personal, sensores (también cuánticos), manufactura especializada, entrenamiento y simulación, y sistemas no tripulados y autónomos.
Qué se considera “espacio” para Defensa
Se priorizan cinco áreas dentro del sector:
– Inteligencia basada en el espacio
– Vigilancia y reconocimiento
– Conocimiento del dominio espacial (seguimiento y análisis de objetos y actividad en órbita)
– Comunicaciones satelitales
– Lanzamiento espacial
El enfoque combina necesidades operativas (información, conectividad, monitoreo) con el objetivo de construir capacidades propias.
La regla de compras: “Construir–Asociarse–Comprar”
La estrategia adopta un marco de decisión en tres pasos:
Construir: prioridad a productos y soluciones desarrolladas en Canadá, para fortalecer autonomía y reducir dependencia.
Asociarse: cuando no exista capacidad suficiente, se buscarán desarrollos conjuntos con aliados “de confianza” (como Five Eyes, Unión Europea, Reino Unido e Indo-Pacífico), con énfasis en retener propiedad intelectual canadiense.
Comprar: si es inevitable adquirir equipos en el exterior, se hará bajo condiciones que aseguren control soberano sobre la operación y el mantenimiento.
El primer ministro Mark Carney resumió el criterio en el anuncio: “Build, partner, buy”, con la idea de orientar la demanda pública hacia la industria local.
Innovación y financiamiento: el rol de BOREALIS
La estrategia suma instrumentos para acelerar investigación y adopción tecnológica. Entre ellos aparece BOREALIS, un nuevo buró de investigación orientado a tecnologías de frontera, que incluye capacidades vinculadas al espacio.
Además, se mencionan vías de financiamiento ya existentes o reforzadas, como el programa IDEaS, Innovative Solutions Canada, el Strategic Response Fund, NRC-IRAP y programas de la Agencia Espacial Canadiense para desarrollo tecnológico.
Un diagnóstico: rezago, dependencia y urgencia
El documento reconoce un punto sensible: Canadá acumuló atrasos en gasto y ejecución de compras militares durante décadas. Carney lo planteó en términos de vulnerabilidad y dependencia, y vinculó defensa con seguridad económica.
Con ese diagnóstico, la estrategia busca convertir el presupuesto en una señal de demanda sostenida: más compras, más previsibilidad y más participación de proveedores domésticos, en especial pymes.
Los números del plan
Entre los montos informados en el anuncio se destacan:
- – $81.800 millones: financiamiento total comprometido en el Presupuesto para aumentar inversiones en defensa.
- – $6.600 millones: asignación específica para implementar la Estrategia Industrial de Defensa.
- – $180.000 millones: inversión directa proyectada en compras de defensa hacia 2035.
- – $290.000 millones: inversión proyectada en infraestructura vinculada a defensa hacia 2035.
En innovación y apoyo productivo, se mencionan recursos para una nueva plataforma de I+D, para IRAP con foco en pymes, y para iniciativas vinculadas a drones y a la instalación de BOREALIS.
Para el sector espacial, el cambio central no está en una tecnología puntual, sino en el marco: el Estado redefine qué considera estratégico y, a partir de esa definición, ordena la compra pública para que funcione como motor de capacidades propias.











