En búsqueda de autonomía estratégica
El inicio de la construcción del Atlantic Spaceport Complex (ASX) en la provincia de Newfoundland y Labrador representa un giro decisivo en la política espacial canadiense. Más allá de la dimensión tecnológica, el proyecto adquiere un valor geopolítico relevante en el marco del deterioro de las relaciones bilaterales con Estados Unidos, tradicional socio y proveedor en materia aeroespacial.
En los últimos años, desacuerdos comerciales, disputas por subsidios industriales y diferencias en materia de defensa continental han erosionado la tradicional alianza norteamericana. En este contexto, el impulso a capacidades autónomas de lanzamiento refuerza la estrategia canadiense de diversificación tecnológica y soberanía industrial.
ASX: un hito fundacional
La empresa NordSpace, con sede en Ontario, inició las obras del Atlantic Spaceport Complex, ubicado cerca de la localidad de St. Lawrence. Este será el primer puerto espacial en operación en el país. El complejo contará con dos plataformas orbitales (SLC‑01) y una suborbital (SLC‑02), así como instalaciones de control y seguimiento. El primer lanzamiento está previsto entre el 25 y el 30 de agosto, y consistirá en un vuelo suborbital denominado Getting Screeched In, que utilizará el cohete Taiga con motor impreso en 3D.
El evento marca el ingreso formal de Canadá a la competencia por servicios de lanzamiento desde territorio propio, un segmento clave dentro de la economía espacial global.
Nova Scotia: una apuesta orbital
De forma paralela, Maritime Launch Services desarrolla en la costa de Nova Scotia el Spaceport Nova Scotia, concebido como el primer puerto orbital canadiense. Con capacidad para lanzamientos a órbitas terrestres bajas y heliosíncronas, el proyecto busca captar clientes institucionales y comerciales de todo el continente.
En una señal del compromiso oficial, la provincia de Nova Scotia aprobó recientemente un crédito fiscal de inversión de CA$ 10,5 millones, que se suma a los más de CA$ 30 millones ya invertidos en el desarrollo de infraestructura. Se prevén hasta ocho lanzamientos anuales una vez que el sitio entre en operación.
Ensayos hipersónicos y acuerdos estratégicos
El fortalecimiento de la base tecnológica local también se expresa en la cooperación con la firma neerlandesa T‑Minus Engineering, que realizará en octubre dos lanzamientos suborbitales de prueba desde el puerto de Nova Scotia. Se empleará el vehículo Barracuda, diseñado para alcanzar velocidades hipersónicas y superar los 100 kilómetros de altitud. Se construirá una plataforma móvil especialmente diseñada para estos ensayos.
Por otro lado, Maritime Launch y la startup canadiense Reaction Dynamics firmaron recientemente un acuerdo de inversión y cooperación técnica. Se trata de un paso concreto hacia el primer lanzamiento orbital completamente soberano, previsto para 2028. El convenio incluye una inversión inicial de US$ 1,7 millones, y prevé el uso exclusivo de infraestructura local por parte de Reaction Dynamics.
Independencia frente a Estados Unidos
La apuesta por puertos espaciales propios se inscribe en una lógica de disminución de la dependencia con respecto a Estados Unidos. Históricamente, la infraestructura de lanzamiento estadounidense fue utilizada por empresas y agencias canadienses. Sin embargo, el cambio en la política industrial de Washington —con un sesgo más proteccionista y orientado a la autonomía estratégica— generó incertidumbre sobre el acceso futuro a esos recursos.
El desarrollo de capacidades propias no solo responde a objetivos industriales o científicos. Implica también una redefinición del lugar de Canadá en la arquitectura espacial global. En un entorno internacional marcado por la rivalidad tecnológica, la autonomía de lanzamiento se convierte en una herramienta clave de soberanía.
Una nueva etapa
La entrada en operación del Atlantic Spaceport Complex y el avance del Spaceport Nova Scotia consolidan una nueva etapa para la industria espacial canadiense. Ambos proyectos refuerzan la capacidad local de diseño, integración y lanzamiento de vehículos, con potencial para captar contratos tanto civiles como gubernamentales.
En un mundo donde el espacio se ha convertido en escenario de competencia económica y geopolítica, Canadá comienza a trazar su propio rumbo. Y lo hace no solo con infraestructura, sino con una clara orientación estratégica: reducir su dependencia del vecino del sur y afianzar su lugar como actor soberano en la economía del espacio.












