martes, 13 de enero de 2026

Blue Origin redefine su rol en el mercado de lanzadores

Con New Glenn operativo, contratos lunares con la NASA y presencia en el programa NSSL, la compañía de Jeff Bezos deja el terreno de los proyectos a largo plazo y entra en la competencia efectiva por lanzamientos comerciales y de seguridad nacional.

spot_img

Blue Origin atravesó un punto de inflexión en 2025. El debut orbital de New Glenn, la reanudación de los vuelos turísticos de New Shepard y la consolidación del programa lunar Blue Moon coincidieron con su ingreso al programa de lanzamientos de seguridad nacional de Estados Unidos y con nuevos contratos de servicios en órbita. El conjunto configura una estrategia que combina transporte pesado, infraestructura orbital y presencia en el negocio lunar.

Tres pilares de negocio

La estrategia de Blue Origin se apoya hoy en tres pilares: el cohete pesado New Glenn, el sistema suborbital New Shepard y el programa lunar Blue Moon, al que se suma la nueva plataforma logística Blue Ring.

New Shepard, orientado a vuelos suborbitales con turistas e investigaciones científicas, retomó sus operaciones tripuladas en mayo de 2024 luego de una pausa de casi dos años motivada por una falla en 2022 y la posterior investigación de la FAA.   En febrero de 2025, la misión NS-29 lanzó una nueva serie de cargas tecnológicas, lo que mostró la continuidad del programa como fuente de ingresos y banco de pruebas de sistemas de vuelo reutilizables.

Publicidad

En paralelo, la NASA adjudicó a Blue Origin un contrato de US$ 3.400 millones para desarrollar el módulo de alunizaje tripulado de la misión Artemis V, que actuará como alternativa a Starship de SpaceX en el esquema de alunizadores comerciales.   La compañía se comprometió a aportar una suma superior a ese monto con fondos propios, lo que refuerza la apuesta de largo plazo por la economía lunar.

New Glenn como plataforma estratégica

New Glenn es el componente central de la estrategia en lanzadores. El cohete, de casi 100 metros de altura, utiliza siete motores BE-4 en su primera etapa, diseñados para ser reutilizados, y está concebido para colocar en órbita baja cargas útiles de gran porte para clientes comerciales, institucionales y de defensa.

El debut llegó con la misión NG-1, que Blue Origin definió como vuelo de certificación para el programa National Security Space Launch (NSSL). La misión alcanzó la órbita y transportó un demostrador de la plataforma Blue Ring, primer paso para validar el vehículo ante la Fuerza Espacial de Estados Unidos.

La compañía integra ya el grupo de proveedores seleccionados en la Fase 3 del NSSL: obtuvo siete misiones hasta 2029 por un valor estimado de US$ 2.300 millones, frente a 28 asignadas a SpaceX y 19 a ULA.   La entrada en este programa consolida a New Glenn como opción para cargas militares y de inteligencia que requieren perfiles de vuelo complejos.

Cartera de clientes y sinergia con Amazon

El manifiesto comercial de New Glenn incluye a Amazon Leo (ex Project Kuiper), NASA, AST SpaceMobile, varias empresas de telecomunicaciones y una combinación de clientes gubernamentales estadounidenses.   En 2025, los lanzamientos previstos se concentraron en satélites de la constelación de Amazon, misiones científicas de la NASA y acuerdos iniciales con operadores de comunicaciones móviles.

El contrato con Amazon convierte a la constelación de banda ancha en un cliente estructural de Blue Origin. New Glenn tiene firmadas 12 misiones firmes y 15 opcionales para desplegar los satélites de Amazon Leo, lo que aportará carga recurrente y volumen de producción a la línea de lanzadores durante buena parte de la década.

Esta relación se complementa con la participación de Blue Origin en el ecosistema de lanzamientos de Kuiper a través de los motores BE-4, utilizados también por Vulcan Centaur de ULA. De este modo, la compañía se ubica en el centro de la cadena de valor de varios proveedores que compiten por la misma constelación.

Servicios en órbita y foco en seguridad nacional

La estrategia no se limita al lanzamiento. Blue Origin desarrolla Blue Ring, una plataforma de transporte y servicios en órbita con propulsión híbrida solar eléctrica y química. El sistema está diseñado para alojar y maniobrar hasta 4.000 kg de carga distribuida en 13 puertos, con una capacidad de delta-v de al menos 3 km/s, apta para misiones en órbita terrestre, cislunar y planetaria.

Blue Ring se presenta como solución logística para misiones de defensa y de exploración: puede actuar como remolcador para satélites, como plataforma de alojamiento de sensores y como nodo intermedio en arquitecturas distribuidas. La primera unidad, un modelo Pathfinder, voló con NG-1 para validar estructuras, aviónica y operaciones.

En paralelo, Blue Origin amplía su presencia en el programa lunar de la NASA. Además del contrato para Artemis V, recibió en 2025 una orden de trabajo bajo el programa CLPS para diseñar la entrega del rover VIPER a la superficie lunar con su módulo Blue Moon, condicionado al éxito de un primer alunizaje de demostración.

Desafíos de ejecución y competencia

El desarrollo de New Glenn sufrió demoras importantes respecto de los plazos originales. La maduración de los motores BE-4 y la complejidad de la infraestructura en Cabo Cañaveral pospusieron durante años el primer vuelo, en un contexto en que SpaceX consolidaba su dominio con Falcon 9 y avanzaba con Starship.

La prioridad actual de Blue Origin pasa por estabilizar la cadencia de lanzamientos, consolidar la reutilización de la primera etapa y completar la certificación para misiones de seguridad nacional. La competencia se da en un mercado donde SpaceX ofrece costos por kilogramo muy bajos y ULA busca mantener su posición institucional con Vulcan.

En ese contexto, la estrategia de la compañía se orienta a ocupar un espacio intermedio: un lanzador pesado con énfasis en reutilización, una cartera diversificada que combina clientes comerciales y gubernamentales, y un conjunto de servicios en órbita y lunar que agrega capas de valor más allá del despegue. Si la ejecución acompaña, Blue Origin dejará de ser únicamente un proyecto en construcción para consolidarse como proveedor estable de infraestructura espacial en la segunda mitad de la década.

Publicidad
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

CONTENIDO RELACIONADO