Blue Origin llevará el rover VIPER al Polo Sur lunar bajo contrato de la NASA
La agencia espacial estadounidense adjudicó a la compañía de Jeff Bezos un contrato del programa CLPS con un valor potencial de 190 millones de dólares. El acuerdo contempla la opción de entregar y desplegar el vehículo VIPER en 2027, como parte del programa Artemisa.

La NASA confirmó la adjudicación a Blue Origin de un nuevo task order en el marco del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS). El encargo, identificado como CS-7, incluye la posibilidad de que la compañía entregue el rover VIPER (Volatiles Investigating Polar Exploration Rover) en el Polo Sur lunar. El vehículo tiene como objetivo buscar recursos volátiles, especialmente hielo, y generar información científica clave para las futuras misiones tripuladas a la Luna y Marte.
Con un valor potencial de 190 millones de dólares, el contrato asigna a Blue Origin el diseño, análisis, pruebas y ejecución de la arquitectura de aterrizaje, la integración de la carga útil y el soporte posterior al despliegue. La decisión final de activar la entrega del rover se tomará tras evaluar el desempeño del primer vuelo del módulo Blue Moon MK1, previsto para 2025.
“El envío de VIPER es una muestra de cómo la NASA está impulsando a la industria estadounidense para establecer una presencia sostenible en la Luna”, destacó Sean Duffy, administrador en funciones de la agencia.
El proyecto forma parte del programa Artemisa, que busca establecer una presencia humana sostenible en la Luna. En este contexto, VIPER explorará regiones en sombra permanente del Polo Sur lunar, consideradas esenciales para identificar zonas de aterrizaje y evaluar la habitabilidad de misiones de larga duración.
La misión se inscribe en una competencia creciente por el dominio científico y estratégico del satélite. Mientras Estados Unidos avanza con Artemisa y delega en compañías privadas parte de la infraestructura crítica, China despliega la constelación Spacesail y proyecta su propia estación internacional en la superficie lunar hacia la próxima década. Rusia, por su parte, mantiene planes de exploración polar en alianza con Beijing, aunque con retrasos tecnológicos y financieros. La Unión Europea, Canadá y el Reino Unido apuestan a constelaciones regionales y al programa IRIS², que busca reforzar la autonomía estratégica. En este escenario, la adjudicación a Blue Origin confirma que Washington utiliza la colaboración público-privada como vector de ventaja competitiva, acelerando su presencia en la Luna frente a rivales estatales.
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