Rocket Lab comunicó el 21 de enero de 2026 un incidente en el programa de desarrollo de su cohete Neutron: durante una prueba de calificación, el tanque de la Etapa 1 se rompió en un ensayo hidrostático realizado en Wallops, Virginia. La empresa indicó que no se registraron daños relevantes en la estructura de prueba ni en las instalaciones.
El episodio introduce un nuevo signo de interrogación sobre el debut de Neutron. En el mercado se lo sigue como el salto de Rocket Lab desde el segmento de lanzadores pequeños (Electron) a la categoría de “medio porte”, con un vehículo pensado para competir por misiones de constelaciones, cargas gubernamentales y contratos de seguridad nacional.
Un test que buscaba el límite
Según el comunicado oficial, la prueba hidrostática tenía como objetivo llevar la estructura “hasta su límite” para validar márgenes de seguridad e integridad estructural. La compañía enmarcó el resultado como parte del proceso habitual de calificación: los ensayos se diseñan para detectar puntos débiles antes del vuelo.
En esa misma línea, Rocket Lab sostuvo que la campaña de desarrollo continúa mientras el equipo revisa los datos del ensayo. La empresa agregó un dato operativo clave: el “próximo tanque de Etapa 1 ya está en producción”, lo que sugiere que el programa contaba con hardware alternativo en curso para sostener el ritmo de integración y pruebas.
La noticia fue replicada por medios especializados como un “setback” técnico que obliga a recalcular tiempos. Aviation Week precisó que se trató de una falla estructural del tanque de la Etapa 1 y que el incidente ocurrió durante la prueba de presión.
Qué cambia en el cronograma
Rocket Lab evitó, por ahora, poner una nueva fecha pública para el primer lanzamiento. En el comunicado, la empresa afirmó que la revisión de datos “determinará el alcance del impacto” y que la actualización del cronograma se comunicará en la llamada con inversores por resultados del cuarto trimestre de 2025, prevista para febrero.
Hasta esta semana, la expectativa externa había oscilado entre “primer trimestre” y “primeros meses” de 2026. Space.com señaló que el debut se esperaba durante el primer trimestre de 2026 y que, tras el evento del 21 de enero, ese objetivo queda comprometido.
El episodio llega, además, después de hitos recientes que buscaban mostrar madurez del sistema. En diciembre, Rocket Lab informó la finalización de pruebas de calificación de su carenado reutilizable tipo “clamshell” (el diseño apodado “Hungry Hippo”) y su envío al sitio de lanzamiento en Wallops para integración.
La apuesta de Rocket Lab
Neutron es el proyecto con el que la compañía pretende ampliar su mercado más allá de la constelación de clientes de satélites pequeños. El vehículo está diseñado para colocar hasta 13.000 kg en órbita baja y recuperar su primera etapa con aterrizaje en barcaza oceánica.
Esa propuesta se apoya en dos promesas de negocio: mayor capacidad por misión y un esquema de reutilización que permita bajar el costo unitario frente a lanzadores desechables. Para Rocket Lab, el equilibrio es delicado: necesita acelerar el cronograma para capturar demanda, pero también proteger la confiabilidad de un producto que nace bajo el escrutinio de clientes gubernamentales y grandes operadores comerciales.
En el corto plazo, la señal que deja el comunicado es doble. Por un lado, la empresa reconoce el impacto potencial y difiere definiciones hasta febrero. Por otro, remarca continuidad de fabricación y ausencia de daños en infraestructura, un punto relevante para el “cuello de botella” que suele aparecer cuando los contratiempos técnicos se combinan con demoras en el sitio de lanzamiento.
La próxima referencia concreta, entonces, quedará atada a la presentación de resultados del cuarto trimestre de 2025: allí se espera que Rocket Lab precise si la ruptura implica repetir ensayos, rediseñar componentes o ajustar la secuencia de calificación de la Etapa 1 antes de avanzar a una campaña de vuelo.












