viernes, 20 de febrero de 2026

    Claves de la reforma: fusiones, reducciones y nuevos negocios

    Hay una euforia saludable y comprensible: por primera vez en décadas, el Banco Central ha dejado -así parece- de emitir sin respaldo. El hecho es tan relevante que ya se habla de una revolución en el sistema financiero. A tal punto llega el entusiasmo que se anuncia el advenimiento de un “nuevo banco central” en una hipérbole destinada a reflejar la intención de que el ente emisor cumpla de verdad las tareas asignadas por ley -especialmente las de vigilancia- y la expectativa que sigue despertando la probable autonomía del Central, al estilo de la Reserva Federal en Estados Unidos.

    En la Argentina es prematuro cantar victoria. Es cierto que no emitir sin respaldo representa un avance formidable, pero el sistema de control y supervisión es inadecuado, y la subordinación del ente al Ministerio de Economía hace que la buena letra dure mientras persista la del ministro de turno. Sería importante reflotar la idea -y Domingo Cavallo parecía estar de acuerdo con ella en otro tiempo- de sancionar un nuevo status legal para el Central: autónomo en sus decisiones sobre política monetaria y crediticia.

    A pesar de que el pesimismo parece ser la condición más extendida entre legos y expertos, en este caso hay un llamativo optimismo por parte de economistas y analistas del sector financiero.

    Es de desear que las predicciones se cumplan en este caso. El informe que sigue, coordinado y elaborado por Edgardo A. Silveti, apunta a desentrañar lo que está ocurriendo dentro del ente emisor y cómo afectarán esos acontecimientos al sistema financiero nacional.

    El Banco Central tradicional está sufriendo una transformación mientras que, paralelamente, las autoridades instrumentan una reforma de proporciones en el sistema financiero.

    Luego de décadas de inflación y dos procesos de hiperinflación en el corto plazo -comentó a MERCADO el presidente del Banco Central, Roque Fernández-, el viejo sistema hizo crisis y ha desaparecido. Ahora existe un nuevo Banco. Para el economista José C. Jaime -ex vicepresidente del Banco-, el cambio comenzó con la sanción de la ley de convertibilidad. “El Central funciona ahora como una Caja de Conversión y superintendencia de bancos. El anterior banco, que subsidiaba déficit de Tesorería con emisión sin respaldo y a entidades y empresas a través de los mal llamados redescuentos, ha muerto. Por suerte.”

    El ex asesor de la presidencia del Banco Central, Ricardo Arriazu, afirmó que la ley de convertibilidad transmite la señal de que el gobierno no estafará a los ahorristas con políticas inflacionarias. “Es lo más sensato que ha hecho el ministro Cavallo”, señala. Otro economista y ex gerente general del Central, Julio A. Piekarz, considera que se abre una nueva etapa para la industria financiera porque, en la medida en que se cierre el déficit de la Tesorería, se dejará de usar la política monetaria represiva en sustitución de una buena política fiscal. “La imposibilidad de financiar el déficit de Tesorería con emisión sin respaldo y de otorgar redescuentos subsidiados a los bancos oficiales significa que el Banco Central dejará de hacer el trabajo sucio del gobierno y que mejorará la competencia entre las entidades.”

    La Torta de los Banqueros.

    Un total de 168 bancos y 50 financieras se disputan una torta de interesante tamaño. Se trata de depósitos en cuenta corriente, caja de ahorro y a plazo fijo por 70 billones de australes y US$ 6.300 millones, más operaciones por US$ 8.000 millones de compra, venta o alquiler de bonos del Estado.

    Esto significa un total equivalente en moneda extranjera de US$ 20.800 millones. Una característica muy peculiar del sistema financiero argentino es que opera en tres mercados que corresponden a sendas monedas o unidades de cuenta diferentes. La participación del sector financiero en el Producto Bruto Interno es de 2%. Las cifras muestran con elocuencia la concentración del sistema en pocas entidades: los cinco bancos más grandes captan 47% de los depósitos; los diez mayores, 60%, y 72% está en manos de los que ocupan los primeros 20 puestos del ranking.

    La capacidad prestable del sistema es de US$ 29.000 millones, de la cual 65% corresponde a los bancos oficiales, 21% a los bancos privados de capital local y l4% a los bancos extranjeros.

    Se estima que en las 218 entidades del sistema de bancos y financieras estatales y privadas trabajan l35.000 personas.

    Gritos y Susurros.

    Toda la industria financiera está conmovida. Al principio fueron sólo susurros, pero ahora se escuchan gritos de dolor por el ajuste que trae aparejado este cambio. No se trata sólo de un proceso de cosmética, sino que se ha diseñado un nuevo esquema institucional y comercial que abarca nuevas actividades comerciales, operatorias del Central con los bancos, regulaciones sobre tasas de interés y la puesta en marcha de un nuevo régimen de información que reemplazará al anacrónico sistema actual, que le resta transparencia a la actividad.

    Lo mejor está por venir. Entre el pasado 31 de marzo y el 31 de julio (último dato disponible en el Banco Central) los depósitos en moneda extranjera crecieron 40% y los depósitos en moneda local tuvieron una expansión de 21%. Arriazu calculó que ese nivel se duplicará para fines de este año. Créase o no, este economista arriesga que en 1993 el nivel de los depósitos puede ser equivalente a ocho veces el actual.

    Un cambio de esta magnitud no se puede hacer sin pisar los pies de muchos. Por el momento, la confrontación entre el Central y las entidades representativas de la banca privada ha girado en torno de la conveniencia o no de aumentar el capital de acuerdo con el nivel de riesgo de los préstamos que se realizan a elevadas tasas de interés. Sin embargo, todos saben que lo que está en juego es la supervivencia de muchas entidades.

    Algunos bancos estudian retirarse de la lucha, mientras que otros se disponen a modificar sus estructuras, como los provinciales de Corrientes, de Mendoza o de Santa Fe.

    Hasta el líder en depósitos y préstamos, el Banco de la Nación, está buscando un nuevo lugar bajo el sol. Su presidente, Aldo Dadone, admitió que el actual plantel de 18.000 empleados sería sometido a una reducción de 25 a 30%, y que se cerrarán varias filiales en el interior del país. La entidad tiene la mayor cantidad de sucursales de todos los bancos: 543 casas. El Banco de la Nación, al 30 de setiembre, tenía depósitos en moneda local y extranjera equivalentes a US$ 2.092 millones y préstamos por US$ 2.028 millones.

    Bajar los Costos.

    El ex ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena cree que las entidades deben mejorar su productividad para sobrevivir, sin olvidar que una solución pueden ser las fusiones y concentraciones tendientes a mejorar la solvencia patrimonial. Destacó que la fusión puede ser un buen camino para acceder a los mercados internacionales de crédito y competir en forma adecuada en una economía abierta e integrada.

    La orden del día, dictada por el mercado, es bajar los costos para aumentar la competitividad, tanto interna como externa. Es que la globalización de la economía afecta a muchos segmentos de la actividad financiera local y, ante una inminente apertura, la presión de la competencia, que ya es mucha, se hará sentir aún más.

    “Con seguridad se producirán fusiones -adelantó Omar C. Trillo, presidente de la Federación de Bancos Cooperativos (Febancoop)-, y para que sean exitosas deberán acordarse en un marco real de grandeza y con exigencia de verdaderos desprendimientos personales, de manera de promover la eficiencia y mejorar los costos. La velocidad en la toma de decisiones será clave fundamental en este y en otros aspectos, para concretar éxitos o fracasos”. Trillo señaló que durante largos períodos la banca fue obligada a trabajar en un marco coyuntural de permanente cambio y acelerado crecimiento, pero sin seguridad. “Hoy debemos retomar el ritmo de crecimiento sobre bases de estabilidad e imaginación, olvidando para siempre al Estado-cliente”, afirmó.

    “Estamos acostumbrados a competir. Lo hicimos cuando en el país había 700 entidades y lo hacemos ahora cuando hay más de un centenar. También competimos con el exterior por la gran movilidad que tiene el capital y porque la plaza de Uruguay está a 15 minutos de vuelo desde Buenos Aires.” Palabras más, palabras menos, ésta fue la opinión de los presidentes de la Asociación de Bancos de la República Argentina (ABRA), Emilio Cárdenas, y de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), Roque Maccarone.

    Hubo otra coincidencia. Ante una mayor apertura de la economía, desregulación y aumento de la competencia, es importante que los bancos que operan en la Argentina se desenvuelvan en las mismas condiciones que sus pares del exterior. “Los encajes son muy altos”, afirmó Maccarone.

    “Los impuestos son extraordinariamente elevados frente a los que se aplican en el extranjero”, destacó Cárdenas.

    Opiniones.

    Para el economista Francisco A. Mezzadri, la autoridad deberá estar muy atenta para que, en la medida en que se avance en esta nueva senda de estabilidad, se resuelvan los problemas derivados del sistema bimonetario que se adoptó con la implantación de la convertibilidad. “Desde el punto de vista macroeconómico -señaló-, este sistema resta instrumentos de política monetaria, reduce su potencia operativa y acrecienta eventualmente el grado de volatilidad de sus resultados frente a situaciones de crisis, en tanto que acentúa la segmentación de los mercados del dinero.”

    Mezzadri sostiene también que, desde un punto de vista microeconómico, la acentuación del bimonetarismo institucionalizado hará que las tasas de interés en moneda local sean más elevadas que las que se aplicarán a los préstamos tomados en moneda extranjera, lo que perjudicará a las empresas medianas y pequeñas. Este es uno de los escenarios en los que debería desenvolverse la banca, y Mezzadri opina que, para maximizar su función, el marco institucional debe configurar una gran transparencia de la labor de las entidades; tendrá que generar mayores volúmenes de operaciones y lograr la excelencia de la información acerca de la calidad de los valores negociados.

    Ventajas Competitivas.

    José M. Dagnino Pastore, ex ministro de Economía, afirma que para el diseño del marco regulatorio del sector financiero se debe tener como meta el mejoramiento de sus ventajas competitivas. Considera que, entre los lineamientos de ese marco regulatorio, el de mayor potencial inmediato es la eliminación de las restricciones que impiden el desarrollo institucional e instrumental que ya existe en los países más avanzados. Pastore propuso los siguientes lineamientos:

    * Es imprescindible corregir los tratamientos fiscales que castigan a la actividad bancaria, como el impuesto a los débitos, que descolocan a la emisión de documentos comerciales, o que gravan las transacciones de títulos. Hasta el presente, por ejemplo, no se pueden crear fondos de inversión en instrumentos de mercado monetario o bienes inmuebles.

    * La historia de las grandes quiebras bancarias aconseja que la autoridad legisle para implantar “reglas de prudencia” que impidan que las entidades financieras cumplan al mismo tiempo el rol de prestamistas y prestatarios. Hay que evitar los famosos autopréstamos.

    * Es necesario restablecer la competencia en los segmentos del sistema financiero donde esté desvirtuada. Hay sectores donde los monopolios o las preferencias otorgadas a entes estatales crean situaciones de iniquidad, restringen el desarrollo de instrumentos y de mercados. El caso más evidente es la banca oficial.

    * La autoridad debe ser muy cuidadosa en el dictado de normas de responsabilidad patrimonial para quienes manejan fondos de terceros.

    * Debe darse un tratamiento lo más neutral posible desde el punto de vista de los requisitos legales y del sistema impositivo de las distintas instituciones e instrumentos del sector financiero. El movimiento en esta dirección evitará distorsio- nes artificiales en la estructura del sector. En principio, permitiría la formación de entidades financieras universales, pero en definitiva serán los mercados los que definan la importancia de la especialización en la actividad financiera.

    Pinceladas Gruesas.

    “El nuevo sistema financiero todavía no está totalmente diseñado -adelantó Maccarone-, aunque ya se conocen trazos de pinceladas muy gruesas. Esperamos que se aproveche la sanción de la nueva ley de Carta Orgánica del Banco Central para dar un marco legal completo que permita potenciar la industria financiera.”

    Según Maccarone, en estos momentos hay un desequilibrio que es necesario corregir con el criterio de disminuir costos, y que se origina en el diferente tratamiento impositivo y de encajes a los depósitos en australes y en dólares. Una aspiración de ADEBA es que los bancos tengan un mayor campo de posibilidades, o, dicho de otro modo, que se eliminen ciertas regulaciones.

    “Los bancos -arriesgó- podríamos operar en una actividad muy afín como la de los seguros, y para ello podríamos utilizar la red de sucursales que ya existe, de manera de aprovechar mejor el patrimonio.”

    Otra aspiración es que los bancos puedan ser “socios” minoritarios de las empresas, participando de una manera similar a la de la Corporación Financiera Internacional, no sólo a través de préstamos, sino también con aportes de capital mediante la compra de paquetes minoritarios de acciones.

    “Este es un tema delicado -reconoció- porque una década atrás se hicieron operaciones de autopréstamos, pero si es cierto que comenzamos a ser adultos no deberíamos desperdiciar esta oportunidad. Cuando un banco participa con capital en una empresa es porque tiene confianza en el proyecto y sería una excelente señal que se mandaría a los otros operadores. Por supuesto, se trataría de capital de riesgo.”

    Realismo Económico.

    Para Cárdenas, las autoridades no deben perder de vista el realismo económico que implica reconocer que los costos del sistema bancario argentino están fuertemente determinados por impuestos, gravámenes y encajes más altos que los vigentes en otros países.

    “Muchos segmentos de la banca se verán envueltos en el proceso de globalización de la economía -advirtió- y es por ello que necesitan un tratamiento similar al que reciben los banqueros de otros países.”

    El presidente de ABRA comentó que no se pueden ignorar las tasas pasivas que se pagan en otros mercados, por ejemplo el de Montevideo, y a partir de allí comenzar a hacer la cuenta de los mayores costos para arribar a la tasa activa.”Yo no coincido con la posición de algunos funcionarios que asimilan buenos préstamos a tasas bajas de interés. Basta con analizar los créditos de la banca estatal para advertir que presta a bajas tasas, pero es la que tiene la mayor proporción de incobrables. Una tasa mayor puede estar ligada a proyectos innovadores y sanos.”

    Edgardo A. Silveti.

    El primero de los privados.

    Banco Río: Como Captar Fondos en el Mercado Internacional.

    En sólo dos meses el Banco Río obtuvo fondos en el exterior por US$ 200 millones y en un par de meses más obtendrá US$ 100 millones adicionales. A través de colocaciones de Certificados de Depósitos -bonos “cero cupón”-, el 7 de junio último obtuvo el primer centenar de millones de dólares en los mercados europeos, de la mano del Citibank. En cambio, la segunda tanda de millones la consiguió el 8 de agosto con el Chase Manhattan como coordinador, agente emisor, “dealer” y distribuidor de esa emisión.

    Si bien ambas operaciones ya realizadas son a un año, los técnicos del banco estudian nuevos plazos de pago e inclusive montos diferentes. “Estamos preparando un programa de emisiones de papeles de acuerdo con nuestras necesidades de fondos por el aumento de nuestras operaciones de las sucursales de Nueva York, Panamá y Gran Caimán y de acuerdo con la evolución de la liquidez del mercado internacional”, explicó Roberto M. Ruiz, director del área internacional.

    “Lo importante -destacó- es que estas operaciones no son casos aislados, sino que forman parte de un plan de operaciones de la entidad en los mercados internacionales como consecuencia de un mejor clima que ahora existe para la banca latinoamericana y, en especial, para la argentina. Ahora somos noticia, pero esperamos que, con el tiempo, la colocación de papeles de bancos y empresas argentinos sea sólo una rutina.”

    Luego de la crisis de la deuda externa desatada en setiembre de 1982, cuando formalmente México anunció que no podía pagar los préstamos que había tomado de los bancos extranjeros, el crédito se evaporó para los gobiernos latinoamericanos y el clima contagió a las operaciones de los bancos de la región por la incidencia del “country risk”.

    “Esa situación -agregó Ruiz- se está revirtiendo.”

    El Banco Río es el mayor en volumen de depósitos de la Argentina, según el ranking respectivo de MERCADO. El total es equivalente a US$ 440 millones, de los cuales 52 % es en dólares y el 48% restante en moneda local. Es el único banco argentino con sucursales en el exterior, y en los últimos meses se está convirtiendo en un fuerte financista de operaciones de petróleo en la Argentina.

    Asimismo fue el promotor de la creación de una nueva compañía, el fondo APDT, que reunió US$ 1.300 millones en papeles de la deuda externa argentina, aportados por diversos bancos acreedores y que son vendidos en las operaciones de privatización. En esta iniciativa, junto con el Río, fueron socios fundadores el Midland Bank de Londres (en su momento fue el banco europeo con mayor riesgo en la Argentina); la Corporación Financiera Internacional, y se unió a este núcleo el Banco de Tokio. Cuando se lanzó la idea se esperaba juntar papeles de la deuda externa por US$ 500 millones. En ese momento, los títulos de la deuda se cotizaban a sólo l2% de su valor nominal.