viernes, 20 de febrero de 2026

    El boom de las consultoras

    El actual auge sin precedentes de consultoras y bancos de inversión en Argentina forma parte de un fenómeno que hubiera resultado impensable en las todavía cercanas épocas de la hiperinflación: expertos de nivel internacional trabajando codo a codo con los planteles de Gas del Estado, Segba, Ferrocarriles, Obras Sanitarias e YPF; bancos y empresas argentinas tomando fondos en los mercados de capitales internacionales; inversores extranjeros apostando en la Bolsa porteña; “joint-ventures” entre empresas públicas y privadas y entre compañías extranjeras y locales.

    Mc Kinsey, la consultora internacional que colaboró en el diseño del plan de transformación y privatización de YPF, inauguró en mayo sus oficinas en Buenos Aires. Durante el último quinquenio, esta firma -pieza clave en la privatización de British Telecom- participó en la venta o reestructuración de 72 empresas estatales de Europa, Asia, Canadá y Latinoamérica. Actualmente tiene a su cargo todos los aspectos de la masiva privatización del reuhandanstalt, el holding de 8.000 empresas estatales que pertenecían al gobierno de Alemania oriental, con US$ 300.000 millones en activos y 6 millones de trabajadores.

    Charles Shaw, director de Mc Kinsey para América latina, explica que en YPF están colaborando estrechamente con los empleados asignados a la privatización. “Nosotros no producimos informes”, explica; “trabajamos junto al cliente para que en el futuro pueda resolver problemas por su cuenta”.

    Al frente de la oficina de Mc Kinsey en Buenos Aires se encuentra Alejandro Preusche, un joven argentino de 35 años, que hizo carrera dentro de la firma asesorando a compañías de todo el mundo.

    Coopers and Lybrand, otro líder indiscutido en auditoría y consultoría internacionales, trabaja desde 1964 con la firma argentina Harteneck, López y Cía. Durante el año pasado, Coopers participó en 81 privatizaciones en 20 países, incluyendo la venta de ENTel. Julio Naveyra, socio de Harteneck y López, asegura que éste es un momento óptimo para las consultoras. “Hasta hace poco”, dice, “nuestro rol se limitaba a decirle a nuestro cliente: ´Pasáte a plazo fijo; colocáte en Bonex, comprá dólares”.

    Ahora, en cambio, además del atractivo negocio de las privatizaciones, están trabajando en la reestructuración de varias empresas privadas, con modernos programas de “just-in-time” y análisis de costos. “Con estabilidad, la ineficiencia se empieza a notar”, explica Naveyra. El “boom” en la Bolsa, y el interés que están mostrando los inversores extranjeros en el mercado de capitales local, también está obligando a los auditores a exigir de sus clientes locales balances más precisos y confiables. “El inversor extranjero analiza con cuidado cada compañía antes de entregarle sus fondos”, explica Naveyra.

    Banca de Inversión.

    Los bancos también están saliendo del frenesí de la ruleta financiera. Los más importantes han montado firmas especializadas en servicios de “investment banking” para aprovechar las privatizaciones y la reconversión del sector privado. Algunos, como el Roberts -socio local de Morgan Stanley-, buscan un papel privilegiado como bancos de inversión de las empresas a privatizar. Morgan Stanley-Roberts Capital Markets fue el banco de inversión de ENTel, y ahora lo es de YPF en la venta de las cuencas norte y austral.

    También es uno de los cuatro bancos encargados de la suscripción de 30% de las acciones de la ENTel residual. Roberto Werner, un banquero con varios años de experiencia en Nueva York, es el director de Roberts Capital Markets, a cargo de privatizaciones, financiación de empresas, fusiones y adquisiciones.

    Otros bancos, como el Río y el Citicorp, grandes tenedores de títulos de la deuda externa, han optado por entrar en las privatizaciones como inversores directos. El grupo Río no ha dejado nicho sin ocupar, a través del Banco Río de la Plata S.A., del Riobank International y del Argentine Private Development Trust, un fondo de inversión de US$ 1.300 millones en títulos de la deuda externa argentina, formado por 21 bancos internacionales, y liderado por el Río, el Midland Bank y The International Finance Corporation, con supervisión del Banco de Tokio.

    El grupo Río ha hecho inversiones en Telefónica, Telecom, las áreas petroleras de El Tordillo y Puesto Hernández, el ramal ferroviario Rosario-Bahía Blanca y el hotel Intercontinental.

    Además, para respaldar su expansión, el Banco Río de la Plata fue la primera institución argentina en regresar al mercado internacional de capitales. El 7 de junio, su agencia de Nueva York hizo una emisión de Euro CDs (certificados de depósitos) por US$ 100 millones, que fueron colocados por el Citibank. Posteriormente, a través de su agencia en Grand Cayman, hizo otra emisión de U$S 100 millones de Euro CDs, colocada por el Chase Manhattan.

    Amadeo Vázquez, vicepresidente del grupo, explica las razones de una estrategia tan agresiva: “Este es un momento histórico. En dos o tres años vamos a ver un cambio de manos de la propiedad como no ocurrirá en todo un siglo. Estamos decididos a ser protagonistas”.

    Citibank, a través de Citicorp Venture Capital, también se ha ubicado en la primera fila de los inversores directos. Como dueño de 12% de Telefónica de Argentina, envió a Martín Ruete, ex vicepresidente de Corporate Finance, a ocuparse personalmente de las finanzas de la nueva empresa.

    El Citi también entró como capitalista en la privatización del frigorífico Santa Elena de Entre Ríos y del hotel Llao Llao de Bariloche. Hace algo más de un año, compró la quebrada empresa Celulosa, con títulos de la deuda externa, y el mismísimo presidente del banco, Richard Handley, decidió intentar resucitarla personalmente.

    Handley es ahora presidente de la papelera y de Citicorp Venture Capital. “El hecho de que mandáramos a nuestros mejores ejecutivos a Celulosa y Telefónica demuestra la importancia que tienen estas inversiones de riesgo para nosotros”, explica Guillermo Stanley, vicepresidente del Citi.

    Con estas inversiones, el Citi redujo en 45% sus acreencias de deuda argentina de US$ 1.000 millones.

    Un Lugar bajo el Sol.

    En esta carrera por tomar la delantera en la reconversión económica, también los consultores y bancos de inversiones más pequeños encuentran oportunidades. José Barbero, especialista en planeamiento y economía de transportes, graduado en la universidad de Toronto y en el Massachussetts Institute of Technology (MIT), acababa de instalar su consultora a fines del año pasado, cuando la empresa CaNaC, del gobierno canadiense, lo contrató para realizar un estudio de los ferrocarriles metropolitanos de Buenos Aires.

    En su informe final, Barbero recomendó que las líneas metropolitanas y los subterráneos se separasen de la empresa Ferrocarriles Argentinos y que los distintos ramales fueran transferidos a operadores privados como concesiones subsidiadas. “Los ferrocarriles están al borde del colapso”, vaticinó Barbero, poco antes del accidente de Santos Lugares y de que una locomotora se incrustara en la boletería de la estación Retiro.

    Para los bancos de inversión independientes, las oportunidades se están multiplicando.

    “Hasta hace poco, nos ocupábamos básicamente de fusiones y adquisiciones, pero ahora estamos trabajando en privatizaciones y saliendo a buscar financiamiento para nuestros clientes en el mercado de capitales con instrumentos cada vez más sofisticados”, dice Jorge Bustamante, de Merchant Bankers Asoc., socio local de Salomon Brothers. Esta firma será la encargada de vender las destilerías de Dock Sud y San Lorenzo pertenecientes a YPF.

    María Eugenia Estenssoro.

    Las Lecciones de ENTEL.

    Para evitar los problemas que surgieron durante la venta de ENTel -un marco regulatorio conflictivo, esquema tarifario irresuelto y cambios sucesivos en el pliego de licitación y en el contrato de transferencia durante el proceso de venta-, para las privatizaciones en curso se han fijado los siguientes objetivos por el Congreso antes de iniciar la licitación:

    * Aprobar el marco regulatorio y las condiciones del pliego.

    * El pliego de licitación incluirá el contrato de transferencia, que deberá ser aceptado por todo oferente.

    * Cada privatización dependerá de un único responsable.

    La AlcancIa del Banco Mundial.

    El Banco Mundial, que financia y monitorea la mayoría de las privatizaciones argentinas, ha asignado aproximadamente US$ 40 millones para los honorarios y comisiones de los consultores y bancos de inversión y abogados.

    Si se considera que la institución desarrolla programas similares en decenas de países, no es exagerado concluir que se ha transformado en una poderosa agencia de contrataciones. Coopers & Lybrand y su socio local, Harteneck, López y Cía., cobraron US$ 400.000 por la privatización de ENTel, en tanto que la comisión del Morgan Stanley-Roberts llegó a US$ 4 millones.

    Mirna Alexander, representante del Banco Mundial en Argentina, explica que el costo de la contratación de los expertos no es lo que más les preocupa, sino que el gobierno sea asesorado por “los mejores consultores y bancos de inversión del mundo”.

    “La calidad, la transparencia y la competencia en todo el proceso son nuestra prioridad”, agrega Alexander. “Estos son cambios para los próximos veinte años, no para uno o dos.”

    Las privatizaciones de ENTel y Aerolíneas Argentinas son reveladoras de las ventajas de contar con asesoramiento internacional. Mientras el tema telefónico -en el que trabajaron consultores y banqueros- ha dejado de ser un dolor de cabeza para el gobierno, el caso Aerolíneas no termina de resolverse. El grupo Iberia no ha hecho todos los pagos correspondientes y además reclama deudas al Estado.

    Patricio Perkins, director ejecutivo de la privatización de Gas del Estado, agrega que el Banco Mundial y los asesores internacionales cumplen otro papel fundamental: “Ayudan a ahuyentar a los indeseables”.

    Quien es Quien en las Privatizaciones.

    * ENTEL.

    Consultor: Coopers & Lybrand; Harteneck, López y Cía.

    Valuación: Banade; Touche & Ross; Ruival, Ottone y Asoc.; Deloitte, Haskins y Sells.

    Banco de inversión: Morgan Stanley; Roberts Capital Markets.

    * YPF.

    Transformación global: Mc Kinsey.

    Certificación de las reservas totales del país: Gaffney & Cline; AICC.

    Valuación de actividad y equipos: Hadco.

    Valuación de la flota: Marspec de Lloyd´s Register of Ships; Pike Ships Sales Ltd.

    Area austral:

    Consultor técnico: De Golyer & Mac Naughton; Calcagneo y Asoc.

    Banco de inversión: Morgan Stanley; Roberts Capital Markets.

    Area noroeste:

    Consultor técnico: Gaffney & Cline; AICC.

    Banco de inversión: Morgan Stanley; Roberts Capital Markets.

    Refinerías Dock Sud y San Lorenzo:

    Banco de inversión: Salomon Brothers; Merchant Bankers Asoc.

    * Ferrocarriles Argentinos.

    Transformación global: Booz-Allen y Hamilton.

    Líneas metropolitanas:

    Consultor técnico: CaNaC.

    * Segba.

    Transformación global: Raymond Chabot; Spilzinger y Asoc.

    Consultor técnico: Hydro Quebec.

    Banco de inversión: First Boston; Kleinwort & Benson; Banco General de Negocios.

    * Obras Sanitarias.

    Consultor: Halcrow.

    Banco de inversión: Paribas; Interbonos Capital Markets.

    * Encotel.

    Consultor: Ecolatina.

    * Somisa.

    Consultor: Braxton.

    * Altos Hornos Zapla.

    Valuación: Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

    Banco de inversión: International Finance Corporation; Banco General de Negocios.

    * Petroquímica Bahía Blanca.

    Banco de inversión: First Boston; Banco General de Negocios.

    * Petroquímica General Mosconi.

    Banco de inversión: First Boston; Banco General de Negocios.

    * Petroquímica Río Tercero.

    Valuaciones: SIGEP y Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

    * Inmuebles de propiedad fiscal.

    Consorcio inmobiliario: Bravo Barros, Lorenzo Ezcurra Medrano, Giménez Zapiola, Adolfo Bullrich, Rufino de Elizalde.

    * Mercado de Liniers.

    Consultor: SIGEP.

    Ser Consistentes.

    Carlos Floria.

    En su último y excelente libro sobre una teoría de la democracia posible (“La democracia y lo democrático”, GEL, Buenos Aires, 1991), Carlos Strasser define con acierto a la democracia como “régimen de gobierno del Estado”. Es un régimen en cuanto modo regular y característico de gobierno y administración del Estado. Hay gobierno en cuanto hay un conjunto o complejo de “poderes” y sus papeles, oficinas y agencias de mando y administración del Estado. Y hay Estado, sigue Strasser, como organización institucional y jurídica básica y más global de una sociedad.

    Mandar en un Estado que a su vez se organiza según el régimen de gobierno democrático significa ejercer la autoridad conforme a esa secuencia conceptual, heredera de un rico legado de ideas y de experiencias, y por lo tanto tomar conciencia de lo que significa ser autoridad en ese régimen y no en otro de naturaleza y fines diferentes, cuando no diversos.

    No resulta claro si para los protagonistas de la competencia electoral pasada -y para los protagonistas que actuaron desde la frontera de la competencia en sí misma-, el significado de ser autoridad, o pretender serlo en una democracia así entendida, había sido despejado. Es probable, como en casi todos lados donde se discute la legitimidad del mando según la democracia, que la lección teórica y empírica que tan bien brinda Strasser no haya sido bien aprendida por todos los que compiten o los que mandan.

    De todos modos, las elecciones han dibujado un mapa político del país según las reglas y presupuestos más o menos aprendidos de la democracia y, en ese mapa, que cristaliza por un cierto tiempo el país político, se advierten rutas abiertas, coaliciones posibles, actitudes y comportamientos que reclaman consistencia, es decir, una articulación de valores, ideas y comportamientos enderezados a que ese régimen de gobierno del Estado funcione. Se acepta en general el predominio de una política presidencial exitosa en clave económica y aun en el registro propiamente político. Se insinúa el riesgo de pretensiones hegemónicas.

    Que exista o no una fuerza predominante es cosa que probará el tiempo. Una elección, por espectacular que sea, insinúa una tendencia pero no la homologa. Una fuerza política predominante no es contradictoria con una democracia en cuanto régimen de gobierno del Estado. Pero sería difícil, si fuera posible, conciliar una democracia efectiva con una fuerza hegemónica; entre otras cosas, porque este concepto se asocia con formas de gobierno autoritarias, y no democráticas. La hegemonía significa clausura de la competencia leal, desconocimiento de la oposición como alternativa posible de gobierno, imposición de proyectos desde arriba sin participación competitiva de los de abajo que ofrezcan proyectos distintos.

    No parece que Argentina política de los años de la transición -por lo tanto desde 1983 hasta ahora y un futuro necesario para la consolidación- sea dócil a proyectos de hegemonía. Cuando todo indica que más de la mitad de los electores fluctúan como independientes, salvo situaciones de desesperación persistentes, no se dan condiciones para la hegemonía.

    El presidente debió haber tomado nota de la diferencia que existe entre los humores colectivos para designar gobernadores provinciales y legisladores, y el despunte de humores muy distintos cuando se tocan temas que necesitan de un tratamiento sosegado, porque de ellos depende un futuro más largo que el de un mandato constitucional. La insinuación presidencial de que sería plebiscitado el tema de la pena de muerte provocó rechazo en cuantos fueron llamados a opinar, porque no se trata de un tema transitorio sino de la apuesta por un tipo de sociedad y una idea del hombre, de la vida y de la muerte, que no debe estar sometida a ningún “rapto del príncipe”, no siempre acotado por la necesaria crítica interna.

    Un régimen de gobierno del Estado del tipo de la democracia reclama consistencia en gobernantes y gobernados. El éxito, en un tramo de la transición que debe apuntar todavía a la consolidación -no lo olvidemos-, debe trascender la política y la economía para recalar en lo que se llama con propiedad la consistencia ética de la vida. Desde ella, todo se ve más claro en favor del hombre concreto, que es al cabo lo que importa.