La última edición de La HIMSS Global Health Conference, realizada en Las Vegas, volvió a ubicar a la tecnología como un factor de reconfiguración del sistema de salud. En el marco del Día Mundial de la Salud, Ingenia planteó que la agenda ya no se limita a digitalizar procesos analógicos, sino que avanza hacia cambios operativos y organizacionales que atraviesan la atención clínica, la seguridad y la gestión de redes hospitalarias.
En ese escenario, la inteligencia artificial (IA) ingresó en una etapa que la compañía define como “agéntica”: un modelo en el que los sistemas no solo asisten con sugerencias, sino que ejecutan tareas completas dentro de flujos de trabajo. “La gran protagonista de esta edición ha sido la evolución de la Inteligencia Artificial hacia su etapa agéntica. Hemos superado la fase del “copiloto” que simplemente sugiere respuestas. Hoy la IA se integra como un componente operativo capaz de ejecutar flujos de trabajo completos.”, dijo Pablo Lema, Head of Growth at Ingenia.
Esa autonomía se asocia a usos de impacto inmediato en instituciones sanitarias. Entre los ejemplos mencionados aparecen la codificación médica autónoma y la gestión inteligente de autorizaciones previas. También se describen agentes capaces de analizar resultados de laboratorio complejos para explicarlos en lenguaje sencillo al paciente y, en paralelo, proponer próximos pasos clínicos al profesional de la salud. En esa lógica, el triaje —la clasificación de pacientes según urgencia y necesidad de atención— se optimiza de manera dinámica.
La expansión de estas capacidades tecnológicas se vincula con una redefinición de la ciberseguridad bajo el paradigma “Zero Trust”, un enfoque que parte de no confiar por defecto en ningún usuario o dispositivo. La seguridad informática se interpreta como seguridad del paciente: un sistema caído o una filtración de datos dejan de ser incidentes técnicos y pasan a representar riesgos clínicos. En ese marco, la resiliencia operativa y la gobernanza de datos aparecen como ejes para sostener la innovación sin comprometer la integridad de quienes reciben cuidado.
Otro cambio señalado es la descentralización del hospital. La integración de wearables de consumo masivo con registros clínicos de escala global habilita que el hogar se consolide como centro de cuidado para enfermedades crónicas. En paralelo, el concepto de “hospital inteligente” se apoya en sensores con procesadores GPU integrados en habitaciones, orientados a una enfermería virtual proactiva que detecte riesgos de caídas o necesidades de asistencia antes de que el paciente presione un botón.
La visión se completa con Centros de Mando (Command Centers) que gestionan el flujo de pacientes en redes de cientos de instituciones, anticipan cuellos de botella y aplican herramientas como la radiología de “huella cero” y modelos predictivos de demanda. “A lo largo de las charlas y conferencias del evento hubo una consigna clara: aplicar modelos de eficiencia extrema, similares a los de la industria automotriz de alta tecnología, para reducir tiempos de diagnóstico a la mitad.”, dijo Pablo Lema, Head of Growth at Ingenia.












