Argentina llevó catas y maridajes de vino a Sabor es Polanco 2026

Como país invitado de honor, la propuesta puso al vino argentino en el centro de un festival gastronómico regional y articuló catas guiadas, maridajes y una intervención artística en vivo, con el objetivo de mostrar diversidad de cepas, estilos y tendencias y de proyectar una narrativa de gastronomía argentina hacia mercados internacionales

spot_img

Argentina participó en Sabor es Polanco 2026 como país invitado de honor y ubicó al vino en el centro de su propuesta gastronómica. La presentación se organizó bajo el concepto “El origen como vanguardia”, con curaduría del chef Dante Liporace, y buscó mostrar a la cocina argentina como un territorio creativo donde la innovación surge del vínculo con ingredientes, paisajes y saberes locales.

A lo largo de las dos jornadas del festival, las catas dirigidas por la sommelier Mariana Torta, de Wines of Argentina, trazaron un recorrido por la diversidad vitivinícola nacional. La selección combinó etiquetas clásicas con expresiones contemporáneas y una gama amplia de estilos, con un formato pensado para introducir al público en regiones, varietales y perfiles de elaboración.

En términos de oferta, la propuesta incluyó cepas emblemáticas como Malbec, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon. También se presentaron blancos en crecimiento, entre ellos Semillón, Chenin Blanc y Torrontés. La curaduría incorporó vinos de distintos segmentos, “desde accesibles hasta super premium”, y sumó nuevas tendencias, como etiquetas de mínima intervención y perfiles más frescos.

Publicidad

La versatilidad del vino argentino se trabajó a través de maridajes puntuales. Uno de los cruces destacados fue el del Torrontés natural de Santa Julia, que “sorprendió por su frescura y carácter aromático”, junto con un taco de mbejú negro, mole misionero y mollejas del chef Gunther Moros. La propuesta buscó contrastar el perfil aromático del varietal con una preparación de sabores intensos.

Otro maridaje señalado combinó un Chardonnay de Gualtallary, descripto como “de perfil de montaña”, con un brochette de langostino austral con naranjas y azafrán del chef Gonzalo Aramburu. El cruce apuntó a realzar tanto el producto de mar como los matices cítricos del plato, en una construcción donde el vino funcionó como parte de la narrativa gastronómica.

Durante ambas jornadas, Torta ofreció catas guiadas de entre ocho y nueve etiquetas, con un enfoque de descubrimiento y formación sobre regiones, varietales y estilos. En paralelo, el mostrador de comida gourmet mantuvo una degustación constante para favorecer un acercamiento espontáneo y continuo del público, con espacio para explorar combinaciones y profundizar en la oferta enológica nacional.

La experiencia se completó con una intervención artística en vivo de Mario Lange, planteada como un diálogo entre arte contemporáneo y cocina. La participación formó parte de una estrategia impulsada por la Secretaría de Cultura de la Nación, PromArgentina y FEHGRA para posicionar la gastronomía argentina a nivel internacional, con foco en fortalecer la marca país, promover el turismo gastronómico y ampliar la oferta exportable.

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

CONTENIDO RELACIONADO