El uso de juegos de mesa modernos empezó a ganar lugar en ámbitos corporativos como recurso para observar conductas y dinámicas de equipo que suelen quedar fuera de una entrevista o una evaluación técnica. La propuesta se integra a instancias de selección de personal, capacitación y jornadas de team building, con el objetivo de convertir habilidades blandas o soft skills en conductas observables, entrenables y medibles.
Sandra Vissani, especialista en recreación y fundadora de Homo Ludens, plantea que el juego no opera como una pausa, sino como un entorno de “incertidumbre controlada” en el que emergen reacciones auténticas. En ese marco, sostiene que en el tablero “resulta imposible sostener una ficción”, y que aparecen rasgos como la capacidad de pedir ayuda, la gestión del error propio, el aislamiento o la disposición a priorizar el objetivo común por sobre el ego individual.
En ese tipo de dinámicas, el tablero funciona como un laboratorio social: obliga a acordar prioridades, comunicarse bajo fricción y ejercer pensamiento estratégico en tiempo real. La metodología apunta a que lo experimentado en la mesa tenga una transferencia directa al trabajo cotidiano, al exponer patrones de colaboración, liderazgo y toma de decisiones en condiciones acotadas por reglas y objetivos.
La aplicación se extendió a ámbitos técnicos. Vissani relata experiencias en pozos petroleros de Neuquén y en parques eólicos, donde el juego se utilizó para integrar a líderes formados en el oficio con nuevos profesionales de perfil académico internacional. “La herramienta lúdica logra romper las barreras jerárquicas y generacionales, permitiendo que un operario y un gerente de planta compartan un objetivo común bajo reglas equitativas”, dijo Vissani, especialista en recreación y fundadora de Homo Ludens.
En esos casos, la transferencia se reflejó en indicadores concretos, como la reducción de errores en exámenes de seguridad o la optimización de procesos de venta tras una sesión de juego. La lógica de diseño busca que la práctica sea más potente que una presentación estática, al poner el cuerpo en una experiencia que exige coordinación y lectura del otro.
La elección del juego define qué competencias se ponen en tensión. Carcassonne, basado en colocación de losetas, se utiliza para trabajar toma de decisiones y gestión de recursos escasos. “Carcassonne es flujo, es la capacidad de tomar decisiones y entender que, si me equivoco, la responsabilidad es mía”, dijo Vissani, especialista en recreación y fundadora de Homo Ludens.
Código Secreto se enfoca en comunicación y deducción, con desafíos de síntesis y escucha activa, y permite detectar brechas entre lo que un líder cree comunicar y lo que el equipo interpreta. Para resiliencia y tolerancia a la frustración, la serie Exit introduce presión temporal y cooperación, y permite observar liderazgos impulsivos o conductas más analíticas, en entornos donde el trabajo bajo presión es la norma.
Desde Devir Argentina, Juan Del Compare, marketing manager, vincula el recurso con un entorno laboral mediado por pantallas y algoritmos, y con la búsqueda de engagement y autenticidad en los equipos.











