La inflación de febrero, la estabilidad de las tasas de interés overnight y un tipo de cambio con movimientos acotados concentraron el análisis de IOL Inversiones sobre el escenario económico argentino. El reporte, firmado por Damián Vlassich, team leader de Estrategias de Inversión en IOL, repasa el desempeño de precios, la dinámica de liquidez en pesos y el comportamiento del dólar en una región más volátil.
El Indec informó una inflación de 2,9% en febrero, en un marco de incertidumbre sobre la dinámica inflacionaria. Por su ponderación en el índice, la división “Alimentos y Bebidas no alcohólicas” fue la que más aportó al registro mensual, con una incidencia de 0,9 puntos porcentuales. Dentro de ese rubro, dos movimientos operaron en sentidos opuestos respecto de enero: la carne aceleró por la suba de precios mayoristas, con una variación mensual de 6,6% a nivel nacional y un aporte de 0,6 puntos porcentuales, mientras que frutas y verduras revirtieron su dinámica estacional y mostraron una deflación de 0,9% tras haber subido 23,3% en enero, con una reducción de 0,6 puntos porcentuales.
Otra división que concentró la atención fue “Vivienda y Servicios”, que registró el mayor aumento del mes (+6,8%). En particular, “Electricidad, gas y otros combustibles” subió 12,1% en GBA y llegó a 16,7% en la región de Cuyo, en un contexto de aumentos tarifarios programados. En la lectura hacia el próximo dato, el equipo plantea que la presión de la carne podría disminuir si el precio mayorista se estabiliza y que el impacto de tarifas también debería reducirse, aunque mantiene cautela por la estacionalidad habitual del tercer mes del año.
En paralelo, por tercer mes consecutivo el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) ajustó previsiones al alza. El mercado espera que la inflación se mantenga por encima del 2,5% en marzo. Para 2026, la inflación anual proyectada subió 3,7 puntos porcentuales, en un reacomodamiento asociado a un cambio de tono en las expectativas.
En tasas, el análisis ubica una estabilidad en las últimas dos semanas: tanto la caución como las tasas interbancarias de corto plazo promediaron 20-22% TNA. En ese período, el BCRA pasó de “esterilización vía LECAPs” a la “inyección activa de pesos”, proveyendo liquidez mediante operaciones de mercado abierto. Ese giro derivó en una compresión de las curvas en moneda local y mayor holgura para el sistema financiero.
Tras conocerse el dato de inflación, la Secretaría de Finanzas anunció el resultado de una licitación que refinanció el total de los vencimientos y representó un rollover de 108%. Del menú ofertado, los inversores prefirieron colocaciones de menor duración, que representaron el 48% del total colocado. Con el reacomodamiento del mercado hacia deuda CER en detrimento de títulos a tasa fija, el Tesoro obtuvo un rollover superior a 100% sin convalidar premios sustanciales, en un contexto de liquidez holgada.
En el frente cambiario, el peso mostró una calma relativa. Con el aumento de la tensión geopolítica, el dólar estadounidense revirtió su tendencia hacia la apreciación (+4,3% desde mínimos de febrero), lo que presionó a monedas de América Latina. En ese marco, el peso argentino tuvo una variación más acotada (2,2%), sostenida por estrategias oficiales para reducir la volatilidad. Además, la suba de commodities llevó al petróleo a niveles cercanos a USD 100 por barril y la soja registró subas significativas, con una mejora en los términos de intercambio.
El financiamiento en el mercado local también aparece como un punto de seguimiento: la reapertura del AO27 mostró una fuerte demanda, con interés de inversores institucionales y minoristas en instrumentos en dólares.












