El Edelman Trust Barometer 2026, en su 26° edición, relevó en Argentina un cambio en la dinámica de la confianza: el 77% de los encuestados dijo que duda o no está dispuesto a confiar en alguien que piensa, vive o resuelve problemas de manera distinta. El informe caracterizó este comportamiento como una “mentalidad insular”, asociada a un repliegue hacia círculos de confianza cada vez más pequeños y familiares.
El estudio analizó la confianza en instituciones —empresas, gobiernos, medios de comunicación y ONG— en un contexto global marcado por la incertidumbre económica, las tensiones geopolíticas y la transformación tecnológica. En los últimos años, el relevamiento había identificado una creciente división social y un alto sentimiento de agravio. Para 2026, el foco se desplazó hacia una transición desde esa “crisis del agravio” hacia una nueva etapa caracterizada por la insularidad.
En esa definición, la insularidad describe una tendencia a confiar principalmente en quienes comparten valores, experiencias, fuentes o formas de resolver problemas sociales, junto con una mayor desconfianza hacia quienes son percibidos como diferentes. El informe planteó que este fenómeno incide en el clima social y en la capacidad de las instituciones para fomentar el diálogo, la cooperación y el consenso en entornos fragmentados. Para las organizaciones, el escenario implica un desafío: construir confianza ante audiencias más escépticas, con consumos informativos más homogéneos y menor exposición a perspectivas distintas.
El relevamiento también vinculó la insularidad con fricciones en el mundo del trabajo y la economía. En Argentina, el 32% de los empleados dijo que preferiría cambiar de área o rol antes que reportar a un jefe cuyos valores difieren significativamente de los propios. Además, el 22% afirmó que, si el líder de su proyecto tuviera creencias políticas, ideológicas o sociales muy distintas, pondría menos esfuerzo en ayudarlo a tener éxito. A la vez, el 24% apoyaría reducir la cantidad de empresas extranjeras operando en el país, aun si eso significara menos opciones y precios más altos.
En materia de confianza institucional, solo “mi empleador” (75%) alcanzó niveles mayoritarios de confianza. Las empresas (57%) y las ONG (54%) se ubicaron en terreno neutral, mientras que los medios (44%) y el gobierno (47%) registraron niveles de desconfianza. Entre quienes presentan una mentalidad insular, el 64% dijo tener un sentimiento de agravio moderado o mayor, al creer que las acciones del gobierno y las empresas los perjudican y sirven a los intereses de solo algunas personas; que el sistema favorece a los ricos; y que los ricos se están enriqueciendo mientras la gente común tiene dificultades.
Como respuesta, el informe propuso el “trust brokering” (intermediación de confianza) para facilitar la construcción de confianza entre grupos que desconfían entre sí. “Los resultados muestran que en Argentina la desconfianza no solo afecta a las instituciones, sino también a las relaciones entre personas que piensan distinto”, dijo Paola Podestá, gerenta general de Edelman Argentina.
El anuncio deja como eje la expansión de la insularidad y su impacto en vínculos, instituciones y decisiones laborales.












