El consumo de productos de consumo masivo (FMCG) en la Argentina creció 2% en 2025, luego de la caída de 16% registrada en 2024, definida como la mayor contracción desde la crisis de 2001. El avance se dio en un escenario de recuperación gradual y con perspectivas de crecimiento moderado para los próximos años.
El repunte convivió con señales macroeconómicas de mejora. Durante 2025, la economía creció 4% y las proyecciones apuntan a una expansión cercana al 3% anual en los próximos años. En paralelo, la inflación desaceleró y cerró 2025 en 31%, el nivel más bajo desde 2017, con estimaciones cercanas al 25% para 2026 y alrededor del 20% para 2027.
Aun con ese contexto, el poder de compra de los hogares mostró una recuperación lenta. El ingreso disponible se mantuvo por debajo de niveles de años anteriores y la recomposición de los salarios se presentó de forma desigual entre distintos sectores de la población. Además, aumentó el peso de los servicios dentro del gasto familiar, un cambio que limitó la capacidad de consumo en otras categorías.
El estudio también ubicó la evolución del consumo masivo dentro de una reconfiguración del presupuesto de los hogares. Durante los últimos años, factores como la pandemia, las restricciones cambiarias y la alta inflación habían limitado el acceso a otros bienes y servicios, lo que impulsó el consumo masivo. Con un contexto más abierto, rubros como turismo, automóviles e inmuebles comenzaron a recuperar dinamismo y el consumo de FMCG volvió a competir por el “share of wallet”, la porción del gasto total destinada a cada categoría.
En la evolución por familias de productos, todas las categorías de consumo masivo crecieron en 2025 frente al año anterior, aunque con diferencias: limpieza (+3,2%), bebidas (+2,8%), alimentos (+2,0%) y cosmética y tocador (+1,8%). Bebidas y alimentos mostraron el mejor desempeño en el largo plazo, mientras que cosmética y limpieza quedaron más afectadas por la caída acumulada en los últimos ciclos económicos. En particular, ambas categorías todavía se ubicaron entre 30% y 35% por debajo de los niveles de volumen registrados en 2017.
La mejora tampoco fue uniforme a lo largo del año. El primer semestre registró una recuperación más dinámica, mientras que el segundo semestre mostró una desaceleración del crecimiento. “Durante la primera parte del año se vio una recuperación más rápida en varias categorías, pero hacia la segunda mitad del año el consumo perdió velocidad y terminó creciendo menos de lo que se proyectaba inicialmente”, dijo Julián Fernández, Analytics & Insights Manager de NIQ.
En ese comportamiento, alimentos y bebidas lograron sostener el crecimiento hacia el final de 2025, mientras que cosmética y limpieza exhibieron mayor desaceleración en el segundo semestre.












