Industria argentina en 2026: repunte mensual y expectativas empresarias en alza

Con una baja interanual de 3,2% en enero pero subas desestacionalizadas, la actividad manufacturera mostró señales de cambio de ritmo mientras construcción, minería y pesca aportaron tracción y la IV Encuesta de la UIA reflejó un giro en el clima empresario en un escenario de mayor competencia externa

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La industria argentina inició 2026 con un desempeño mixto: la comparación interanual continuó condicionada por la recesión previa, mientras que los indicadores mensuales comenzaron a mostrar una recuperación del ritmo de actividad. En enero, la producción manufacturera registró una caída de 3,2% interanual, pero la serie desestacionalizada creció 3,1% frente al mes anterior y la tendencia-ciclo avanzó 0,8%.

Además del comportamiento manufacturero, otros rubros exhibieron variaciones relevantes durante el mismo mes. La construcción creció 1,2% interanual, la minería avanzó 5,4% y la industria pesquera anotó un salto de 49,9%. En conjunto, estos movimientos aportaron puntos de apoyo para la economía real y sugirieron que parte de la actividad productiva encontró tracción en sectores específicos.

En el plano empresarial, el período previo estuvo marcado por volatilidad, inflación y reglas cambiantes, un contexto que consolidó una lógica defensiva orientada a sostener estructuras y evitar decisiones irreversibles. En el arranque de 2026, ese enfoque comenzó a desplazarse hacia una etapa de adaptación continua, con compañías que retomaron decisiones operativas, reorganizaron procesos y volvieron a planificar.

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Las expectativas también mostraron un giro. La IV Encuesta de la UIA indicó que 60,4% de las empresas esperaba mejoras en su situación económica, 57% preveía mejoras en su sector y 68,6% observaba un mejor panorama para el país. La lectura asociada a este dato es que, cuando el horizonte se percibe con mayor claridad, inversión, contratación y producción tienden a reaccionar después.

La apertura comercial apareció como un desafío con efectos directos sobre la organización industrial. La mayor competencia externa presionó a sectores sensibles, pero también impulsó revisión de procesos, búsqueda de eficiencia, incorporación gradual de tecnología y nuevas estrategias de integración regional y exportación.

Aunque la encuesta de la UIA señaló que más de la mitad de las empresas registró caídas en producción y ventas en el arranque del año, también reflejó que las firmas medianas y grandes reorganizaron turnos y ajustaron operaciones con la mirada puesta en un rebote. En paralelo, minería, pesca, construcción y complejos exportadores traccionaron actividad y divisas, con exportaciones que en 2025 crecieron 9,3% y representaron el 93% de las ventas externas.

El anuncio deja como eje un 2026 de transición, con recomposición gradual de actividad y expectativas en recuperación.

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