miércoles, 1 de abril de 2026

    Radiografía del consumo

    Notas metodológicas

    La inabarcable diversidad de rubros y categorías de
    productos, las características estacionales de muchos de ellos
    y las diferencias de hábitos según las zonas
    geográficas son obstáculos contundentes a la hora de
    pretender homogeneizar la información sobre un territorio tan
    extremadamente vasto y complejo como lo es el consumo. A lo que,
    además, debe agregarse la disparidad de parámetros,
    metodologías y hasta de fuentes de información
    estadística.

    No obstante, uno de los objetivos principales de ACNielsen y
    MERCADO, a la hora de poner en marcha esta nueva versión de la
    Radiografía del consumo en la Argentina, fue estandarizar al
    máximo posible la presentación de la
    información. Así surgió la decisión de
    analizar los datos en dos coordenadas temporales: 1997 completo
    respecto de 1996 y el primer cuatrimestre de este año frente
    al mismo período de un año atrás.

    En cuanto a la cobertura geográfica, resultó
    más difícil tender hacia la uniformidad, debido a las
    fuertes diferencias que existen entre los hábitos de consumo
    de distintas regiones. Un ejemplo es el de la leche: mientras en el
    área metropolitana de Buenos Aires el consumo de leche de
    larga vida es muy superior al del resto del país, en la
    mayoría de las plazas del interior se verifica un consumo
    más alto de leche en polvo. Asimismo, existen varias marcas
    locales o regionales que venden sus productos a precios más
    bajos que sus colegas de alcance nacional. El promedio de todo eso
    podrá ser un correcto ejercicio aritmético, pero
    difícilmente sea representativo de alguna realidad.

     

    Los consumidores

    La información sobre el perfil demográfico y el
    análisis de los consumidores según sus ingresos fue
    obtenida por MERCADO de diversas fuentes estadísticas, lo
    mismo que los datos sobre el consumo de automotores, inmuebles,
    indumentaria y electrodomésticos. En cambio, para el estudio
    de los consumidores según sus gastos -lo mismo que para
    el extenso capítulo dedicado a Hábitos y
    tendencias- se utilizaron los resultados de la onda del mes
    pasado del Estudio Nielsen de Hábitos y Actitudes (ENHA),
    realizado por el departamento Surveys de ACNielsen Argentina.

    El departamento Surveys produce información ad hoc y
    sistemática muy diversa. La primera clase responde a pedidos
    específicos de clientes que necesitan conocer y operar sobre
    problemáticas puntuales. Entre la segunda, una de las
    más tradicionales es el ENHA, una encuesta ómnibus que
    se realiza dos veces al año, en la que participan diferentes
    empresas. Esa investigación abarca a 2.000 hogares de la
    ciudad de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires, Córdoba,
    Rosario, Mendoza y San Miguel del Tucumán. El ENHA permite
    conocer los hábitos de compra y consumo de hombres y mujeres
    de entre 18 y 70 años.

    La representatividad de la muestra en el nivel nacional
    está garantizada por el hecho de que la ponderación de
    los casos se realiza según el peso poblacional de cada
    localidad. Eso permite proyectar los resultados al total de
    población de las ciudades que conforman el universo medido. El
    margen de error del estudio es de ± 2,2%, con una confiabilidad
    de 95%.

    La extracción de la muestra es probabilística y se
    ajusta con cuotas de sexo y edad que toman los parámetros
    poblacionales del último censo nacional del Indec, y con
    cuotas de nivel socioeconómico del Indice de la
    Asociación Argentina de Marketing.

     

    Los consumos

    En el caso de los consumos básicos, ACNielsen Argentina
    confecciona una canasta de 15 categorías de productos no
    sujetos a variables estacionales, lo que le permite medir
    permanentemente la evolución del consumo doméstico,
    como se explica en el capítulo respectivo (ver página
    42).

    En cuanto a los consumos por sector, ACNielsen mide los mercados
    de distintos productos, atendiendo a su tamaño y a cómo
    evolucionan en los canales de distribución auditados. La
    Radiografía del consumo en la Argentina pone el foco sobre el
    análisis de la demanda hogareña; por consiguiente, no
    se incluyen los consumos realizados en bares, restaurantes o
    confiterías.

    Las canastas de productos de consumo masivo que figuran en la
    investigación han sido elaboradas de acuerdo con las
    categorías de productos que ACNielsen audita actualmente
    dentro del mercado argentino. Así, por ejemplo, en lo referido
    al rubro Alimentos, los datos dan cuenta del mercado abarcado por
    más de 40 categorías de productos, que pertenecen a los
    rubros alimentación seca envasada y lácteos. No forman
    parte de este estudio los productos flex, como tampoco los fiambres y
    embutidos. Dentro de los lácteos, el análisis incluye a
    los productos frescos pero no toma en cuenta los quesos, excepto los
    untables y los rallados envasados, que sí integran el panel.

    Naturalmente, la composición de las diferentes canastas de
    productos está sujeta a periódicas modificaciones
    metodológicas que persiguen el objetivo de perfeccionar la
    confiabilidad de los datos. Muchas veces, esos cambios se deben a
    transformaciones en los hábitos de consumo o en las formas de
    distribución de los productos. Fue el caso, este año,
    de las golosinas, cuya muestra se rediseñó a fin de
    aumentar el nivel de la cobertura (ver página 49).

    En cuanto a la cobertura del estudio, los volúmenes de
    ventas citados en la investigación se ubican en un alto
    porcentaje, dentro de un rango de 70% a 85% de cada mercado, respecto
    de los volúmenes reportados por los fabricantes. En lo
    geográfico, la información abarca a todo el país
    y cubre más de 98% de la población.

     

    Scantrack

    Otra de las novedades de esta Radiografía del consumo en la
    Argentina es la utilización, en el capítulo
    Hábitos y tendencias, de información elaborada por
    ACNielsen Argentina mediante su novedoso sistema Scantrack, basado en
    tecnología scanning (lectura de código de barras). Este
    servicio tiene la particularidad de brindar información censal
    semanal de las principales cadenas de supermercados, sobre la base de
    las ventas reales de todos los productos.

    Scantrack reporta sistemáticamente las ventas, participación,
    precios y distribución de todos los productos comercializados por las
    principales cadenas minoristas de la ciudad de Buenos Aires, el Gran Buenos
    Aires y las ciudades de Córdoba, Mendoza, Corrientes, Resistencia, Rosario,
    La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, San Miguel del Tucumán,
    Santa Fe y Paraná.

    El equipo

    Tal como
    sucedió un año atrás -y como ocurrirá seguramente
    el próximo, y el siguiente-, la Radiografía del Consumo
    en la Argentina movilizó, tanto en ACNielsen Argentina como en
    MERCADO, un número infrecuente de profesionales y colaboradores.
    En el caso de ACNielsen, quienes estuvieron al frente de los equipos de
    trabajo fueron la responsable de Comunicaciones, Graciela Alonso; el director
    de Proyectos Senior de Estudios Ad Hoc, Pablo Azcárate, y el gerente
    de Marketing, Amílcar Pérez. Por MERCADO participaron en
    las diferentes etapas de la elaboración de este informe -investigación,
    producción, redacción, edición- Alejandro J. Lomuto,
    Verónica Rímuli, Diego Ardiaca, Rodolfo Manuel Barros, Nicolás
    García y Sebastián Sztulwark.

    Para el
    capítulo Medios y Publicidad colaboraron especialmente las firmas
    Ibope Argentina SA y Control Publicitario SA, que hasta no hace mucho
    tiempo formaron parte de ACNielsen y ahora siguen su camino en forma independiente.
    Tina Geracaris y Pedro Kaluszka, respectivamente, fueron los responsables
    de esos aportes.

    1. Los consumidores

    El modelo americano

    Aunque muchos de sus indicadores demográficos y sociales
    superan ampliamente el promedio de la región, la Argentina
    reproduce fielmente el esquema de concentración del consumo de
    América latina: así como las cinco ciudades más
    grandes del subcontinente reúnen la mitad del comercio
    minorista, la ciudad de Buenos Aires y su conurbano monopolizan la
    mitad de lo que se consume en el país.

    Pese al mote de La Europa de Sudamérica, en muchas cosas la Argentina
    no escapa a las reglas generales que caracterizan a América latina. Eso
    es así, por ejemplo, en materia de concentración del consumo:
    así como los cinco principales conglomerados urbanos -México,
    San Pablo, Río de Janeiro, Buenos Aires y Santiago- concentran la mitad
    de lo que gasta toda la región, la ciudad de Buenos Aires y su conurbano,
    con un tercio de la población, monopoliza la mitad del consumo del país.
    Se trata de una distribución despareja, sin duda.

    Pero en otros índices vitales, como la tasa de crecimiento
    de la población -que es baja en general en toda la
    región-, el ingreso per cápita y el nivel
    educativo promedio, la Argentina es, junto a Uruguay, uno de los
    países más desarrollados del subcontinente. Esos
    indicadores se relacionan entre sí y con el potencial de
    consumo: a mayor nivel educativo suele corresponder una tasa de
    crecimiento de la población baja, un mayor ingreso per
    cápita y, por lo tanto, mayor capacidad de compra. Al
    contrario, los países con mayores tasas de incremento de la
    población tienen la ventaja de poder contar con mercados
    más grandes en menos tiempo.

    Hoy, Brasil y México reúnen la mitad de la
    población latinoamericana. La Argentina tiene apenas un quinto
    de la cantidad de habitantes de Brasil y un tercio de la de
    México. Pero según las proyecciones de los organismos
    especializados, la brecha tiende a ampliarse en el futuro, no
    sólo en valores absolutos sino también en
    términos relativos (ver cuadro 1.1 y gráfico 7.5, este
    último en la página 95).

    Naturalmente, el tamaño y el grado de desarrollo
    económico de cada mercado tienen su correlato en la esperanza
    de vida al nacer, que en países como Estados Unidos o Gran
    Bretaña alcanza a 76 años; en la Argentina, Uruguay y
    Venezuela, a 72, y en Bolivia, a 60.

    “México y Brasil llevan el estandarte cuantitativo de
    América latina, y los argentinos pretendemos ocupar la
    vanguardia en términos cualitativos: somos menos, pero
    más educados y con más potencial de consumo per
    cápita”, sostiene la consultora Norah Schmeichel, quien
    dirigió una investigación que sirvió de base a
    esta revista para la publicación de un extenso informe sobre
    el perfil de los consumidores argentinos (ver MERCADO Nº 967,
    junio de 1998).

    De hecho, el producto bruto interno (PBI) per cápita de la
    Argentina, de US$ 9.105 en 1997, casi duplica al de Brasil (ver
    gráfico 7.2 en la página 94), pero está muy
    lejos del de Estados Unidos, holgadamente superior a los US$ 25.000.

    El ingreso per cápita es un indicador importante para
    cualquier investigación de marketing, aunque hay casos en que
    el dato preciso es otro. Dado que difícilmente haya más
    de un horno a microondas o un secarropas en una casa, en estos casos
    el parámetro adecuado es el poder de compra estimado por
    hogar, que en 1995 era de US$ 28.885 para la Argentina, de US$ 21.460
    para Chile y de US$ 19.958 para Brasil, los tres más altos de
    la región.

    En otro orden, las estadísticas demográficas no
    auguran ninguna sorpresa ni modificación de importancia para
    los próximos años. El área metropolitana de la
    ciudad de Buenos Aires y su conurbano continuará perdiendo muy
    levemente peso relativo dentro del total de la población del
    país (ver cuadro 1.2); las mujeres seguirán siendo
    -por muy poco- mayoría (ver gráfico 1.3),
    y la proporción de habitantes de zonas rurales, ya de por
    sí escasa, mantendrá su progresiva reducción
    (ver gráfico 1.4).

    Aunque los tres principales conglomerados urbanos de la Argentina
    -Buenos Aires, Rosario y Córdoba- suman 47,3% de
    la población total, existen en el país 785 localidades
    de más de 2.000 pobladores. Hay cuatro ciudades que tienen
    entre 500.000 y un millón de habitantes -Mendoza, La
    Plata, San Miguel del Tucumán y Mar del Plata-, son
    cabeceras de regiones económicas y centros de consumo con alto
    potencial de desarrollo.

    Los indicadores, de todos modos, revelan que la distancia entre la
    región metropolitana y el interior es aún notoria. El
    promedio de miembros por hogar, por ejemplo, es de 2,8 en la ciudad
    de Buenos Aires, mientras en Santiago del Estero llega a 4,5. Los
    hogares con más de siete habitantes, una cifra que puede
    interpretarse como un indicador de pobreza, son solamente 1,7% en la
    capital federal, pero trepan a 14,5% en Catamarca, 16% en Santiago
    del Estero y 16,6% en Salta, contra un promedio nacional de 7% (ver
    gráfico 1.6).

    En el otro extremo están las viviendas unipersonales, que en el caso
    de la ciudad de Buenos Aires comprenden a casi un cuarto de la población:
    22,4%. En el Gran Buenos Aires, en cambio, involucran a 12,5% de los habitantes
    y en San Juan, a 7,6%. Córdoba, en cambio, tiene un índice exactamente
    igual al promedio nacional: 13,3%.































































































































































































































    1.2 Población
    estimada por distritos – 1995/2000


    (En miles
    de habitantes)


    Distrito



    1995



    %



    2000



    %


    Ciudad de
    Buenos
    Aires



    3.027,9



    8,7



    3.046,7



    8,2


    Provincia
    de
    Buenos Aires



    13.379,4



    38,5



    14.214,7



    38,4


    Catamarca



    289,2



    0,8



    318,2



    0,9


    Chaco



    895,9



    2,6



    951,8



    2,6


    Chubut



    399,1



    1,1



    448,0



    1,2


    Córdoba



    2.929,7



    8,4



    3.090,8



    8,3


    Corrientes



    857,7



    2,5



    921,9



    2,5


    Entre Ríos



    1.069,1



    3,1



    1.113,4



    3,0


    Formosa



    447,1



    1,3



    504,2



    1,4


    Jujuy



    555,1



    1,6



    604,0



    1,6


    La Pampa



    282,4



    0,8



    306,1



    0,8


    La Rioja



    247,6



    0,7



    280,2



    0,8


    Mendoza



    1.509,0



    4,3



    1.607,6



    4,3


    Misiones



    884,3



    2,5



    995,3



    2,7


    Neuquén



    463,3



    1,3



    560,7



    1,5


    Río
    Negro



    559,6



    1,6



    618,5



    1,7


    Salta



    958,1



    2,8



    1.067,4



    2,9


    San Juan



    555,2



    1,6



    578,5



    1,6


    San Luis



    321,9



    0,9



    363,4



    1,0


    Santa Cruz



    181,2



    0,5



    206,9



    0,6


    Santa Fe



    2.949,1



    8,5



    3.098,7



    8,4


    Santiago
    del Estero



    700,1



    2,0



    726,0



    2,0


    Tierra del
    Fuego



    90,0



    0,3



    115,5



    0,3


    Tucumán



    1.216,6



    3,5



    1.293,4



    3,5


    Total
    país



    34,8



    100,0



    37,0



    100,0


    Fuente:
    Indec-Celade.




    Los consumidores según sus ingresos

    La concentración creciente

    de los recursos, la sostenida caída de los salarios y las
    profundas diferencias por niveles de educación y por
    ubicación geográfica son los elementos principales a la
    hora de intentar definir un perfil de consumidor.

    No es un secreto que una de las características de la era
    económica que vive la Argentina desde 1991 es la
    concentración cada vez mayor de los ingresos: cuando se puso
    en marcha el Plan de Convertibilidad, el 40% más pobre de la
    población se llevaba 14,7% del ingreso total,
    proporción que disminuyó hasta 13,1% en 1997; en tanto,
    en el mismo período el 20% más rico elevó su
    participación de 50,7% a 52,9% (ver gráficos 1.10 y
    1.11).

    Por cierto, la exhibición de esas cifras no cierra el
    debate ni mucho menos: de un lado hay economistas que advierten que
    paralelamente a ese proceso el producto bruto interno (PBI) per
    cápita registró un crecimiento de tal magnitud que, aun
    participando menos de la torta general, los niveles más bajos
    igualmente mejoraron sus ingresos; del otro lado, en cambio, se
    señala que lo que mejoró es el ingreso promedio, pero
    no así el de los estratos sociales más bajos.

    Por otra parte, tanto las mediciones periódicas de la
    Fundación de Investigaciones Económicas
    Latinoamericanas (Fiel) como las del Departamento de Economía
    de la Universidad Argentina de la Empresa (Uade) confirman la
    tendencia a la disminución de poder adquisitivo por parte de
    los salarios (ver gráficos 1.8 y 1.9).

    En el caso de la industria, ese comportamiento identifica tanto a
    los operarios calificados como a los no calificados, lo cual parece
    refutar la suposición de que el aluvión de nuevas
    inversiones que llegaron a la Argentina habría provocado una
    demanda excesiva de mano de obra calificada y, como consecuencia de
    ello, una presión ascendente sobre los salarios.

     

    Ingresos y educación

    Una de las fracturas que cruzan la sociedad argentina es el
    desparejo nivel de educación, que corre paralelo a la
    inequidad de los ingresos. El universo de referencia -la
    población de 15 años y más- distorsiona
    un poco las estadísticas, porque un gran porcentaje de
    adolescentes no ha terminado la secundaria. “Si todas las personas
    cursaran estudios secundarios, aparecerían muchas más
    en la categoría secundario incompleto, que apenas representa
    18,9% en todo el país”, dice la consultora Norah Schmeichel.

    En cambio, hay 32,3% que sólo completó la escuela
    primaria y 19,5% que ni siquiera: tiene la primaria incompleta. Si a
    ello se agrega que 3,4% nunca asistió a la escuela, puede
    inferirse -como asegura Schmeichel- que 55% de la
    población argentina mayor de 15 años no superó
    la primaria (ver gráficos 1.12 y 1.13). La consultora destaca
    la similitud de esa cifra con la que corresponde al porcentaje de
    personas de nivel socioeconómico bajo (también
    alrededor de 55%).

    Las diferencias de ingresos también son marcadas entre la
    ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, y las ciudades de
    provincias. Según un estudio de la Asociación Argentina
    de Marketing, la clase alta (11% de la población) percibe un
    ingreso mensual promedio de $ 7.670 por hogar en el área
    metropolitana y $ 4.800 en el interior. Del mismo modo, un hogar de
    clase media recibe $ 1.360 promedio por mes en el Gran Buenos Aires,
    en tanto su equivalente en el interior del país percibe
    sólo $ 1.100. Las diferencias desaparecen para el 54% que
    compone la clase baja, cuyo ingreso mensual promedio es de

    $ 500 por hogar, tanto en Buenos Aires como en el resto del país.


















































































































    Perfil
    educativo de la población total por edad








    1.12


    Edad



    15-19



    20-24



    25-29



    30-39



    40-49



    50-59



    60-69



    70 y más



    Sin instrucción



    6,2



    0,6



    0,2



    0,6



    0,8



    1,5



    2,0



    3,5


    Primaria
    incompleta



    4,7



    4,0



    3,1



    6,2



    11,1



    17,2



    20,2



    24,4


    Primaria
    completa



    16,2



    19,5



    25,1



    26,8



    31,4



    33,7



    40,5



    45,4


    Secundaria
    incompleta



    66,4



    26,6



    23,0



    20,2



    16,8



    14,7



    11,8



    9,5


    Secundaria
    completa



    3,2



    17,2



    18,1



    19,7



    19,3



    16,2



    15,4



    10,8


    Superior
    y Univ. inc.



    9,3



    29,0



    16,1



    9,8



    7,7



    6,2



    2,8



    1,3


    Superior
    y Univ compl.







    3,1



    14,4



    16,7



    13,0



    10,5



    7,4



    5,1


    Fuente:
    Indec, Encuesta Permanente de Hogares, Octubre 1997.



















































































































    Perfil
    educativo de la población total por condición de actividad






    1.13




    Sin instrucción



    Total





    Varones





    Mujeres






    Total



    Ocup.



    Desoc.



    No act.



    Total



    Ocup.



    Desoc.



    No act.



    Total



    Ocup.



    Desoc.



    No act.



    10,9



    0,6



    0,3



    19,5



    11,6



    0,6







    25,9



    10,3



    0,5



    0,5



    15,4


    Primaria
    incompl.



    20,6



    8,0



    10,9



    30,5



    20,0



    8,3



    12,7



    34,5



    21,0



    7,6



    8,8



    28,0


    Primaria
    compl.



    22,5



    26,8



    31,9



    18,3



    21,9



    28,9



    40,2



    11,0



    23,0



    23,2



    22,8



    22,9


    Secundaria
    inc.



    19,6



    19,7



    21,9



    19,2



    21,7



    22,3



    21,4



    21,0



    17,6



    15,4



    22,5



    18,1


    Secundaria
    compl.



    11,7



    18,1



    17,0



    6,6



    10,7



    17,2



    12,2



    3,0



    12,7



    19,4



    22,5



    8,9


    Sup. y Univ.
    inc.



    7,7



    12,4



    12,6



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