Construcción ligera: el Foro Económico Mundial la vincula con menos emisiones y madera

Un análisis publicado en marzo de 2026 por el World Economic Forum plantea que este sistema reduce la huella de carbono y optimiza recursos al disminuir el uso de hormigón y acero, y abre una oportunidad para la cadena foresto-industrial argentina con madera estructural certificada, capacitación y marcos regulatorios estables

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La construcción ligera se consolidó como una tendencia global con potencial para transformar la industria edilicia hacia modelos más adaptables y sostenibles. Un análisis publicado por el Foro Económico Mundial (World Economic Forum) ubicó a este sistema constructivo como una herramienta para reducir la huella de carbono del sector y mejorar la eficiencia en el uso de recursos, a partir de cambios en materiales, procesos y tiempos de obra.

El esquema se apoya en estructuras portantes livianas, sistemas industrializados y procesos off-site. En esa lógica, permite disminuir el uso de materiales intensivos en emisiones como el hormigón y el acero, acelerar los plazos de ejecución y habilitar edificaciones más flexibles, desmontables y adaptables a necesidades urbanas cambiantes. Para la industria de la madera, el enfoque abre un espacio de crecimiento con agregado de valor.

El análisis enumeró impactos asociados a la construcción ligera que inciden en la agenda ambiental y de productividad del sector. Entre ellos, la reducción significativa de las emisiones asociadas a los edificios, la optimización del uso de recursos naturales y la disminución de residuos en obra mediante procesos industrializados. También incluyó la posibilidad de facilitar el acceso a soluciones habitacionales más rápidas y eficientes, por la estandarización de componentes y la reorganización de etapas fuera del sitio de construcción.

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En ese marco, la madera estructural certificada aparece como un insumo estratégico por dos motivos: su menor huella de carbono y su capacidad de almacenar carbono durante la vida útil del edificio. La referencia resulta relevante para la Argentina por la combinación de disponibilidad de materia prima renovable, capacidad industrial y experiencia técnica en sistemas constructivos en seco.

Desde Cadamda sostienen que la construcción con madera y sistemas livianos puede convertirse en un motor de desarrollo productivo nacional, con impacto en empleo, innovación tecnológica y competitividad de la cadena foresto-industrial. En el mismo sentido, el texto planteó que la Argentina es uno de los pocos países de la región con potencial de expansión forestal, disponibilidad de especies de rápido crecimiento y un entramado industrial capaz de escalar soluciones constructivas modernas.

La oportunidad para la industria maderera se asocia a tres vectores: el uso estratégico de madera estructural certificada para impulsar agregado de valor y conexión con mercados internacionales exigentes en sostenibilidad; la mayor velocidad de ejecución, con reducción de costos logísticos y tiempos de obra; y el posicionamiento en la agenda de economías circulares, alineado con estándares globales de construcción sustentable.

Para una adopción a gran escala, se plantearon condiciones: capacitación de la cadena de valor —arquitectos, ingenieros y constructores— en técnicas de construcción ligera; marcos regulatorios estables e incentivos públicos para integrarla en políticas de vivienda y desarrollo urbano; y acceso a datos de ciclo de vida de materiales para respaldar decisiones basadas en impacto ambiental real.

La masificación del modelo quedará atada a esa combinación de capacidades técnicas, reglas estables e información verificable sobre impacto ambiental.

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