SES presentó sus resultados del ejercicio 2025 con un cambio de escala tras la consolidación de Intelsat desde el 17 de julio. La compañía reportó ingresos por €2.627 millones, un alza de 33,9% interanual en términos reportados, y un EBITDA ajustado de €1.196 millones, 19,1% superior al de 2024. Sin embargo, el resultado final fue una pérdida neta atribuible de €95 millones, frente a una ganancia de €15 millones un año antes.
El deterioro del resultado obedeció, sobre todo, al costo de integrar Intelsat. SES explicó que el beneficio neto ajustado cayó de €126 millones a €47 millones por un aumento interanual de €170 millones en depreciaciones y amortizaciones, un alza de €136 millones en los costos financieros y mayores gastos extraordinarios ligados a reestructuración, fusión y adquisición. A eso se sumó un cargo no monetario por deterioro de activos de €146 millones.
En la cuenta anual también pesó el cambio en el perfil financiero del grupo. La deuda neta ajustada sobre EBITDA pasó de 1,1 veces a 3,9 veces al cierre de diciembre, luego de la operación con Intelsat y del uso de nuevas fuentes de financiamiento, entre ellas eurobonos por €1.000 millones, un préstamo por US$1.000 millones y financiación del Banco Europeo de Inversiones por €300 millones.
El cuarto trimestre
En el cuarto trimestre, SES registró ingresos de €884 millones y un EBITDA ajustado de €358 millones en base reportada. El resultado neto atribuible fue negativo en €47 millones, contra una pérdida de €62 millones en el mismo período de 2024. En la comparación combinada y homogénea con Intelsat incorporada desde comienzos de ambos ejercicios, la facturación del trimestre fue de €884 millones, 1% inferior interanual a tipo de cambio constante, mientras que el EBITDA ajustado cayó 16,1%, hasta €359 millones.
Por segmentos, la expansión estuvo concentrada en redes. En 2025, ese negocio aportó €1.633 millones, equivalentes al 62% de la facturación total, con avance de 55,2% reportado, impulsado por aviación, gobierno y servicios fijos y marítimos. El área de medios, en cambio, facturó €977 millones y mostró presión en mercados maduros, optimización de capacidad y el impacto de la quiebra de un cliente brasileño.
La empresa firmó además €1.800 millones en nuevos contratos y renovaciones durante 2025, con una cartera bruta superior a €6.600 millones. Para 2026, prevé ingresos y EBITDA estables en términos comparables y redujo en unos €100 millones su meta de inversiones, hasta alrededor de €700 millones, mientras continúa con el despliegue de O3b mPOWER y su participación en el programa europeo IRIS².
La reacción del mercado
La lectura del mercado fue mixta. En las primeras operaciones posteriores al anuncio, las acciones de SES llegaron a caer hasta 7% en París, aunque luego revirtieron esa tendencia y pasaron a mostrar una suba de 3,7% hacia media mañana europea, según Reuters. El movimiento reflejó una tensión entre dos señales: por un lado, el impacto contable y financiero de Intelsat; por otro, una guía 2026 sin deterioro adicional y una reducción del gasto de capital prevista para este año.
El resultado deja una conclusión central para el mercado satelital: la compra de Intelsat ya amplió la escala de SES, pero el costo de esa integración todavía pesa sobre el balance. La próxima etapa será medir si las sinergias prometidas y la mayor exposición a gobierno, defensa y conectividad multiórbita alcanzan para recomponer márgenes y volver a beneficios netos positivos.












