Luciano Laspina asumió el 1 de marzo como director ejecutivo de Cippec. La designación abrió un nuevo ciclo institucional orientado a potenciar la capacidad de la organización para producir conocimiento riguroso y aportar propuestas vinculadas con el diseño y la implementación de políticas públicas.
La nueva etapa quedó asociada a una agenda de trabajo con dos ejes. Por un lado, el uso de datos abiertos como incentivo para decidir y atraer inversiones, con impacto en el clima de negocios. Por otro, un planteo de políticas para fortalecer la docencia como punto de partida de una reforma educativa, a partir de indicadores de desempeño en la escuela secundaria.
En el primer eje, la organización planteó que la publicación de información por parte del Estado, de manera sistemática y accesible, genera condiciones más equitativas para competir, invertir y planificar a largo plazo. Ese enfoque se apoya en la posibilidad de que gobiernos y sector privado tomen decisiones con información comparable.
En esa línea, se destacó el valor de medir procesos administrativos. La referencia incluyó ejemplos concretos: “cuántos pasos requiere una habilitación o cuántos días demora un permiso”. Ese tipo de métricas permite identificar costos ocultos, detectar “cuellos de botella” administrativos y avanzar en procesos de simplificación regulatoria.
El planteo conecta la disponibilidad de datos con la competitividad territorial. La medición de trámites, tiempos y reglas puede incidir en la capacidad de distintas ciudades para atraer inversiones, al facilitar comparaciones y diagnósticos sobre el funcionamiento del Estado local. Con el objetivo de contribuir a la generación y medición de información relevante para el clima de negocios, Cippec desarrolló un Manual de Buenas Prácticas junto con un conjunto de indicadores orientados a evaluar la eficiencia y la transparencia de la gestión municipal.
Los resultados de esa medición en la capital de Mendoza fueron expuestos en el 7º Foro de Inversiones & Negocios realizado en esa ciudad. La presentación funcionó como insumo para observar el desempeño municipal en dimensiones vinculadas con la gestión y con la disponibilidad de información.
El segundo eje abordó la educación. La organización señaló que en Argentina “apenas el 13% de los estudiantes llega al último año de la secundaria con los aprendizajes esperados de lengua y matemática”. Ese dato fue presentado como un obstáculo para el desarrollo personal y, en consecuencia, para el crecimiento económico y el progreso social del país.
Como respuesta, se planteó que los países que mejoraron su educación apostaron por los docentes como motor de cambio, al fortalecer condiciones de trabajo, formación y desarrollo profesional. En el caso argentino, se indicó que la situación de casi 1.200.000 maestras y maestros que ejercen actualmente “está lejos de poder movilizar transformaciones educativas”, con un salario cuyo valor real es inferior al de 2005 y con condiciones de trabajo desfavorables.












