La Conferencia Inaugural Anticarteles de las Américas reunió en Doral, Florida, a autoridades regionales de defensa y seguridad del Caribe, Centroamérica y Sudamérica, con una agenda centrada en objetivos compartidos de seguridad. En ese marco, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, participó del encuentro en la sede del Comando Sur y firmó una declaración conjunta de seguridad junto con representantes de 17 países del hemisferio occidental.
En la apertura, el funcionario buscó enmarcar la convocatoria como un espacio de coordinación regional. “Esta conferencia se trata de ustedes; esta conferencia se trata de nosotros. Esta conferencia no se llama la ‘Conferencia Anticartel de Estados Unidos’; es la ‘Conferencia Anticartel de las Américas'”, dijo Hegseth. La formulación apuntó a subrayar un enfoque hemisférico frente a amenazas vinculadas con el crimen organizado.
Durante su intervención, Hegseth comparó la priorización de la seguridad nacional de la actual administración con la Doctrina Monroe de 1823, vinculada a la idea de un hemisferio occidental vedado a nuevos intentos de colonización europea y a la consideración de interferencias externas como actos hostiles contra Estados Unidos. En ese marco, sostuvo que la región necesita naciones fuertes y soberanas y enumeró objetivos asociados a fronteras seguras, acceso a territorios y comercio clave para la industrialización y prevención de amenazas externas.
En su diagnóstico, describió la política exterior estadounidense anterior como una forma defectuosa de “negligencia benigna”, al priorizar otros escenarios de conflicto en el extranjero y las fronteras de otros países. Como ejemplo, afirmó que la industria del tráfico de personas creció hasta un 2000% en un período de cinco años, al pasar de US$ 500 millones en 2018 a US$ 13.000 millones en 2022. También señaló que el hemisferio occidental concentra una octava parte de la población mundial, pero un tercio de los delitos violentos.
En contraste, sostuvo que, bajo el presidente Donald J. Trump y la recientemente publicada Estrategia de Defensa Nacional, esas tendencias se están revirtiendo. “La histórica Estrategia de Defensa Nacional del presidente garantiza que el Departamento de Guerra priorizará los recursos en torno a las amenazas y los objetivos fundamentales para la defensa nacional… y la prosperidad del pueblo estadounidense”, declaró. Para ilustrarlo, mencionó una drástica reducción de los cruces ilegales en la frontera sur de Estados Unidos, la disuasión de narcoterroristas en el Caribe desde septiembre de 2025 y una baja del 56% en el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos.
El secretario planteó que el abordaje de estas amenazas puede requerir acción unilateral, pero priorizó la coordinación regional. “Estados Unidos está preparado para afrontar estas amenazas y actuar en solitario, si es necesario”, dijo Hegseth, al tiempo que remarcó que el objetivo es hacerlo en conjunto con vecinos y aliados. Además, instó a fortalecer alianzas mediante una mayor distribución de la carga entre socios al sur del ecuador y afirmó que, para los países del hemisferio, la seguridad fronteriza debe ser la máxima prioridad.












