La industria textil cerró 2025 con una contracción interanual acumulada de 7,8% y profundizó su retroceso en el último mes del año, cuando la variación de la actividad cayó 25,7% frente a diciembre de 2024. En el mismo período, el total de la industria mostró una recuperación promedio de 1,6% en el acumulado anual y retrocedió 3,9% interanual en diciembre.
El escenario se reflejó en el nivel de utilización de la capacidad instalada, que no exhibió mejoras. En diciembre, el sector operó con niveles mínimos cercanos al 35% y en enero lo hizo al 34%. En paralelo, la industria general registró en diciembre una utilización de 53,8%. El informe también vinculó el desempeño del sector con un contexto de cierre de empresas y con “el ingreso de productos subfacturados que impiden una competencia leal”.
En el frente laboral, el empleo sectorial mantuvo una caída interanual continua desde febrero de 2024. Entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025 se perdieron más de 19.000 puestos de trabajo formales. Con datos de la Secretaría de Trabajo, el relevamiento ubicó en 102.000 los empleos formales del sector textil, confección, cuero y calzado en noviembre de 2025, 11.000 menos que en el mismo mes de 2024.
Los indicadores de precios mostraron una dinámica distinta a la del promedio de la economía. En enero, el IPC del rubro “prendas de vestir, cuero y calzado” registró una variación mensual de -0,5%, 3,3 puntos porcentuales por debajo del nivel general. En términos interanuales, el IPC sectorial acumuló 15,6%, aproximadamente la mitad de la inflación general, que fue de 32,4%. En ese marco, el documento sostuvo que “de todos los rubros, la industria textil fue la única en experimentar deflación y desde agosto de 2023 se mantiene por debajo del promedio de la economía”.
En comercio exterior, durante enero de 2026 se importaron 16.582 toneladas de productos textiles —hilados, tejidos y confecciones— por US$ 39 millones, una caída interanual de 31% en volumen y de 40% en valor. La baja se explicó principalmente por la contracción en las importaciones de insumos, aunque crecieron las compras externas de prendas terminadas: +129% en cantidad y +91% en valor respecto de enero de 2025. Para el informe, “esta dinámica refleja un aumento en la participación de productos finales importados en el mercado interno, en detrimento de la producción local”.
En ese contexto, Luis Tendlarz, presidente de Fita, planteó: “Asegurar condiciones de competencia equilibradas es clave para que la industria textil argentina pueda sostener el empleo y fortalecer el entramado productivo en todo el país”.












