Andrea Oteiza analiza el paso de smart cities a ecosistemas urbanos integrados

El informe global “From Smart to Smarter Cities” plantea que, ante presión demográfica, brechas de servicios y descarbonización, los gobiernos locales deben coordinar actores, usar datos como insumo crítico y adoptar un rol habilitador para acelerar inversiones y gestión urbana en América Latina y Argentina

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La transformación de las ciudades hacia modelos urbanos integrados y basados en datos es el eje del informe “From Smart to Smarter Cities”, elaborado por KPMG. El documento parte de un diagnóstico: el crecimiento poblacional, las demandas ciudadanas, las brechas en servicios públicos, los riesgos climáticos y los compromisos inmediatos de descarbonización presionan a los gobiernos urbanos y vuelven inviable sostener enfoques tradicionales.

En América Latina, el reporte describe una urbanización “a un ritmo acelerado y al mismo tiempo desigual”. En grandes metrópolis como Buenos Aires, Ciudad de México, São Paulo, Bogotá o Santiago, la presión sobre transporte, vivienda y seguridad convive con la demanda de un Estado “más digital, presente y eficiente”. En ciudades intermedias, desde Córdoba hasta Medellín, el dilema se resume en crecer sin colapsar.

El informe propone dejar atrás la idea de las smart cities como una suma de soluciones aisladas para avanzar hacia ecosistemas urbanos integrados, con políticas públicas apoyadas en datos y con un Estado que habilite soluciones en lugar de intentar producirlas en soledad. El trabajo fue desarrollado a partir de entrevistas con líderes internacionales del sector público y privado, análisis técnico y estudios de caso, y se apoya en la experiencia de KPMG en infraestructura, planeamiento y transformación digital.

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Andrea Oteiza, socia a cargo de Deal Advisory & Strategy en KPMG Argentina, sintetizó el alcance del documento: “El estudio es un análisis profundo sobre cómo las ciudades del mundo están redefiniendo sus modelos de gestión urbana para responder a desafíos crecientes vinculados al crecimiento demográfico, la calidad de servicios, la transición energética y la equidad social.”

El reporte define tres prioridades estratégicas para acelerar la transformación. La primera es la integración institucional, orientada a superar la fragmentación, articular planes maestros de infraestructura, tecnología y urbanismo, y coordinar actores públicos, privados y comunitarios bajo una visión unificada. La segunda es la gestión y el uso inteligente de datos, planteados como insumo crítico para planificar, operar y evaluar servicios urbanos, promover transparencia y habilitar nuevas soluciones en movilidad, energía, seguridad, sostenibilidad y participación ciudadana. La tercera es el enfoque habilitador: un cambio desde un rol exclusivamente prestador hacia uno que cree condiciones para que empresas, instituciones y ciudadanos generen soluciones, innovación y valor público.

Sobre la aplicabilidad local, Oteiza afirmó: “Si bien el estudio no aborda casos específicos de Argentina, los resultados globales son plenamente aplicables a ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Rosario o Mendoza, que enfrentan desafíos comparables como son la constante presión sobre infraestructura crítica, desigualdades territoriales, congestión, brechas de datos y financiamiento.”

A la vez, el documento organiza el diagnóstico en seis desafíos estructurales: planificación urbana, infraestructura y tecnología; gestión de datos y privacidad; movilidad y transporte; sostenibilidad y equidad social; gobernanza y marcos regulatorios; y financiamiento con nuevos modelos de inversión. Entre las tendencias, destaca el uso de gemelos digitales (digital twins) para optimizar infraestructura y modelar escenarios climáticos, la expansión de plataformas abiertas de datos y nuevos esquemas como bonos verdes, modelos PPP y mecanismos de recuperación de valor inmobiliario.

 

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