TBSA pone en marcha el Distrito Energético Vaca Muerta para destrabar la logística

El proyecto prevé hubs operativos cada 25 kilómetros, infraestructura ferroviaria y una inversión estimada de hasta US$ 900 millones, con un hub multimodal sobre 647 hectáreas que integra depósitos, playa de camiones y aeropuerto, en una apuesta por reducir costos y ordenar flujos en la actividad shale

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TBSA puso en marcha el Distrito Energético Vaca Muerta, un desarrollo logístico asociado a la actividad en la formación no convencional, con el objetivo de atender uno de los principales cuellos de botella del sector energético: el transporte. El proyecto se concibe como un sistema logístico integral apoyado en infraestructura ferroviaria, hubs operativos cada 25 kilómetros y una inversión estimada de hasta US$ 900 millones, con foco en bajar costos y ordenar flujos.

El plan se organiza como un desarrollo de escala regional que integra cuatro componentes: un hub logístico multimodal, un parque logístico lineal, una zona industrial y una zona comercial. La propuesta apunta a aportar eficiencia operativa y previsibilidad, y a concentrar servicios para una industria que opera con volúmenes elevados.

El masterplan de la zona comercial funciona como frente de servicios del distrito. Allí se proyecta un paseo gastronómico, hoteles orientados al público corporativo y operativo, concesionarias de alquiler y venta de vehículos y una estación de servicio Axion preparada para abastecer flotas y transporte pesado. La lógica del diseño busca resolver en un mismo punto la movilidad, la estadía y el abastecimiento que demanda la dinámica diaria de Vaca Muerta.

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La zona industrial se estructura como soporte directo a la producción, con comercios especializados, talleres, logística y pymes vinculadas a la cadena de valor energética. A esto se suma el desarrollo inmobiliario impulsado por TBSA División Real Estate, que prevé lotes industriales, lotes comerciales, oficinas corporativas, paseos comerciales, un polo hotelero y viviendas residenciales, bajo un esquema de usos mixtos.

El componente central es el hub logístico multimodal, que se despliega sobre 647 hectáreas y concentra depósitos, datacenter, playa de camiones, playa ferroviaria de YPF, predio de estación de tren, playa de maniobras y aeropuerto. La integración de transporte terrestre, ferroviario y aéreo busca operar como un único sistema.

En materia aeroportuaria, la etapa inicial contempla una pista de 1.800 metros por 30 de ancho, de tierra compactada con drenajes laterales, apta para aeronaves de hasta 5,7 toneladas como Cessna Caravan, King Air o Twin Otter. También se prevé un helipuerto con capacidad para helicópteros medianos, una terminal de pasajeros de 120 metros cuadrados y un shockroom de emergencias médicas.

La segunda etapa incorpora una pista de 2.400 metros por 45, equipada con radioayudas VOR, DME e ILS, balizamiento integral, sistema PAPI, iluminación de plataformas y control meteorológico AWOS. La terminal ampliada, de entre 500 y 800 metros cuadrados, incluirá salas de embarque y desembarque, áreas operativas, seguridad y control, además de hangar de mantenimiento, abastecimiento de combustible AVGAS y Jet A1 y un área de carga.

La playa de camiones busca ordenar el tránsito pesado, reducir la congestión en áreas urbanas, mejorar la seguridad vial y optimizar los tiempos de descanso y operación de los choferes. En paralelo, el esquema ferroviario se articula con el Distrito Roca e integra nodos como Cipolletti, Cinco Saltos, Cordero Campo Grande y San Patricio del Chañar.

El impacto económico estimado incluye 3.841 puestos de trabajo entre empleo directo e indirecto, activación de proveedores locales y un aumento de los ingresos fiscales municipales y provinciales. “Sin logística no hay escala posible”, dijo Sebastián Cantero, CEO de TBSA.

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