Obesidad: proyecciones a 2035 anticipan 1,9 mil millones de casos y alto costo

En el marco del Día Mundial de la Obesidad, proyecciones internacionales estiman que el impacto económico global superará los US$ 4,32 trillones en 2035, mientras la obesidad infantil crecería 100% entre 2020 y 2035, un escenario que también tensiona al sistema sanitario argentino con seis de cada diez adultos con sobrepeso u obesidad

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La obesidad se consolidó como una crisis sanitaria con derivaciones sociales y económicas. Las proyecciones internacionales ubican en 2035 un escenario de 1,9 mil millones de personas viviendo con obesidad y un impacto económico global que superará los US$ 4,32 trillones. En paralelo, se espera que la obesidad infantil crezca 100% entre 2020 y 2035.

En Argentina, el cuadro también se presenta con indicadores elevados: seis de cada diez adultos tienen sobrepeso u obesidad, con proyecciones de continuidad en el aumento. El abordaje, de acuerdo con la evidencia clínica, excede la mirada centrada en decisiones individuales. La enfermedad es reconocida por la comunidad científica como crónica, compleja y multifactorial, con componentes biológicos, metabólicos, psicológicos, sociales y ambientales.

En esa línea, la Dra. Silvina Alba (MN 119.628 / MP 334.727), investigadora en obesidad y síndrome metabólico y médica especialista en nutrición de DIM Centros de Salud, señaló: “Vivimos en un entorno que favorece el sedentarismo, el consumo de alimentos ultraprocesados y la hiperestimulacion del sistema de recompensa cerebral”.

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El rol del cerebro aparece como un eje para explicar conductas alimentarias y dificultades en el control del apetito. El sistema de recompensa, mediado por la dopamina, influye de manera marcada: los alimentos ricos en carbohidratos refinados, grasas y sodio activan mecanismos que generan placer inmediato y complican el autocontrol. Cuando ese estímulo se repite de forma constante, el organismo requiere cantidades cada vez mayores para obtener la misma sensación de recompensa, lo que favorece la acumulación de grasa de forma patológica.

La especialista advirtió sobre las simplificaciones en el diagnóstico y el tratamiento: “La obesidad es una enfermedad que involucra factores biologicos, metabolicos, psicologicos, sociales y ambientales. Simplificarla a ‘comer menos y moverse mas’ es desconocer su complejidad”.

En los últimos años, el desarrollo de medicamentos que actúan sobre hormonas reguladoras del apetito como el GLP-1 cambió el abordaje terapéutico. Fármacos como semaglutide, tirzepatide y nuevas moléculas en investigación muestran reducciones significativas de peso corporal y mejoras metabólicas. Aun así, se plantea que su uso debe quedar bajo supervisión médica y dentro de un programa integral que incluya cambios en el estilo de vida y apoyo psicológico.

El problema también se expresa en su carga de riesgo y en efectos sobre el desempeño cotidiano. La obesidad aumenta la probabilidad de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, y además impacta en la calidad de vida, la salud mental y la productividad. “El desafio no es culpar al individuo, sino generar entornos que favorezcan elecciones saludables y acompañar a las personas con herramientas cientificas y medicas adecuadas”, concluyó Alba.

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