Estados Unidos autorizó envíos limitados de petróleo venezolano a Cuba vía privados

La flexibilización de sanciones habilita operaciones comerciales y humanitarias canalizadas por empresas privadas, bajo controles para evitar que el crudo beneficie al gobierno o al ejército, en un contexto de preocupación regional por un eventual colapso económico en la isla y sus efectos sobre el Caribe

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Estados Unidos flexibilizó las sanciones sobre las exportaciones de petróleo venezolano a Cuba y autorizó envíos limitados a través de empresas privadas con fines comerciales y humanitarios. La decisión busca aliviar el impacto de la crisis económica en la isla y, al mismo tiempo, impedir que los recursos terminen en manos del gobierno o de las fuerzas armadas, que dominan la economía cubana.

El secretario de Estado, Marco Rubio, planteó que la continuidad de la medida quedará atada al destino efectivo del petróleo. Advirtió que las sanciones podrían reestablecerse si el crudo llega al gobierno o al ejército. “Cuba necesita cambiar. Necesita cambiar drásticamente porque es la única oportunidad que tiene de mejorar la calidad de vida de su gente”, dijo Rubio a la prensa.

La modificación de la política de sanciones se conoció luego de la participación del funcionario estadounidense en la cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM), realizada en San Cristóbal y Nieves. En ese ámbito, transmitió a líderes caribeños que el nuevo enfoque apunta a facilitar el acceso de la población cubana a recursos esenciales, sin que los beneficios alcancen directamente al gobierno de Miguel Díaz-Canel.

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El esquema definido establece que las exportaciones de petróleo venezolano a Cuba solo podrán realizarse mediante iniciativas empresariales privadas, con exclusión de la intervención estatal. El Departamento del Tesoro especificó que únicamente se autorizarán operaciones que “apoyen al pueblo cubano” y tengan un destino comercial o humanitario.

La decisión respondió a la preocupación regional ante el riesgo de un colapso en Cuba, con potencial impacto en la estabilidad del Caribe y en eventuales flujos migratorios. Durante la cumbre, el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, sostuvo que un agravamiento de la situación afectaría la seguridad y la economía regional. “El sufrimiento humanitario no beneficia a nadie”, afirmó, y agregó que “una crisis prolongada en Cuba no se quedará confinada a la isla”.

También se pronunció el anfitrión del encuentro, el primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Terrance Drew, quien reclamó apoyo humanitario y describió dificultades cotidianas en Cuba, como escasez de alimentos, apagones y problemas sanitarios. “Solo puedo sentir el dolor de quienes me trataron tan bien cuando fui estudiante”, dijo Drew.

En paralelo, la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, marcó distancia de posiciones más conciliadoras y afirmó: “No podemos abogar por que otros vivan bajo comunismo y dictadura”.

En el plano del abastecimiento energético, el petrolero Sea Horse, con bandera de Hong Kong y una carga de 200.000 barriles de gas oil con destino a Cuba, ingresó al Canal Viejo de Bahama, una zona estrecha y fuertemente patrullada, considerada parte de una zona de exclusión de facto impuesta por Estados Unidos.

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