El mercado internacional de granos atravesó la semana del 23 de febrero de 2026 con una combinación de tensiones comerciales, factores geopolíticos y cambios climáticos que impactaron en precios y perspectivas productivas. En soja, la plaza de Chicago sostuvo una prima cercana a US$ 20 por tonelada, mientras que el trigo superó los US$ 200 por tonelada y el maíz mostró una dinámica más estable, con foco en la oferta y demanda proyectadas.
En el complejo sojero, el principal sostén de precios se vinculó con la posibilidad de que China se comprometa a comprar ocho millones de toneladas adicionales a Estados Unidos, en el marco de negociaciones para extender la tregua comercial. A ese escenario se sumó el posicionamiento de los fondos, que en apenas dos semanas compraron más de 15 millones de toneladas en futuros. “El mercado de soja en Chicago mantiene un premio cercano a los 20 dólares por tonelada por la expectativa de mayores compras chinas, pero al mismo tiempo hay factores bajistas como la gran cosecha de Brasil y una menor intención de compra por parte de ese país”, dijo Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
También influyó el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que invalidó el sustento legal de los aranceles globales impulsados por Donald Trump. La administración estadounidense anticipó que apelará la decisión y buscará sostener la guerra comercial mediante otros mecanismos, lo que agregó incertidumbre a la formación de precios.
En Sudamérica, Brasil avanzó con la cosecha de soja, aunque con demoras en el norte por lluvias, problemas de calidad y dificultades logísticas. Aun así, se proyectó una producción superior a 180 millones de toneladas, un volumen con potencial de ejercer presión bajista, en especial si se confirma una menor intención de compra por parte de China. En paralelo, para la campaña 2026/27 en Estados Unidos, las primeras estimaciones del USDA indicaron un incremento de 1,5 millones de hectáreas de superficie de soja, con stocks finales relativamente estables por una mayor molienda interna y la normalización de exportaciones hacia China.
En Argentina, las lluvias en el centro y norte mejoraron las reservas de agua en el suelo, aunque se registraron daños por granizo en unas 400.000 hectáreas en Santa Fe y Córdoba. El NOA y el NEA mostraron perfiles relativamente bien abastecidos, pero con necesidad de aportes adicionales por las altas temperaturas. En el este del país persistió un foco de preocupación: el centro-este y sudeste de Buenos Aires continuó muy seco y sin lluvias relevantes en el corto plazo. En ese marco, las estimaciones de producción se ubicaron entre 47 y 48 millones de toneladas de soja para la campaña, mientras que las ventas anticipadas de productores se mantuvieron retrasadas.
En maíz, las exportaciones desde Estados Unidos continuaron activas y el USDA proyectó dos millones de hectáreas menos de producción, con una reducción de stocks finales aunque aún elevados. En Argentina, la cosecha no alcanzó el 4% del área, con rindes heterogéneos; las lluvias mejoraron cultivos, pero retrasarán las tareas al menos 10 días. En trigo, la firmeza se apoyó en tensiones geopolíticas, dudas climáticas y una caída de hasta 30% en la capacidad exportadora de Ucrania por ataques a puertos de Odesa, con el contrato diciembre por encima de US$ 200 por tonelada.












