La industria de la belleza y el bienestar atraviesa una transformación estructural, con un mercado global que ya supera los US$ 600.000 millones y proyecciones de alcanzar los US$ 703.000 millones en 2026. El cambio combina escala económica y un giro cultural en los hábitos de consumo: el bienestar físico, mental y emocional se instala como una necesidad cotidiana y desplaza una mirada centrada únicamente en la estética.
En ese marco, se expande una oferta de modelos de negocio que integran belleza, salud y experiencias personalizadas. Marcelo Bernardini, socio consultor de Franquicias Que Crecen, sintetizó el fenómeno en una definición sobre la demanda actual: “El wellness que viene es realista, sostenible y profundamente personalizado”. En la misma línea, sostuvo: “Hoy el consumidor espera soluciones que se adapten a su nivel de estrés, calidad de sueño o ciclo hormonal”.
El sistema de franquicias aparece como un formato elegido para escalar propuestas con distintos niveles de inversión. Dentro de las experiencias integrales de belleza, Nikki plantea una inversión de US$ 36.500 y una rentabilidad estimada de US$ 2.600. Bio Estética, en tanto, requiere US$ 32.000 y proyecta retornos de US$ 2.200 mensuales. También se mencionan conceptos tradicionales renovados, como Peluquería Clásicos, con inversión inicial desde US$ 19.000.
La misma lógica se traslada a propuestas vinculadas al movimiento consciente y la regulación del estrés. Namaste Wellness presenta una inversión de US$ 65.000 y una rentabilidad mensual de US$ 5.300, mientras que CORE plantea US$ 80.000 de inversión y hasta US$ 6.000 de retorno mensual. La oferta se completa con Espacio Vita, AM Estética, Cool Beauty y Duñas, con tickets de entrada que oscilan entre los US$ 25.000 y los US$ 61.000, y rentabilidades mensuales estimadas de US$ 2.500 a US$ 5.000.
Incluso categorías históricamente ajenas al universo wellness se alinean con esta demanda. En el rubro óptico, Optical World integra el cuidado visual como parte de una experiencia integral de bienestar, con una inversión inicial de US$ 180.000 y retornos estimados de US$ 11.500.
La consultora Franquicias Que Crecen, que se presenta como especializada en expansión de negocios, señaló haber vendido más de 3.000 franquicias en América Latina y Europa. Bernardini planteó que el cambio de consumo también redefine el encaje del formato: “El consumidor de hoy no solo quiere verse bien: quiere sentirse bien, y sostener esos hábitos en el tiempo”. “Las franquicias ofrecen el modelo ideal para que estas propuestas escalen de forma ordenada, rentable y replicable”, dijo Marcelo Bernardini, socio consultor de Franquicias Que Crecen.












