El cierre de 2025 y el inicio de 2026 dejaron un mapa de indicadores que no se alinean en una sola dirección. La actividad general muestra un retroceso marginal en el margen, el PBI todavía exhibe crecimiento interanual, y la industria alterna un diciembre negativo con un balance anual positivo. El comercio exterior, por su parte, vuelve a ser un espejo de la dinámica interna: el superávit se amplía, pero la composición de las importaciones sugiere que la recuperación productiva sigue siendo parcial.
En la cobertura reciente de Mercado se repitió una idea: la economía argentina suele mostrar “brotes” antes que una tendencia consolidada. Los datos oficiales de cuentas nacionales y de industria refuerzan esa lectura, y el ICA de enero agrega un matiz clave: el ajuste se observa menos en las exportaciones —que crecen por cantidades— y más en la demanda de importaciones vinculadas al ciclo industrial.
Nivel de actividad: el margen se enfría
El último dato disponible del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) corresponde a noviembre de 2025. Allí, la actividad cayó 0,3% interanual y también 0,3% frente a octubre en la medición desestacionalizada; la tendencia-ciclo se mantuvo sin cambios. 
La fotografía sectorial refuerza la noción de heterogeneidad: hubo ramas con expansión marcada, pero la industria manufacturera y el comercio restaron en el agregado. En particular, el informe señala una caída interanual de 8,2% en industria manufacturera en noviembre, y de 6,4% en comercio mayorista, minorista y reparaciones. 
Para el lector empresario, este punto es relevante: un EMAE levemente contractivo no describe un “freno general”, sino una economía donde las actividades transables y financieras pueden sostenerse mientras el mercado interno y la producción industrial todavía no toman velocidad.
PBI: crecimiento interanual, avance moderado en el trimestre
El “Informe de avance del nivel de actividad” del INDEC para el tercer trimestre de 2025 reportó un aumento de 3,3% del PIB respecto de igual trimestre del año anterior. En términos desestacionalizados, el PIB subió 0,3% frente al segundo trimestre, y la tendencia-ciclo avanzó 0,1%. 
El mismo documento aporta una clave para interpretar el patrón: en la demanda global, se registraron aumentos interanuales en consumo privado (5,3%), exportaciones reales (10,2%) y formación bruta de capital fijo —inversión— (10,3%). Pero, en el margen trimestral desestacionalizado, la inversión cayó 6,0% y las importaciones descendieron 2,7%, mientras las exportaciones crecieron 6,4%. 
En términos simples: el PBI todavía se beneficia de variaciones interanuales positivas, pero el “pulso” del trimestre sugiere un crecimiento más cauto, con una inversión que no acompaña de manera lineal y una importación que se retrae.
Industria: diciembre en rojo, balance anual en verde
El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) ofrece otro contraste. En diciembre de 2025, el nivel general cayó 3,9% interanual. En la serie desestacionalizada, mostró una variación de -0,1% mensual, mientras que la tendencia-ciclo tuvo un avance “cercano a cero”. 
Sin embargo, el acumulado enero-diciembre de 2025 cerró con un incremento de 1,6% respecto de igual período de 2024. 
En la práctica, esto define una industria que mejoró en el año, pero que no terminó 2025 con un impulso firme. Ese cierre importa porque condiciona el arrastre estadístico y, sobre todo, porque dialoga con lo que muestran las importaciones: cuando la producción se acelera, los bienes intermedios y las piezas suelen acompañar; cuando la economía se enfría, esas compras se ajustan primero.
Comercio exterior: superávit alto y señales del ciclo interno
El Intercambio Comercial Argentino (ICA) de bienes de enero de 2026 agrega una pieza central. Las exportaciones totalizaron US$ 7.057 millones (+19,3% interanual) y las importaciones sumaron US$ 5.070 millones (-11,9% interanual). El saldo comercial fue superavitario en US$ 1.987 millones. 
El informe distingue un dato que conviene subrayar: el crecimiento exportador se explicó principalmente por cantidades. Las cantidades exportadas aumentaron 18,5% y los precios 0,7%. En importaciones, las cantidades cayeron 12,1% con precios prácticamente estables (+0,2%). 
En términos de rubros, enero dejó dos vectores. Por un lado, subieron con fuerza las manufacturas de origen industrial (MOI), con un aumento interanual fueron los productos primarios (35,4%) y las manufacturas de origen agropecuario (10,1%). Por otro lado, combustibles y energía retrocedió 14,1%. 
Por el lado importador, la composición es la que más dialoga con industria y actividad. Las compras de piezas enes de capital (PyA) cayeron 32,4% y los bienes intermedios (BI) retrocedieron 23,4%. Los bienes de capital (BK) también bajaron 8,3%. En contraste, los bienes de consumo crecieron 5,8% y los vehículos automotores de pasajeros se duplicaron en términos interanuales (+106,6%). 
Leído como termómetro o sugiere que la economía ajusta sobre insumos y componentes asociados a producción e inversión, mientras aparecen señales puntuales de recomposición en segmentos de consumo durable (vehículos) y bienes finales.
Qué dicen, en conjunto, estos indicadores
La secuencia —actividad marginalmente negativa en noviembre, PBI todavía en expansión interanual hasta el tercer trimestre, industria con diciembre co  exterior con importaciones de insumos y piezas en descenso— dibuja un escenario de transición. No se observa un rebote generalizado, pero tampoco un derrumbe uniforme.
En este punto, el comercio exterior aporta una ventaja analítica: al separar precios y cantidades, muestra que el impulso exportador de enero no fue solo nominal. Y al desagregar importaciones por uso económico, expone qué parte del aparato productivo está demandando insumos y qué parte está reactivando compras de bienes finales.
Si el primer semestre de 2026 termina confirmando una mejora sostenida de la industria, debería esperarse —más temprano que tarde— una recomposición de BI y PyA. Si, en cambio, el ajuste continúa concentrado en esos rubros, el superávit comercial podría seguir alto, pero a costa de una recuperación productiva incompleta.












