La NASA informó el 21 de febrero que trabaja para resolver una anomalía en el interim cryogenic propulsion stage (ICPS), la etapa superior del cohete SLS que se usará en Artemis II. El hallazgo se registró durante una operación de rutina para volver a presurizar el sistema: se observó un flujo interrumpido de helio. La agencia evalúa medidas para “potencialmente” trasladar el cohete y la nave Orion de la rampa al Vehicle Assembly Building (VAB) del Kennedy Space Center.
Qué falló y por qué el helio es crítico
El helio cumple un rol operativo central en una etapa criogénica: se utiliza para purgar los motores y para presurizar los tanques de hidrógeno líquido (LH2) y oxígeno líquido (LOX). En términos simples, sin un circuito de helio confiable, la etapa no puede operar como se espera en la secuencia de lanzamiento.
Según lo comunicado, el problema apareció al intentar recuperar presión en el sistema. De manera provisoria, la circulación se mantuvo mediante el sistema de purga en tierra.
Las hipótesis bajo análisis
En publicaciones complementarias, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, enumeró fallas posibles en la interfaz entre el sistema de tierra y el lanzador: un componente asociado al umbilical (incluida la desconexión rápida), un filtro final en la línea, o una válvula antirretorno a bordo del SLS.
La referencia no es menor: una anomalía de características similares ya había sido observada en Artemis I. En Artemis II se adoptaron medidas para reducir la probabilidad de repetición, pero el evento vuelve a poner el foco en componentes donde pequeñas fallas pueden forzar cambios de plan.
Por qué el 6 de marzo queda en revisión
El problema llega apenas un día después de que la NASA ratificara una oportunidad de lanzamiento “no antes de” el 6 de marzo de 2026. Esa fecha estaba atada al cierre de ensayos, a la preparación operativa y a revisiones de campaña.
Si la corrección exige trabajar fuera de la rampa —y especialmente si implica un rollback al VAB— el cronograma puede extenderse por logística, reconfiguración y eventuales pruebas adicionales antes de volver a declarar el sistema “listo para volar”.
Un punto sensible del programa
Artemis II será el primer vuelo tripulado del sistema SLS/Orion. Por eso, la dinámica típica de las campañas de lanzamiento —detectar, aislar, corregir y volver a probar— se vuelve más estricta cuando el riesgo operativo afecta subsistemas críticos.
En esta etapa, la discusión clave no es el anuncio de una fecha, sino el criterio de habilitación: qué debe demostrarse para sostener la ventana del 6 de marzo y en qué condiciones la agencia optará por retirar el vehículo para intervenirlo en un entorno controlado.












