jueves, 19 de febrero de 2026

El Jardín del Edén: cerámica, fotografía y porcelana para pensar la migración

En Espacio Foto Arte Galería, en Punta Piedras, la muestra reúne a Nicola Costantino, Paola Marzotto y Carlos Rivera Lauría en un recorrido que cruza naturaleza, desplazamiento y ética de la mirada.

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El 15 de febrero abrió en Punta Piedras (Maldonado, Uruguay) El Jardín del Edén, una exposición compartida por Nicola Costantino, Paola Marzotto y Carlos Rivera Lauría en Espacio Foto Arte Galería. La propuesta toma como punto de partida la migración como condición humana: desplazamiento, desarraigo y, en el reverso, la construcción de un nuevo arraigo.

La muestra evita la naturaleza como decoración. La instala como pregunta: qué se mira cuando se mira “lo natural”, y qué se consume cuando esa mirada se vuelve hábito. El recorrido organiza ese interrogante a partir de un diálogo entre cerámica, fotografía y porcelana, con un eje común y tres resoluciones formales distintas.

Desde el ingreso se marca una posición: no hay postal de flores y pájaros. Hay un planteo conceptual que combina belleza, extrañamiento y una dimensión ética del mirar. En una sala de escala contenida, la exposición sostiene esa ambición con un montaje que privilegia el contraste y la convivencia de lenguajes.

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Migración, paisaje y obra al aire libre

El punto de partida es el movimiento continuo: la migración como impulso primitivo y persistente, que atraviesa épocas y biografías. Esa idea se proyecta sobre el paisaje como escenario activo, no como fondo.

En el caso de Carlos Rivera Lauría, las esculturas se realizan en cerámica, porcelana de Limoges y resina, con énfasis en materiales biosostenibles y biodegradables. Se conciben para espacios abiertos, con vocación de integrarse al entorno y sostenerse en el tiempo sin alteraciones relevantes. La referencia al land art aparece como programa: piezas destinadas a fundirse con el paisaje y producir, junto a él, una obra ampliada.

Nicola Costantino: invertir la gravedad para volver a mirar

En la sala, la cerámica de Costantino introduce una operación perceptiva: el jardín deja de ser un motivo amable y se convierte en estructura que desordena. Su serie PaRDeS (paraíso) trabaja con inversiones, suspensiones y cortes que rompen la lectura habitual de lo orgánico.

El recurso formal —raíces hacia el cielo, flores hacia abajo— no funciona como truco: obliga a reordenar la mirada. Lo que parecía estable se vuelve interrogación sobre el punto de vista.

El trabajo dialoga con técnicas específicas, como el nerikomi, que en su caso no se presenta como arqueología. La cerámica se desplaza al muro y adquiere escala. La materia deja de ornamentar y pasa a sostener un argumento visual.

Paola Marzotto: una ética de la atención en primer plano

La fotografía de Marzotto elige otro camino: reduce la intervención y apuesta por la observación. Sus zinnias aparecen en primerísimos planos, sin artificio digital, con una decisión que evita el golpe de efecto.

Esa renuncia a la espectacularidad opera como postura. La serie se apoya en el tiempo que requiere mirar, en la persistencia de la atención y en la posibilidad de encontrar estructura en lo mínimo.

El resultado puede leerse como meditación sobre repetición y diferencia: variaciones que no se copian, órdenes que no se rigidizan. En esa tensión, la obra propone una relación entre naturaleza y forma que no se agota en el impacto inmediato.

Carlos Rivera Lauría: pájaros como emblema del tránsito

En las piezas de Rivera Lauría, el pájaro organiza el relato. Aparece como figura del vuelo y de la migración, pero también como puente simbólico entre tierra y cielo, entre permanencia y tránsito.

El artista asocia esa forma a una biografía marcada por el desplazamiento. “—Mis pájaros simbolizan el deseo del vuelo, la libertad y la conexión con la naturaleza, así como mi propia condición de migrante—”, señala.

La síntesis formal sostiene el gesto: verticalidad, repetición rítmica, énfasis en la superficie y la luz. En algunas piezas, el dorado intensifica la presencia sin convertirla en ornamento: funciona como condensación lumínica dentro de un repertorio austero.

Un tríptico sin jerarquías

La exposición evita la competencia entre lenguajes. Costantino instala la pregunta perceptiva; Marzotto construye una escena de contemplación; Rivera Lauría propone elevación y tránsito. El conjunto sostiene esa arquitectura sin convertirla en recorrido lineal.

El concepto curatorial se presenta con claridad y, por momentos, con una explicitación que compite con el silencio que las piezas también reclaman. En una muestra donde el método está en la forma, la palabra puede ocupar más lugar del necesario.

Aun así, el resultado funciona como dispositivo de lectura del paisaje: no como refugio, sino como responsabilidad. El “Edén” del título no remite a nostalgia de paraíso perdido; propone un lugar de llegada que se vuelve pregunta sobre cómo se habita y cómo se mira.

Datos de la muestra

Costantino / Rivera Lauría / Marzotto – El Jardín del Edén
Sede: Espacio Foto Arte Galería, Ruta 10 km 166.100, Altos de Punta Piedras (Maldonado).
Fechas: del 15 de febrero a mediados de marzo.

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