jueves, 19 de febrero de 2026

Proyecto ITER: el experimento más ambicioso para replicar la energía de las estrellas

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Considerado por la comunidad científica como el desafío de ingeniería más complejo de la historia, el Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER, por sus siglas en inglés) ha entrado en una fase decisiva. Este esfuerzo de colaboración global, que involucra a 35 naciones, tiene un objetivo que parece extraído de la ciencia ficción: recrear en la Tierra el proceso de fusión nuclear que alimenta al Sol y a las estrellas, con el fin de obtener una fuente de energía limpia, segura e inagotable.

¿Qué es el ITER y por qué es revolucionario?

A diferencia de las centrales nucleares actuales, que utilizan la fisión (división de átomos pesados como el uranio), el ITER se basa en la fusión. Este proceso consiste en unir núcleos de átomos ligeros, como el deuterio y el tritio (isótopos del hidrógeno), para formar helio. En este proceso se libera una cantidad masiva de energía sin emitir gases de efecto invernadero y produciendo residuos radiactivos de muy corta duración en comparación con los métodos tradicionales.

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La magnitud del proyecto es difícil de exagerar. El corazón del experimento es un Tokamak, una cámara de vacío en forma de rosquilla donde el gas de hidrógeno se calienta hasta convertirse en plasma a una temperatura de 150 millones de grados Celsius, diez veces más caliente que el núcleo del Sol. Para contener este plasma abrasador y evitar que toque las paredes del reactor, se utilizan los imanes superconductores más potentes jamás construidos.

Un esfuerzo de cooperación sin precedentes

El ITER no es solo un logro técnico, sino un triunfo de la diplomacia científica. El proyecto es financiado y gestionado por siete socios principales: la Unión Europea, China, India, Japón, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos. A pesar de las tensiones geopolíticas en otros ámbitos, estas potencias han mantenido su compromiso con el ITER, entendiendo que la crisis energética y climática requiere soluciones que trasciendan las fronteras nacionales.

Desafíos técnicos y el camino hacia el “Primer Plasma”

La construcción del complejo ha enfrentado retos monumentales. Las piezas del reactor, fabricadas en distintos continentes, deben encajar con una precisión milimétrica. Algunos componentes pesan cientos de toneladas, lo que ha requerido la creación de rutas de transporte especiales desde el puerto de Marsella hasta el sitio de construcción en Saint-Paul-lez-Durance.

Los ingenieros trabajan actualmente en el ensamblaje de la cámara de vacío y los sistemas de enfriamiento criogénico. Aunque el cronograma ha sufrido ajustes debido a la complejidad de las piezas y los estándares de seguridad, el objetivo sigue siendo alcanzar el “Primer Plasma” en los próximos años, lo que demostraría que la configuración magnética y térmica funciona según lo previsto.

El futuro de la energía global

Si el ITER logra demostrar que se puede obtener más energía de la que se consume para iniciar la reacción (el factor de ganancia energética), el siguiente paso será el diseño de reactores comerciales. Una sola cucharada de combustible de fusión tiene la misma capacidad energética que 28 toneladas de carbón, con el beneficio adicional de que el combustible se puede extraer del agua de mar, lo que garantiza su disponibilidad por milenios.

La puesta en marcha del ITER marca el inicio de una nueva era. Es el proyecto que define nuestra generación: una inversión masiva en el conocimiento puro para asegurar la supervivencia y el progreso sostenible de la especie humana.

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