El sector lechero de Uruguay ha consolidado su posición como uno de los pilares fundamentales de la economía nacional tras cerrar el año 2025 con cifras sumamente positivas. Según el último informe de la industria, la facturación total por exportaciones de productos lácteos experimentó un incremento del 14% en comparación con el ejercicio anterior, alcanzando niveles de ingresos que refuerzan la competitividad del país en el mercado global.
El crecimiento en la facturación no es un hecho aislado, sino el resultado de una combinación de factores que incluyen el aumento de los volúmenes colocados y una mejora en los precios internacionales de los principales derivados. La leche en polvo entera continúa siendo el producto estrella de la canasta exportadora, representando la mayor parte de los ingresos, seguida de cerca por el queso y la manteca.
En términos de destinos, la diversificación ha sido la estrategia ganadora. Si bien destinos tradicionales como Brasil y Argelia mantuvieron una demanda constante, se observó un dinamismo particular en los mercados del Sudeste Asiático y China. Esta apertura y consolidación de mercados ha permitido que la industria uruguaya amortigüe las fluctuaciones de precios en regiones específicas.
Varios elementos explican este repunte del 14% en las divisas ingresadas al país:
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Eficiencia Productiva: A pesar de los desafíos climáticos que han afectado a la región en periodos recientes, los productores lecheros han implementado mejoras tecnológicas y de gestión que han permitido mantener niveles de remisión de leche estables y de alta calidad.
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Precios Internacionales: El valor promedio de la tonelada exportada mostró una tendencia al alza durante gran parte del año, impulsado por una demanda global sostenida y una oferta limitada de otros grandes exportadores mundiales.
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Calidad Certificada: El estatus sanitario de Uruguay y sus sistemas de trazabilidad continúan siendo un factor de diferenciación que permite acceder a nichos de mercado de alto valor.
Aunque las cifras de 2025 son motivo de celebración, el sector se mantiene cauteloso ante los costos de producción. El aumento en los insumos, particularmente en combustibles y fertilizantes, sigue siendo una variable que los productores monitorean de cerca para no comprometer los márgenes de rentabilidad.
El cierre de este ciclo anual deja a la industria láctea en una posición de fortaleza para encarar el próximo periodo, con el objetivo de continuar expandiendo la presencia de los productos nacionales en las góndolas más exigentes del mundo.











