La cena dejó de estar atada a la mesa de la cocina para una parte creciente de los hogares, a partir de rutinas más fragmentadas, espacios más chicos y mayor presencia de pantallas en los momentos de comida. Esa es una de las conclusiones del IKEA Cooking & Eating Survey, un relevamiento global con 31.339 participantes en 31 mercados.
El estudio encontró que menos de la mitad (44%) cena en una mesa de cocina. En cambio, el 18% cena en el sofá, el 4% come en la cama y otro 4% come de pie en la cocina. En el Reino Unido, casi la mitad (48%) come en el sofá, mientras que el 31% lo hace en una mesa de cocina.
El uso de dispositivos durante las comidas aparece como un rasgo extendido. Solo el 7% de las personas vive en hogares con políticas sin dispositivos en la mesa del comedor. En paralelo, el 54% mira televisión cuando come solo y el 40% lo hace incluso cuando come con personas con las que vive.
La falta de tiempo se mantuvo como la mayor barrera para cocinar en casa entre semana, con mayor incidencia en grupos más jóvenes. La mencionó el 38% de la generación Z y el 33% de los millennials como uno de sus principales desafíos. Además, quienes viven con niños y quienes están en entornos urbanos de ritmo rápido reportaron más obstáculos, entre ellos espacio limitado y equipamiento de cocina insuficiente.
En la dinámica global también se observan diferencias por país. Los estadounidenses y los húngaros tienen el doble de probabilidades de comer en la cama en comparación con otras nacionalidades (9% frente a 4%). En el caso británico, el relevamiento señaló que tienen casi tres veces más probabilidades que el promedio mundial de no contar con una mesa de comedor.
El informe incorporó un dato horario para dimensionar la reorganización de rutinas: la hora promedio de la cena en el mundo es a las 18:44 hs. A medida que los hogares se achican, la noción tradicional de “sentarse a comer” se reemplaza por comportamientos más fluidos y en movimiento.
“Juntos, estos hallazgos revelan cómo la vida moderna está remodelando uno de nuestros rituales más humanos”, dijo Lorena Lourido Gómez, global food manager en Ikea retail (Ingka Group).











