La alimentación cetogénica, conocida como dieta keto, se expandió desde un nicho especializado hacia un consumo más cotidiano en Argentina, con mayor presencia en góndolas, cafeterías y plataformas de e-commerce. En ese contexto, Célula desarrolló un portfolio mayoritariamente keto con panificados, cookies y alimentos listos para consumir, orientado a integrarse al día a día.
El enfoque keto se basa, a grandes rasgos, en una reducción significativa de carbohidratos y un mayor protagonismo de grasas saludables y proteínas, con el objetivo de optimizar el metabolismo energético. La demanda local se vincula con consumidores que buscan reducir el consumo de azúcar y harinas refinadas, mejorar su bienestar general y adoptar hábitos más conscientes.
El interés ya no se limita a quienes siguen el esquema de manera estricta. También aparece un público más amplio que busca “comer mejor” sin rigideces extremas, lo que amplía el alcance del segmento y explica la llegada de estos productos a espacios de consumo tradicionales, como cafeterías y locales gastronómicos, en rutinas como desayunos, meriendas o comidas rápidas.
“El consumidor de hoy no busca solo bajar de peso: quiere entender qué come, cómo se produce y cómo eso impacta en su bienestar”, dijo Martín Ferraro, fundador de Célula. Esa lectura conecta con una tendencia de consumidores más informados, atentos a las etiquetas y al impacto de lo que comen en su calidad de vida.
En paralelo, la industria alimentaria comenzó a responder con una oferta más profesionalizada. Ya no alcanza con rotular un producto como “keto”: crece la exigencia de coherencia, claridad en los ingredientes y estándares de calidad sostenidos. En ese marco, la alimentación keto se cruza con otras demandas del consumo saludable, como productos sin azúcar agregada, sin gluten, con procesos productivos más transparentes y propuestas que no impliquen sacrificar disfrute ni conveniencia.
Célula nació como un emprendimiento familiar a partir de una necesidad concreta y avanzó con un portfolio pensado para integrarse a la vida cotidiana de forma práctica y accesible. “Desde el inicio buscamos que fueran alimentos reales, ricos y accesibles, no productos extremos ni exclusivos para especialistas”, dijo Ferraro.
El crecimiento de la demanda llevó a la empresa a invertir en tecnología, automatización y capacidad productiva, con el objetivo de escalar sin perder calidad y acompañar la expansión del mercado local, al tiempo que proyecta nuevas oportunidades de crecimiento.











