martes, 10 de febrero de 2026

Invertir en pozo: Volsmart detalla riesgos y variables clave antes de decidir

En Buenos Aires, en febrero de 2026, la compañía repasó cómo funciona esta alternativa de real estate y qué puntos revisar —desde el desarrollador hasta el contrato y el fondeo— en un contexto de costos de construcción altos y cambios en la demanda, con impacto en decisiones de inversión y liquidez

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La inversión inmobiliaria “en pozo” volvió a quedar bajo análisis en Argentina por el contexto económico reciente, el costo de construcción y los cambios en la demanda. En Buenos Aires, en febrero de 2026, Volsmart planteó una guía de evaluación para quienes buscan adquirir una unidad antes o durante la obra, con pagos previos a la entrega.

En el mercado local, invertir en pozo implica comprar una unidad inmobiliaria antes de que esté terminada. Los desembolsos se realizan antes de recibir el inmueble con la obra finalizada y, en Argentina, suele instrumentarse a través de fideicomisos inmobiliarios o compras en obra con contratos privados.

Matías Ferrari, presidente de Volsmart, enmarcó la decisión en términos de riesgo y objetivos. “Invertir en pozo no es ni bueno ni malo en sí mismo: es una herramienta más del mercado inmobiliario argentino”, explicó. El directivo agregó que la clave pasa por entender el riesgo según el avance del proyecto y el contexto de mercado, y por evaluar si la operación se alinea con la situación financiera y los objetivos de cada inversor.

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Entre los beneficios históricos, se mencionó un menor precio de entrada frente a una unidad terminada y la posibilidad de financiar la compra sin crédito bancario, a cambio de tiempo y riesgo. Si el proyecto se ejecuta correctamente, puede existir apreciación por avance de obra, además de mayor capacidad de elección y personalización del producto.

Los riesgos principales se concentran en el inicio y durante la ejecución: demoras o paralizaciones, el costo final —en especial en esquemas ajustados por índices de construcción u otros indicadores—, los aspectos legales y contractuales, y el momento de mercado en el que se entrega la unidad. En ese conjunto, la solvencia y trayectoria del desarrollador aparecen como factores determinantes.

Para tomar la decisión, la compañía recomendó revisar el historial del desarrollador; el estado legal y técnico del proyecto; las condiciones contractuales; el porcentaje de unidades vendidas; la planificación del fondeo total de la obra; y el encaje financiero personal, con un margen adicional de entre 10% y 20% y evitando esta alternativa si se necesita liquidez en el corto plazo. “Consideramos fundamental analizar estos aspectos en profundidad”, señaló Julian Segovia, Real Estate Digital Manager de Volsmart.

En el plano de mercado, se indicó que en 2024–2025 la inversión en pozo perdió atractivo relativo frente a unidades usadas o listas, por el alto costo de construcción y una mayor preferencia por entrega inmediata.

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