La evaluación del riesgo crediticio en el crédito de consumo atraviesa un proceso de ajuste en la Argentina, impulsado por la digitalización y por la expansión de transacciones fuera de los canales tradicionales. En Buenos Aires, en febrero de 2026, SIISA planteó que los esquemas clásicos de análisis no siempre capturan el comportamiento real de pago en un entorno cada vez más digital.
Durante décadas, la gestión del riesgo se apoyó en historiales formales y registros financieros convencionales. Esos insumos continúan como referencia, pero exhiben limitaciones frente a una economía más diversa, donde una parte creciente de la actividad financiera ocurre fuera del sistema bancario. En ese marco, la compañía señaló la relevancia de modelos de scoring que integren datos bancarios y no bancarios, con información actualizada.
El objetivo, de acuerdo con el planteo, es evaluar el riesgo crediticio en segmentos que los esquemas tradicionales no siempre logran cubrir, como jóvenes o personas sub-bancarizadas. La incorporación de fuentes no bancarias apunta a reducir falsos negativos y a ampliar la tasa de aprobación sin comprometer la calidad de la cartera.
En paralelo, los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran una ampliación del acceso al crédito formal. Según su Informe de Inclusión Financiera, a junio de 2025 cerca de 19,5 millones de personas —alrededor del 52,6% de la población adulta— registraban financiamiento en el sistema financiero. Ese universo implicó un incremento neto de un millón de deudores respecto de diciembre de 2024 y un crecimiento real del saldo promedio por deudor del 19%.
El escenario también incluye tensiones en el financiamiento fuera del sistema bancario. La suba de la mora se registra en los créditos tomados de entidades no bancarias y, en ese contexto, el último informe de la consultora Eco Go indicó que el endeudamiento de los hogares por medio de Fintech y billeteras virtuales alcanzó un récord del 33% de la masa salarial mensual, con una suba de 12 puntos porcentuales respecto a noviembre de 2024.
En esa discusión, Mariano Sokal, director de SIISA, afirmó: “Hoy el desafío no es solo ampliar el acceso al crédito, sino hacerlo con mejor capacidad de análisis”. Y agregó: “Integrar datos bancarios y no bancarios permite comprender de forma más fiel cómo se comportan las personas”.
A nivel internacional, el informe “Alternative Data for Credit Scoring: Opportunities and Risks”, elaborado por la Alliance for Financial Inclusion (AFI), destacó que el uso responsable de fuentes de información no tradicionales mejora la evaluación del riesgo y facilita la inclusión de segmentos históricamente excluidos de los esquemas crediticios formales.











