jueves, 5 de febrero de 2026

A seis años de la pandemia, las marcas redefinen su vínculo con las agencias

La pandemia no solo transformó la forma en que trabajan las empresas: redefinió las reglas de la industria de la comunicación.

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Seis años después, el modelo tradicional de grandes agencias con estructuras rígidas y procesos extensos ya no es la única, ni la principal, respuesta para las marcas. En su lugar, emerge un nuevo paradigma: agencias más ágiles, equipos senior y relaciones estratégicas basadas en cercanía, eficiencia y visión de negocio.
Durante décadas, el tamaño de una agencia fue sinónimo de expertise. Hoy, ese criterio perdió centralidad. Las marcas priorizan partners capaces de comprender su negocio, adaptarse a contextos cambiantes y ofrecer soluciones integrales con rapidez y foco en resultados.

Del modelo de volumen al modelo de valor

La aceleración digital, la presión por métricas concretas y la necesidad de optimizar presupuestos impulsaron un cambio estructural. En el escenario pospandemia, la creatividad dejó de ser un fin en sí mismo para convertirse en parte de un sistema más amplio que integra data, performance, branding y experiencia de usuario.
El mercado comenzó a desplazarse de un modelo basado en volumen, más equipos, más procesos, más capas, hacia uno basado en valor: menos intermediación, más estrategia.
“Las marcas dejaron de buscar proveedores de servicios y empezaron a buscar socios estratégicos que entiendan su negocio”, explica Macarena Báez, Marketing Director y fundadora de Rotundo, agencia argentina de marketing boutique.

El boom del marketing emprendedor y la vuelta de la experiencia

Otro fenómeno clave del período pospandemia fue la expansión del emprendedurismo en marketing y comunicación. La democratización de herramientas digitales permitió que nuevos actores ingresaran al mercado con propuestas más accesibles y flexibles.
Sin embargo, este proceso también evidenció una tensión: mientras la ejecución táctica se volvió más accesible, la estrategia de largo plazo, el know how y la experiencia profesional se consolidaron como diferenciales críticos.
“Hoy cualquier marca puede producir contenido, pero no todas pueden construir una estrategia sostenible. La experiencia dejó de ser un valor agregado para convertirse en una condición”, afirma Báez.
En este contexto, las empresas enfrentan una decisión estratégica: apostar por soluciones fragmentadas o construir modelos de comunicación sostenibles, alineados con objetivos de negocio.

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Agencias más chicas, personalización más exclusiva

La transformación del sector no solo modificó las estructuras de las agencias, sino también la relación entre marcas y equipos de comunicación. La lógica vertical dio paso a vínculos más horizontales, colaborativos y orientados a resultados.
Las agencias boutique ganaron relevancia porque ofrecen algo que las grandes estructuras suelen perder en el camino: velocidad de respuesta, involucramiento real y capacidad de adaptación.
Casos como el de Rotundo reflejan este nuevo modelo. En apenas cuatro años, la agencia consolidó un equipo de más de 35 personas y una cartera de más de 30 clientes activos, y trabaja con marcas como McCain, Sol y Oro, Tascani, Dietrich, Mentos, Mi Barrio Hamburguesería, Chungo, Los Pumas, Banco Macro y Elemento.

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