jueves, 2 de abril de 2026

    “Las alianzas son más efectivas”

    -¿Cuándo hay que comenzar a pensar en una alianza?

    -El primer paso es analizar la estrategia de la compañía y los
    objetivos que se quieren alcanzar. Hoy en día, la mayoría de las
    empresas debe conocer qué capacidades necesita para hacer frente a los
    desafíos de la globalización. Y si no cuenta con esas habilidades,
    ni tiene el tiempo o los recursos suficientes para construirlas, está
    obligada a buscarlas afuera. Generalmente, las alianzas son más efectivas
    que las fusiones para conseguirlas.

    -¿Una alianza es siempre mejor que una fusión?

    -Para cualquier transacción entre compañías siempre hay
    una estructura óptima. En algunos casos es una adquisición; en
    otros, una alianza estratégica de capitales; a veces, lo más conveniente
    es un acuerdo de transacciones sin inversiones. Por ejemplo, si la propuesta
    implica integrar dos industrias para racionalizar quizá sea más
    conveniente una fusión. Si la capacidad buscada es una habilidad central
    del potencial socio, probablemente sea más apropiada una alianza. Lo
    mismo sucede cuando la capacidad que necesitamos pertenece a una empresa más
    grande que la nuestra.

    -¿Qué hallazgo de sus estudios le resultó más
    sorprendente?

    -Uno de los puntos más interesantes fue que 55% de las alianzas se
    realiza entre competidores. IBM adoptó la estrategia de promover su crecimiento
    convirtiéndose en proveedor de sus adversarios. Firmó un acuerdo
    con Dell para proveerle componentes por US$ 16.000 millones.

    -¿Se llegará a ver una alianza entre dos rivales clásicos,
    como Sun y Microsoft?

    -Nunca podemos decir nunca. Hace dos años, Apple estaba siendo empujada
    al borde del abismo por su rivalidad con Microsoft. Pero la compañía
    de Gates hizo una inversión de capital: compró aproximadamente
    10% de su contrincante y el valor de cada acción de Apple subió
    de US$ 15 a US$ 70. La inversión de Microsoft en su competidor rindió
    más que las realizadas en su propia organización. Esto demuestra
    que cuando dos adversarios se juntan muchas veces son exitosos. Nadie sabe si
    Microsoft y Sun podrán llegar a aliarse, pero es posible.

    -¿Cuáles son las claves para una alianza exitosa?

    -La primera es seleccionar al socio adecuado; la segunda es comprender ampliamente
    las estrategias y los objetivos de cada uno; sin esa alineación va a
    ser difícil que el acuerdo sea flexible y progrese. El tercer elemento
    es el compromiso de ambas partes con un plan de negocios realista. Cuarto, el
    claro entendimiento de cuáles son las cosas que las empresas pueden hacer
    juntas y no lograrían separadamente. Quinto, qué tipo de capacidades
    tienen que evaluar unos de otros para llegar a buen puerto. Sexto, confianza
    y respeto. Y, por último, una comunicación saludable entre ambas
    partes.

    -¿Cuál diría usted que ha sido la mejor alianza de
    los últimos tiempos?

    -La de Wal-Mart y Cifra en México. Comenzó como un acuerdo para
    hacer una tienda piloto, donde el gigante estadounidense aportaba su expertise
    y tecnología y los mexicanos su conocimiento del mercado local. Fue tan
    exitosa que lanzaron nuevos emprendimientos similares. Al principio, la compañía
    mexicana mantuvo su individualidad en el resto de sus locales anteriores a la
    alianza. Pero cuando se demostró que las nuevas tiendas eran mucho más
    redituables, Wal-Mart comenzó a realizar inversiones de capital en Cifra.
    En pocos años casi duplicaron el crecimiento.

    -¿Y cuál ha sido la peor alianza?

    -Hace unos años, Apple, IBM y Motorola, se unieron para desarrollar
    un microprocesador que pudiera competir con Intel. En el desarrollo del producto
    fueron exitosos: la última generación de computadoras nacidas
    de esa alianza ­bautizada G4­ corre las aplicaciones tres veces más
    rápido que Pentium. Pero fracasó desde el punto de vista económico,
    porque la gente de IBM que intervino en el programa no pudo convencer a la división
    de su propia compañía que fabrica los equipos de usar el nuevo
    microprocesador. A su vez, Apple cometió tantos errores en sus propios
    negocios que perdió clientes y desperdició la oportunidad de captar
    más mercado.

    -¿Para que la alianza sea exitosa todos sus integrantes deben tener
    un desempeño similar?

    -A través de diferentes encuestas, encontramos que las compañías
    más exitosas también lo son en 90% de sus alianzas. El resto sólo
    consigue resultados positivos en 40% de los casos. Es decir que el desempeño
    individual marca una gran diferencia en cuanto al grado de éxito.

    -¿Cómo afecta el retorno de la inversión una alianza
    exitosa?

    -Una de las conclusiones más importantes de nuestro estudio fue que,
    a medida que las empresas adquieren más experiencia en sus alianzas,
    aumentan el retorno de su inversión de 10% a 90%.

    -¿Por qué Estados Unidos estuvo tradicionalmente detrás
    de Europa y Japón en materia de alianzas?

    -Por falta de experiencia y desconfianza. Este recelo se debía básicamente
    a la personalidad estadounidense, que siempre quiere controlar todo. Y también
    al hecho de que el mercado nacional es muy grande y no sufre tanta presión
    como los europeos y japoneses para seguir creciendo. Pero las cosas están
    cambiando. En 1990 hicimos un estudio, con el Wall Street Journal y el
    Nikkei, sobre la opinión de los CEO frente a las alianzas. En
    ese momento, menos de 20% de los estadounidenses las aceptaban, en comparación
    con 65% de europeos y asiáticos. Estudios más recientes muestran
    que 60% de los ejecutivos de Estados Unidos se siente cómodo con las
    alianzas, y creemos que si ese estudio se realizara hoy, el nivel de confianza
    treparía a 80%. De todos modos, notamos que todavía hay mucha
    desconfianza cuando una compañía estadounidense manifiesta interés
    por aliarse con una empresa de un país como la Argentina. La sospecha
    es que, en realidad, lo que se busca a largo plazo es absorber a la firma local.
    De hecho, ha ocurrido en el pasado. Sin embargo, a medida que las empresas estadounidenses
    se van sintiendo más cómodas con las alianzas, se dan cuenta de
    que el retorno de la inversión es mayor que en una adquisición.
    Siempre y cuando ambas organizaciones tengan sus estrategias alineadas.